Complementos alimenticios: ¿qué les decimos a nuestros pacientes?

imagen complemento alimenticio

Julio Basulto (@JulioBasulto_DN)

usuario

Sociedad para el Estudio Interdisciplinar de la Alimentación y los Hábitos Sociales (SEIAHS)

Mié, 03/04/2015 - 19:01

5 comentarios

valoración 5 / 5

Utilidad y seguridad tienen que ir de la mano

Asunto complicado este de los complementos alimenticios. Algunos de ellos (pocos, muy pocos) están justificados en algunas ocasiones, como la vitamina B12 en personas que siguen una dieta vegetariana. Pero la mayor parte de complementos alimenticios no son necesarios, no son útiles e incluso no son seguros. Pese a ello, hay multinacionales que invierten una millonada para hacer creer a la población que la palabra “dietética” es sinónimo de “pastilla natural”. Los dietistas-nutricionistas no pensamos en absoluto lo mismo. Más bien pensamos que cuantas menos pastillas, sean o no “naturales” (tan naturales como el petróleo), mucho mejor. Es más, sabemos que las supuestas propiedades milagrosas de esas pastillas indocumentadas (en unas líneas entenderán por qué las apellido así) no cuentan con fiables pruebas científicas que las avalen. La inmensa mayoría de complementos alimenticios disponibles en el mercado (cápsulas con diversos nutrientes, extractos de tejidos de animales, concentrados de plantas, etc.) no disponen de ensayos clínicos que hayan evaluado su actividad farmacológica, su hipotética potencial actividad terapéutica y, lo que es más preocupante, sus posibles interacciones o efectos adversos a largo plazo. ¿Se subirían a un avión cuya seguridad no hubiera sido evaluada por un comité de expertos independientes?

Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria: un alivio sanitario

¿Cómo procedemos los dietistas-nutricionistas cuando nos preguntan, por ejemplo, si las pastillas con extractos de té verde son el “no va más” para nuestra sexualidad? Lo que hacemos es acudir sin demora en la recomendable base de datos de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA, en sus siglas en inglés), denominada “EU Register on nutrition and health claims” (http://ec.europa.eu/nuhclaims/?event=search&status_ref_id=4), y tecleamos en la casilla de búsqueda el componente (o los componentes) de la pastilla en cuestión (en este caso “Green tea”). Tanto en este caso, como en más del 90% de los casos similares, obtendremos como resultado “Non Authorised”. Es decir, que en Europa esa sustancia (vitamina, mineral, oligoelemento, ácido graso, aminoácido, extracto de una planta, etc.) no se puede acompañar de la declaración de salud evaluada. Para ser exactos, tal y como se nos advierte justo antes de acceder a dicha página web “Las declaraciones de propiedades saludables no autorizadas no deben ser utilizadas”. ¿Por qué rechaza la EFSA la mayor parte de las peticiones que le llegan? Por un motivo bien simple: porque las evidencias científicas rigurosas desaprueban la casi todas las declaraciones de salud que acompañan a los complementos alimenticios.

Pero incluso en el caso de que la declaración de salud esté aprobada, hay algo más que conviene saber, y es lo siguiente: en bastantes complementos alimenticios podemos encontrar ingredientes escondidos, esto es, no declarados en su etiqueta.

Sorpresas en los complementos alimenticios

En junio de 2014, el National Center for Complementary and Alternative (NCCAM) de Estados Unidos insistió en que el uso de términos como "certificado", "verificado" o "estandarizado" en un complemento alimenticio no es garantía de que el producto sea útil para lo que promete ni exime a dicho producto de estar contaminado con hierbas, pesticidas, metales pesados o incluso medicamentos. En España estamos igual: la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AMPS) retira del mercado de forma periódica diversos complementos alimenticios por hallar en ellos agentes farmacológicos no declarados en la etiqueta. ¿Por qué sucede esto? Porque los complementos alimenticios no son evaluados por ninguna agencia estatal antes de su puesta en venta.

En ocasiones, y esto es más serio, los productos ni siquiera contienen lo que aparece en la etiqueta. Por eso he usado hace unas líneas la palabra “indocumentados”. Es lo que observaron unos investigadores en un trabajo publicado en octubre de 2013 en BMC Medicine: tras analizar un centenar de productos a base de hierbas mediante un sistema denominado “DNA barcoding” descubrieron, boquiebiertos, que solo el 48% de dichos productos contenía la planta que se suponía que debía haber en el producto. También observaron (aunque esto con menos sorpresa) que el 59% contenía ingredientes no detallados en la etiqueta.

No se vayan todavía, aún hay más

Una nueva investigación recogida en The New York Times y llevada a cabo por la “New York State Attorney General's office” acaba de extrapolar estos resultados a otros complementos nutricionales, tal y como acaba de detallar el Dr Gerald Chodak en Medscape (www.medscape.com/viewarticle/839999). No extraña, por tanto, que las investigaciones de Berg (2011), Cohen (2010), Ernst (2002-2013), Hung (2010-2011), Hurley (2007) y Posadzki (2013), hayan constatado un incremento en los casos de daños producidos por los complementos alimenticios a base de plantas “medicinales”.

En resumen

Los profesionales sanitarios debemos presionar a las autoridades sanitarias para que regulen y controlen estos productos antes, durante y después de su comercialización. En cuanto a nuestros pacientes, conviene que les indiquemos lo siguiente:

  • La persona que le atiende en una tienda de “dietética” casi nunca es un profesional sanitario, sino un vendedor, cuyo sueldo depende de las ventas.
  • Lo “natural” no es sinónimo de “inocuo” y mucho menos de “sano”.
  • Nunca conviene automedicarse. Y tomarse un complemento alimenticio por cuenta propia, es automedicarse.
  • No todo el que se autoproclama como experto en nutrición es un dietista-nutricionista (un “psiconeuroinmunólogo”, por ejemplo, no es un profesional sanitario, salvo si también cuenta en su haber con una carrera sanitaria).
  • Hay que afilar el escepticismo en relación a los complementos alimenticios para no acabar desperdiciando el dinero y poniendo en riesgo la salud.

 

Valoración: 
5

Average: 5 (4 votes)

Te recomendamos

Comentarios

Imagen de maria barrios
Excelente articulo.. de verdad los consumidores de estos productos deben de ser mas curiosos en sus componentes
Imagen de Fran
Está claro que no interesa a ciertos sectores el consumo de complementos o suplementos alimenticios... a ver si en el próximo artículo hablamos sobre las virtudes de los mismos, así como de los numerosos estudios que aclaman sus propiedades.
Imagen de desde Colombia en Tuluà
Este tema siempre ha sido controvertido pero hay evidencia científica del uso de algunas algas marinas para el control de la ansiedad que es lo mortifica y limita de forma muy marcada que los pacientes logren su objetivo de disminuir de peso. Tiene informacion para compartir de este tema?
Imagen de Luis
Hola Julio, ¿qué ocurre con los complementos alimenticios de usos médicos cuando existe alteraciones metabólicas, malabsorción o ingesta insuficiente?, ¿ están validados?, ¿están justificados?. Gracias
Imagen de zahorin
En teoría estoy muy de acuerdo con lo que aquí se afirma. Por desgracia, (o por suerte), la experiencia me indica otra cosa. Voy a poner solo 2 ejemplos: 1. Dolores durante años en las piernas, con parestesias que me mantenían en baja laboral. La Sanidad pública no me ayudaba NADA. Probé muchas terapias de fisioterapeutas titulados y otras. La única que me ha dado resultado ha sido la Activación Muscular (MAT). En la 1ª sesión ya dio resultado y en la 3ª o 4ª ya estaba practicando senderismo de montaña, y por supuesto trabajando. 2. Mi mujer llevaba sufriendo sofocos muchas veces al día debido a la menopausia. Siempre estaba sudando y por primera vez en su vida enfermando de vías respiratorias debido a que se destapaba durante la noche por mucho frío que hiciera. Ningún medicamento recetado por los médicos le dio resultado positivo alguno. Como me daba lástima verla así me puse a leer por internet alguna posible solución y encontré algunos consejos sobre plantas que eran útiles para ello. A la primera acerté en una herboristería. Busqué algún producto que llevara los principios activos que había leído y probamos con Flavogen. ¡Ha sido todo un éxito! No ha vuelto a sudar y los sofocos son casi imperceptibles. Su vida ha cambiado totalmente para bien.

Añadir nuevo comentario

(If you're a human, don't change the following field)
(If you're a human, don't change the following field)
(If you're a human, don't change the following field)
Reglas de participación