Suplementos de vitaminas

Montse Arboix

usuario

(@m_arboix) Enfermera experta en Promoción de Salud

Vie, 10/23/2015 - 12:00

0 comentarios

valoración 0 / 5

Ahora que empiezan a bajar las temperaturas, no son poco los anuncios en distintos medios de comunicación que abogan por la necesidad de tomar vitaminas y suplementos para hacer frente a los rigores de las bajas temperaturas y mantener a raya catarros, gripes y otras enfermedades del sistema respiratorio. De hecho, parecería como si fuera imposible sobrevivir a la época hibernal sin ellos. Muchas son las personas que sucumben ante los erróneos –y, algunos, falsos- mensajes de prevención y corren en su búsqueda. Pero, ¿son realmente necesarios?

¿Vitaminas extra? No, gracias

La evidencia científica arroja afirmaciones tales como que los suplementos de vitaminas, lejos de ser beneficiosos, pueden provocar distintas enfermedades y aumentar el riesgo de fallecer por diferentes causas. Bjelakovic et al., en una amplia revisión –donde se incluyeron 68 ensayos aleatorios con 232.606 participantes y con un total de 385 publicaciones- publicada en la prestigiosa JAMA (por Journal of the American Medical Association), concluyeron que los suplementos de betacaroteno (provitamina A), vitamina A y E aumentan la mortalidad. Sin embargo, no detectaron ninguna alteración con la vitamina C ni con el selenio, aunque los autores advertían que se necesitan más estudios para determinar sus posibles funciones sobre la mortalidad.

El estudio de Mursu et al., publicado en Archives of Internal Medicine, sobre población estadounidense femenina de 55 a 69 años señalaba que el consumo de multivitaminas (mediante cuestionarios, las mujeres informaron si tomaban multivitaminas, vitaminas A, B, C, D y E, betacaroteno y minerales como calcio, cobre, magnesio, selenio y zinc) se ha asociado a un mayor riesgo total de mortalidad por diferentes causas. Y, en el caso de los varones, otras investigaciones han puesto de manifiesto que la vitamina E incrementa el riesgo de desarrollar cáncer de próstata.

Así que, en contra de las creencias que todavía persisten, ante una dieta sana y equilibrada, la toma de suplementos vitamínicos, además de no aportar beneficios extra, puede resultar contraproducente. Hay que tener en cuenta que vitaminas sintetizadas en laboratorio –artificiales- son más difíciles de asimilar. Ante una situación de excedente, las vitaminas hidrosolubles -como la vitamina C- se eliminan a través de la orina. Por el contrario, las liposolubles -como la vitamina E- se almacenan en el tejido graso y pueden empezar a comportarse como sustancias oxidantes.

Así, a tenor de las recomendaciones que lanzan las guías alimentarias, los mejores nutrientes son los que vienen directamente a través de los alimentos, y no de los suplementos.

La falacia de la vitamina C

Sobre la vitamina C recaen ciertas funciones de prevención que no han generado poca polémica desde los años 70. Se le pretenden propiedades de prevención y tratamiento del resfriado, motivo principal de consulta con el médico de familia en otoño e invierno en los países desarrollados, la que más absentismo laboral y escolar provoca. Su alto grado de contagio (vía aérea, oral y por contacto) provoca pérdidas económicas que en EE.UU. superan los 20 billones de dólares por año. Tampoco es trivial el dinero que se gasta en la compra de esta vitamina como agente preventivo y terapéutico.

En una revisión de la Cochrane Library, Hemilä y Chalker señalan que la administración de suplementos de vitamina C para reducir la incidencia de los resfriados en la población general no está justificada. Sin embargo, parece que grandes dosis de vitamina C pueden ayudar a reducir la duración de un resfriado, aunque faltan estudios que lo certifiquen. Los investigadores apuntan que, debido a su bajo costo y seguridad, puede que valga la pena que los pacientes con resfriado común prueben, de manera individual, si la vitamina C terapéutica tiene efectos beneficiosos para ellos.

Vitaminas para muy determinadas ocasiones

Sin embargo, los suplementos sí que pueden ser beneficiosos para poblaciones desnutridas que presenten déficit de minerales y vitaminas de manera crónica, como sucede en algunas poblaciones de África. También se recomiendan  en determinados casos, como el ácido fólico en embarazadas o el hierro ante anemia ferropénica. 

Otro grupo de población donde la suplementación estaría recomendada es en los deportistas de élite que hacen ejercicio extenuante de manera habitual. La revisión de la Library Cochrane citada con anterioridad señalaba que la vitamina C puede ser útil en personas expuestas a períodos breves de ejercicio físico intenso, como quienes realizan maratones.   

 

BIBLIOGRAFIA:

*Bjelakovic G, Nikolova D, Gluud LL, Simonetti RG, Gluud C  Mortality in randomized trials of antioxidant supplements for primary and secondary prevention: systematic review and meta-analysis. JAMA. 2007; 297:842-57. 

*Mursu J, Robien K, Harnack LJ, Park K, Jacobs DR. Dietary Supplements and Mortality Rate in Older Women: The Iowa Women's Health Study. Arch Intern Med.2011;171(18):1625-1633. doi:10.1001/archinternmed.2011.445.

*Hemilä H, Chalker E. Vitamina C para la prevención y el tratamiento del resfriado común. Cochrane Database of Systematic Reviews 2013 Issue 5. Art. No.: CD000980. DOI: 10.1002/14651858.CD000980

*Livingston C, Cozzens J, Hamilton A. Treatments for symptoms of the common cold.Livingston C, Cozzens J, Hamilton A. Treatments for symptoms of the common cold. Am Fam Phys. 2013; 88(3): 864C-864D.

Valoración: 

Sin votos

Añadir nuevo comentario

(If you're a human, don't change the following field)
(If you're a human, don't change the following field)
(If you're a human, don't change the following field)
Reglas de participación