Alimentos diseñados para cuidar el corazón

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Fundación Eroski

Mié, 09/04/2013 - 10:03

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El valor nutricional propio del alimento, influyendo sobre las funciones fisiológicas de un modo medible y demostrado científicamente en términos de promoción de la salud o de prevención de enfermedades. Gracias a las últimas innovaciones en el sector de la alimentación, cada vez es posible encontrar una variedad más amplia de alimentos funcionales que, entre otros beneficios, ayudan a conservar la salud del sistema cardiovascular y a prevenir alguna de las enfermedades más prevalentes en la población.

A finales de 2006, la Comisión Europea adoptó la regulación de los mensajes atribuibles a los alimentos, entre ellos los funcionales, con la publicación del Reglamento 1924/2006 relativo a las declaraciones nutricionales y de propiedades saludables en los alimentos (2) y sus posteriores modificaciones. Como resultado, la oferta de alimentos funcionales puesta a disposición del consumidor por parte de las empresas de alimentación se ha incrementado notablemente, recibiendo una buena acogida por parte de los consumidores, quienes valoran de forma positiva las mejoras que este tipo de alimentos presentan desde el punto de vista nutricional y de promoción de la salud.

Si bien los alimentos funcionales presentan propiedades que han debido ser comprobadas y medidas de forma científica, estos deben consumirse dentro de una dieta sana y equilibrada y en las mismas cantidades en las que habitualmente se consumen el resto de los alimentos (1).

Una forma de producción innovadora

La funcionalidad que caracteriza a este tipo de alimentos se obtiene normalmente mediante su proceso de elaboración. La estrategia utilizada para el desarrollo de los alimentos funcionales puede desarrollarse, en primer lugar, a través de la suplementación del producto. Esta consiste en la adición de una sustancia ya contenida en el propio alimento hasta alcanzar niveles adecuados para que proporcione un efecto beneficioso, como, por ejemplo, la suplementación de alimentos con vitaminas y minerales para alcanzar las cantidades diarias recomendadas.

Una segunda técnica es el enriquecimiento de alimentos, esto es, la introducción de ingredientes funcionales que el propio alimento no contiene hasta niveles adecuados para lograr un efecto beneficioso. Un ejemplo de alimentos funcionales enriquecidos son los productos cárnicos con ácidos grasos omega-3.

En tercer lugar, la incorporación de materias primas naturales con un potencial efecto funcional es otro de los métodos utilizados para conferir funcionalidad a los alimentos. En este sentido, es frecuente encontrar ejemplos de adición de frutos secos (nueces, almendras), de frutas (piel de tomate por su contenido de licopeno; zumo de naranja por su aporte de vitamina C) o de extractos vegetales (aceites esenciales) (3).

Una cuarta técnica es la sustitución total o parcial de parte de los nutrientes o ingredientes de un alimento por otras materias primas naturales, de forma que se optimiza la composición nutricional del alimento. Un ejemplo serían los productos cárnicos o los lácteos en los que se sustituyen las grasas saturadas por grasas vegetales insaturadas, como el aceite de oliva.

A partir de el empleo de estas técnicas, actualmente es posible encontrar en el mercado gamas de alimentos que contribuyen a la obtención de un aporte adecuado de nutrientes como la fibra, gracias a la suplementación y el enriquecimiento de determinados productos. Ello, unido a la reducción del aporte de grasas, sal y azúcares, facilita la elección de alimentos adecuados para una dieta cardiosaludable. Bajo estas premisas se ha desarrollado la gama EROKI Sannia, que comprende una amplia variedad de productos nutricionalmente mejorados a partir de procesos innovadores en su elaboración.

Alimentos enriquecidos con fibra como galletas, pastas, panes y cacao soluble son algunos ejemplos. Además, EROSKI Sannia ofrece productos enriquecidos con otros nutrientes como ácidos grasos omega-3 y esteroles vegetales, nutrientes que ayudan al buen funcionamiento del sistema circulatorio.

Alimentos funcionales para la salud cardiovascular

Entre las dianas terapéuticas de los alimentos funcionales, el sistema cardiovascular es una de las más importantes. Se ha visto que muchos alimentos funcionales son potencialmente beneficiosos para la prevención y tratamiento de enfermedades cardiovasculares. Entre estos alimentos se incluyen aquellos que contienen fibra, esteroles vegetales, ácidos grasos omega-3, vitaminas y minerales (1).

Nutrientes con propiedades saludables

Algunos ejemplos de nutrientes que cuentan con declaraciones de propiedades saludables aprobadas por la Comisión Europea (4) relacionadas con el control de colesterol sanguíneo y el funcionamiento normal del corazón son:

Nutriente Declaración
Consultar las condiciones de uso de la declaración en (4).
Ácido eicosapentaenoico (EPA)/ácido docosahexaenoico (DHA) Los ácidos eicosapentaenoico y docosahexaenoico contribuyen al funcionamiento normal del corazón.
Ácido linoleico El ácido linoleico contribuye a mantener niveles normales de colesterol sanguíneo.
Ácido oleico La sustitución de grasas saturadas por grasas insaturadas en la dieta contribuye a mantener niveles normales de colesterol sanguíneo. El ácido oleico es una grasa insaturada.
Ácidos grasos monoinsaturados o poliinsaturados La sustitución de grasas saturadas por grasas insaturadasen la dieta contribuye a mantener niveles normales de colesterol sanguíneo (los ácidos grasos monoinsaturados o poliinsaturados son grasas insaturadas).
Betaglucanos Los betaglucanos contribuyen a mantener niveles normales de colesterol sanguíneo.
Calcio El calcio contribuye a la coagulación sanguínea normal.
Fitosteroles y fitostanoles Los fitosteroles y los fitostanoles contribuyen a mantener niveles normales de colesterol sanguíneo.
Pectinas Las pectinas contribuyen a mantener niveles normales de colesterol sanguíneo.
Polifenoles del aceite de oliva Los polifenoles del aceite de oliva contribuyen a la protección de los lípidos de la sangre frente al daño oxidativo.

Alimentos funcionales que contienen este tipo de nutrientes, aportando con ello propiedades saludables extra para el consumidor, son las leches enriquecidas con ácidos grasos omega-3 (EPA y DHA) o con ácido oleico 
y las margarinas cuya grasa láctea ha sido sustituida por grasas vegetales.

Nutrientes con propiedades relativas a la reducción del riesgo de enfermedad

Además de los nutrientes que contribuyen a una buena salud cardiovascular, existen otros que han demostrado tener un efecto claro en la reducción del riesgo de padecer enfermedades. Algunos ejemplos de nutrientes que cuentan con declaraciones de propiedades saludables relativas la reducción del riesgo de enfermedad, aprobadas por la Comisión Europea (5, 6, 7) sobre la reducción del colesterol sanguíneo son:

Nutriente Declaración
Betaglucano de cebada Se ha demostrado que el betaglucano de cebada disminuye/reduce el colesterol sanguíneo. Una tasa elevada de colesterol constituye un factor de riesgo en el desarrollo de cardiopatías coronarias. Consultar las condiciones de uso de la declaración en (5)
Betaglucano de avena Se ha demostrado que el betaglucano de avena disminuye/reduce el colesterol sanguíneo. Una tasa elevada de colesterol constituye un factor de riesgo en el desarrollo de cardiopatías coronarias. Consultar las condiciones de uso de la declaración en (6).
Fitoesteroles/ésteres de fitoestanol Se ha demostrado que los fitoesteroles y los ésteres de fitoestanol disminuyen/reducen el colesterol sanguíneo. Una tasa elevada de colesterol constituye un factor de riesgo en el desarrollo de cardiopatías coronarias. Consultar las condiciones de uso de la declaración en (7).

En este sentido, los alimentos funcionales que presentan declaraciones sobre la reducción del riesgo de enfermedad cardiovascular que se encuentran actualmente a disposición de los consumidores son leches fermentadas que contienen fitoesteroles o ésteres de fitoestanol.

Referencias

  1. Meco López JF y Pascual Fuster V. Guía de Alimentación Cardiosaludable en Atención Primaria. 2ª Ed. Barcelona: Instituto Flora-Unilever Foods S.A.; 2007.
  2. European Commission. DG Health and Consumer. Food. Health and Nutrition Claims. Disponible en: http://ec.europa.eu/food/food/labellingnutrition/claims/index_en.htm
  3. Viadel B. Desarrollo de alimentos funcionales. Centro Tecnológico AINIA. Disponible en: http://www.ainia.es/html/descargas/portal_socios/Desarrollo_alimentos_funcionales.pdf
  4. Reglamento (UE) 432/2012 de la Comisión de 16 de mayo de 2012 por el que se establece una lista de declaraciones autorizadas de propiedades saludables de los alimentos distintas de las relativas a la reducción del riesgo de enfermedad y al desarrollo y la salud de los niños.
  5. Reglamento (UE) 1048/2012 de la Comisión de 8 de noviembre de 2012 sobre la autorización de una declaración de propiedades saludables en los alimentos relativa a la reducción del riesgo de enfermedad.
  6. Reglamento (UE) 1160/2011 de la Comisión de 14 de noviembre de 2011 sobre la autorización y la denegación de autorización de determinadas declaraciones de propiedades saludables en los alimentos y relativas a la reducción del riesgo de enfermedad.
  7. Reglamento (UE) 384/2010 de la Comisión de 5 de mayo de 2010 sobre la autorización o denegación de autorización de determinadas declaraciones de propiedades saludables en los alimentos relativas a la reducción del riesgo de enfermedad y al desarrollo y la salud de los niños.
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