Antioxidantes, salud cardiovascular y cáncer

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Mié, 09/11/2013 - 13:42

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El papel que ejercen los componentes de la dieta sobre la salud es objeto de constante estudio. Entre los citados estudios se encuentran aquellos que analizan los efectos de los antioxidantes sobre la aparición y el desarrollo de enfermedades como las cardiovasculares o el cáncer.

Los antioxidantes son sustancias que ejercen un importante papel en la protección de las células frente a los radicales libres. Los radicales libres pueden dañar las células y esto puede desembocar en la promoción de eventos cardiovasculares y cáncer, entre otras enfermedades (1). El papel de los antioxidantes en la aparición y/o desarrollo de enfermedades cardiovasculares y cáncer ha sido objeto de múltiples estudios y revisiones, dando lugar a resultados controvertidos sobre los efectos de los mismos.

antioxidantes

Por su parte, el Reglamento (UE) No 432/2012 sobre las declaraciones autorizadas de propiedades saludables de los alimentos (2) establece que la ingesta de determinados nutrientes con actividad antioxidante contribuye a la protección de las células frente al daño oxidativo, si bien no relaciona este efecto con la incidencia o el desarrollo de enfermedades.

Tabla 1: Declaraciones de propiedades saludables autorizadas sobre efectos antioxidantes.

Nutriente, sustancia, alimento o categoría de alimentos Declaración Condiciones de uso de la declaración
Cobre El cobre contribuye a la protección de las células frente al daño oxidativo. Esta declaración solo puede utilizarse respecto a alimentos que son, como mínimo, fuente de cobre de acuerdo con la declaración FUENTE DE [NOMBRE DE LAS VITAMINAS] Y/O [NOMBRE DE LOS MINERALES] quefigura en el anexo del Reglamento (CE) no 1924/2006.]
Manganeso El manganeso contribuye a la protección de las células frente al daño oxidativo. Esta declaración solo puede utilizarse respecto a alimentos que son, como mínimo, fuente de manganeso de acuerdo con la declaración FUENTE DE [NOMBRE DE LAS VITAMINAS] Y/O [NOMBRE DE LOS MINERALES] que figura en el anexo del Reglamento (CE) no 1924/2006.
Selenio El selenio contribuye a la protección de las células frente al daño oxidativo. Esta declaración solo puede utilizarse respecto a alimentos que son, como mínimo, fuente de selenio de acuerdo con la declaración FUENTE DE [NOMBRE DE LAS VITAMINAS] Y/O [NOMBRE DE LOS MINERALES] que figura en el anexo del Reglamento (CE) no 1924/2006.
Zinc El zinc contribuye a la protección de las células frente al daño oxidativo. Esta declaración solo puede utilizarse respecto a alimentos que son, como mínimo, fuente de zinc de acuerdo con la declaración FUENTE DE [NOMBRE DE LAS VITAMINAS] Y/O [NOMBRE DE LOS MINERALES] que figura en el anexo del Reglamento (CE) no 1924/2006.
Riboflavina (vitamina B2) La riboflavina contribuye a la protección de las células frente al daño oxidativo. Esta declaración solo puede utilizarse respecto a alimentos que son, como mínimo, fuente de riboflavina de acuerdo con la declaración FUENTE DE [NOMBRE DE LAS VITAMINAS] Y/O [NOMBRE DE LOS MINERALES] que figura en el anexo del Reglamento (CE) no 1924/2006.
Vitamina C La vitamina C contribuye a la protección de las células frente al daño oxidativo. Esta declaración solo puede utilizarse respecto a alimentos que son, como mínimo, fuente de vitamina C de acuerdo con la declaración FUENTE DE [NOMBRE DE LAS VITAMINAS] Y/O [NOMBRE DE LOS MINERALES] que figura en el anexo del Reglamento (CE) no 1924/2006.
Vitamina E La vitamina E contribuye a la protección de las células frente al daño oxidativo. Esta declaración solo puede utilizarse respecto a alimentos que son, como mínimo, fuente de vitamina E de acuerdo con la declaración FUENTE DE [NOMBRE DE LAS VITAMINAS] Y/O [NOMBRE DE LOS MINERALES] que figura en el anexo del Reglamento (CE) no 1924/2006.
Polifenoles del aceite de oliva Los polifenoles del aceite de oliva contribuyen a la protección de los lípidos de la sangre frente al daño oxidativo. Esta declaración solo puede utilizarse respecto a aceite de oliva que contenga un mínimo de 5 mg de hidroxitirosol y sus derivados (por ejemplo, un complejo de oleuropeína o tirosol) por 20 g de aceite de oliva. Para que un producto pueda llevar esta declaración, se informará al consumidor de que el efecto beneficioso se obtiene con una ingesta diaria de 20 g de aceite de oliva.

Antioxidantes y salud cardiovascular

Diversos estudios epidemiológicos han estudiado el papel protector de los antioxidantes en enfermedades cardiovasculares como la arteriosclerosis, el infarto de miocardio o la isquemia. Una alimentación rica en antioxidantes naturales, como las dietas con un consumo elevado de frutas y verduras se ha relacionado con una menor aparición de eventos cardiovasculares ((3-6). Uno de los mecanismos por los que actúan los antioxidantes es a través de la promoción de factores vasodilatadores, lo que favorece efectos vasoprotectores, antiaterogénicos, vasorrelajantes y antihipertensivos (6,7). Asimismo diminuyen las concentraciones de proteína C reactiva (marcador inflamatorio considerado como factor de riesgo cardiovascular) (6,8). Estas sustancias también han mostrado un efecto potencial de aumento de la capacidad antioxidante del suero, evitando la oxidación del colesterol LDL (6,9) y modulando la función endotelial (6,10,11).

La "Guía de Buena Práctica Clínica para una alimentación cardiosaludable" elaborada por la Organización Médica Colegial recomienda asegurar el aporte de componentes de la dieta con capacidad antioxidante como la vitamina C, la vitamina E y el betacaroteno; de minerales como el zinc, el cobre, el selenio y el manganeso; así como de polifenoles y flavonoides en la planificación de dietas cardiosaludables. La citada guía afirma que la capacidad principal de los componentes protectores del sistema cardiovascular es su acción hipocolesterolemiante por diferentes medios, entre ellos la acción antioxidante de algunas vitaminas y minerales (12).

Por su parte, el "Libro Blanco de la Nutrición en España" publicado en 2013, atribuye a la capacidad antioxidante de los compuestos fenólicos el efecto de protección frente a la oxidación del colesterol LDL, considerado el primer paso en el desarrollo de lesiones ateroscleróticas (13).

En el caso de los suplementos vitamínicos, no se han demostrado efectos protectores sobre el riesgo de enfermedades cardiovasculares derivados de su consumo a largo plazo. Debido a la falta de justificación existente no hay una recomendación activa sobre la administración de suplementos de vitaminas antioxidantes para la reducción del riesgo cardiovascular (6,12,14,15).

A nivel europeo, la Sociedad Europea de Cardiología (ESC, por sus siglas en inglés) y la Sociedad Europea de Aterosclerosis (EAS, por sus siglas en inglés) coinciden con las recomendaciones españolas en la “Guía para el manejo de las dislipemias”. La ESC y la EAS indican que, entre otras medidas dietéticas a tener en cuenta para la prevención cardiovascular, la dieta debe ser variada y rica en frutas y verduras de diferentes tipos con el fin de garantizar una ingesta suficiente y variada de antioxidantes (16).

Las “Guías europeas para la prevención cardiovascular en la práctica clínica” publicadas en 2012 son más controvertidas en este sentido. Así, afirman que diversos estudios han encontrado una asociación inversa entre los niveles de vitaminas A y E y el riesgo de enfermedades cardiovasculares, atribuyendo su efecto protector a sus propiedades antioxidantes. Sin embargo, indica que los estudios de intervención diseñados para corroborar este efecto no han confirmado los resultados de los estudios observacionales (17,18). Por otro lado, muestran que las frutas y verduras ejercen un efecto protector ligeramente más fuerte en la prevención del infarto comparado con la prevención de enfermedad coronaria. Una de las razones de este efecto puede ser la actuación de estos alimentos a nivel de la presión arterial debido a que son una buena fuente de potasio, así como a su contenido en antioxidantes (17).

Antioxidantes y cáncer

Por otra parte, se ha estudiado ampliamente la relación entre diferentes alimentos y nutrientes, entre ellos los antioxidantes, en la aparición y el desarrollo de distintos tipos de cáncer. La protección que ejercen los antioxidantes frente al daño producido por los radicales libres puede tener un efecto beneficioso contra la aparición de células dañadas, las cuales pueden dar lugar a tumores, si bien una vez aparecido el tumor no se han podido establecer conclusiones definitivas que muestren una asociación positiva entre la ingesta de antioxidantes y la progresión del cáncer.

El “Libro Blanco de la Nutrición en España” publicado este mismo año indica que existe una amplia evidencia que permite afirmar que el consumo de suplementos antioxidantes no resulta beneficioso en personas con cáncer, pudiendo incluso aumentar el riesgo de mortalidad en el caso de los que contienen betacaroteno, vitamina A o vitamina E (13,19). Por ello, los autores indican que no es aconsejable el consumo de suplementos vitamínicos antioxidantes en personas que siguen una dieta variada y equilibrada y consideran positivo que el consumo de estos suplementos en la población española sea relativamente bajo respecto a otros países europeos (13,20).

El “National Center for Complementary and Alternative Medicine” de Estados Unidos afirma que no hay suficiente evidencia científica que permita respaldar que el uso de antioxidantes resulta beneficioso en pacientes con cáncer. En una revisión de 20 estudios clínicos realizada en el año 2008 se analizó el efecto del consumo de vitaminas A, C y E, betacaroteno y selenio. Los resultados mostraron que no hay datos concluyentes acerca de los efectos positivos de los suplementos de antioxidantes en la dieta de personas con cáncer, si bien se observó que estos suplementos pueden aumentar la mortalidad general. En el caso concreto del uso de antioxidantes durante la quimioterapia o la radioterapia, la citada revisión indicó que los suplementos de antioxidantes podrían reducir su eficacia (21).

En este sentido, en 2013 el premio Nobel de Fisiología y Medicina James D. Watson ha publicado un artículo sobre el papel de los oxidantes y los antioxidantes en los tipos de cáncer considerados incurables que ha creado polémica en la comunidad científica. Los ROS ejercen un efecto de apoptosis en las células. En circunstancias normales estos son neutralizados por los antioxidantes, siendo estos últimos muy útiles en la prevención del daño celular. Pero Watson afirma que el efecto de los antioxidantes cuando el cáncer está en sus últimas fases puede ser el contrario, llegando incluso a promover la progresión del cáncer. Esto es debido a que las premisas de las terapias contra el cáncer se centran precisamente en la destrucción celular programada por la acción de ROS, por lo que la presencia de antioxidantes, según Watson, podría provocar que los cánceres se vuelvan resistentes a los tratamientos y, por tanto, incurables. La conclusión de Watson es que se deben evitar las dietas ricas en antioxidantes mientras se está siguiendo un tratamiento contra el cáncer (22).

Referencias

  1. MedlinePlus [Internet]. EEUU: Biblioteca Nacional de Medicina de EEUU; [revisado 1 mayo 2013; acceso 28 de agosto de 2013].Antioxidantes. Disponible en: http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/antioxidants.html
  2. Reglamento (UE) N° 432/2012 de la Comisión, de 16 de mayo de 2012 , por el que se establece una lista de declaraciones autorizadas de propiedades saludables de los alimentos distintas de las relativas a la reducción del riesgo de enfermedad y al desarrollo y la salud de los niños.
  3. Howard BV, Kritchevsky D. Phytochemicals and cardiovascular disease. A statement for healthcare professionals from the American Heart Association. Circulation 1997; 95(11): 2591-2593.
  4. Craig WJ. Phytochemicals: guardians of our health. J Am Diet Assoc 1997; 97(10 Suppl 2): S199-S204.
  5. Van Duyn MA, Pivonka E. Overview of the health benefits of fruit and vegetable consumption for the dietetics professional: selected literature. J Am Diet Assoc 2000; 100(12): 1511-1521.
  6. Meco López JF, Pascual Fuster V (editores). Guía de alimentación cardiosaludable en atención primaria. 2a Ed. Barcelona: Instituto Flora-Unilever Foods S.A.; 2007.
  7. Stoclet JC, Chataigneau T, Ndiaye M, Oak MH, El Bedoui J, Chataigneau M, Schini-Kerth VB. Vascular protection by dietary polyphenols. Eur J Pharmacol 2004; 500(1-3): 299-313.
  8. Brighenti F, Valtuena S, Pellegrini N, Ardigo D, Del Rio D, Salvatore S, Piatti P, Serafini M, Zavaroni I. Total antioxidant capacity of the diet is inversely and independently related to plasma concentration of high-sensitivity C-reactive protein in adult Italian subjects. Br J Nutr 2005; 93(5): 619-625.
  9. Miller ER 3rd, Appel LJ, Risby TH. Effect of dietary patterns on measures of lipid peroxidation: results from a randomized clinical trial. Circulation 1998; 98(22): 2390-2395.
  10. Brown AA, Hu FB. Dietary modulation of endothelial function: implications for cardiovascular disease. Am J Clin Nutr 2001; 73(4): 673-686.
  11. West SG. Effect of diet on vascular reactivity: an emerging marker for vascular risk. Curr Atheroscler Rep 2001; 3(6): 446-455.
  12. Toquero F, Zarco J (coordinadores). Guía de buena práctica clínica para una alimentación cardiosaludable. Madrid: IM&C; 2006.
  13. Fundación Española de la Nutrición (FEN). Libro Blanco de la Nutrición en España. Madrid: FEN; 2013.
  14. Kritharides L, Stocker R. The use of antioxidant supplements in coronary heart disease. Atherosclerosis 2002; 164(2): 211-219.
  15. Yuen B, Furrer L, Ballmer PE. Antioxidanzien und Vitamine in der Prävention von kardiovaskulären Erkrankungen. Ther Umsch 2005; 62(9): 615-618.
  16. Reiner Z et al. ESC/EAS Guidelines for the management of dyslipidaemias: the Task Force for the management of dyslipidaemias of the European Society of Cardiology (ESC) and the European Atherosclerosis Society (EAS). Eur Heart J. 2011 Jul;32(14):1769-818.
  17. Perk J et al. European Guidelines on cardiovascular disease prevention in clinical practice (version 2012). The Fifth Joint Task Force of the European Society of Cardiology and Other Societies on Cardiovascular Disease Prevention in Clinical Practice (constituted by representatives of nine societies and by invited experts). Developed with the special contribution of the European Association for Cardiovascular Prevention & Rehabilitation (EACPR). Eur Heart J. 2012 Jul;33(13):1635-701.
  18. Vivekananthan DP, Penn MS, Sapp SK, Hsu A, Topol EJ. Use of antioxidant vitamins for the prevention of cardiovascular disease: meta-analysis of randomized trials. Lancet 2003;361:2017–2023.
  19. Bjelakovic G, Nikolova D et al. Mortality in randomized trials of antioxidant supplements for primary and secondary prevention: systematic review and meta- analysis. JAMA. 2007 Feb 28;297(8):842-57.
  20. Skeie G, Braaten T et al. Use of dietary supplements in the European Prospective Investigation into Cancer and Nutrition calibration study. Eur J Clin Nutr. 2009 Nov;63 Suppl 4:S226-38.
  21. National Center for Complementary and Alternative Medicine [Internet]. Maryland: U.S. Department of Health & Human Services; Septiembre 2005 [actualizado septiembre 2010; acceso 28 de agosto de 2013]. Uso de la medicina complementaria y alternativa para el cáncer. Disponible en: http://nccam.nih.gov/node/3868?lang=es
  22. Watson J. Oxidants, antioxidants and the current incurability of metastatic cancers. Open Biol. 2013 Jan 8;3(1):120144.
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