Alimentación y Salud: la perspectiva del consumidor

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Fundación Eroski

Jue, 09/05/2013 - 11:07

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Los pasados días 6 y 7 de junio se celebró en Granada, en el marco del XXXIII Congreso de la semFYC (Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria), el Foro de Educación Sanitaria sobre Nutrición y Alimentación en Atención Primaria: un encuentro en el que especialistas en Atención Primaria pudieron ampliar conocimientos y compartir experiencias sobre la atención a cuestiones nutricionales en sus consultas, algo que se encuentran de manera muy frecuente en su quehacer diario.

Puesto que la alimentación tiene un impacto evidente en la prevención y el tratamiento de algunas de las enfermedades más prevalentes en nuestro país, es lógico que los médicos de Atención Primaria, a los que los pacientes acuden en primer lugar ante un problema de salud, sean una de las principales figuras que participan de la educación nutricional de los ciudadanos. En esta labor formativa y de asesoramiento intervienen otros agentes, como son las administraciones, los medios o la industria alimentaria. Desde este planteamiento, EROSKI estuvo presente en un Foro específico sobre Alimentación y Nutrición en Atención Primaria respaldando la organización de la sesión “Alimentación y Salud: la perspectiva del consumidor”. En ella participaron la Dra. Joima Panisello Royo, especialista en Medicina Interna y experta en nutrición, y Mercedes Martínez Medrano, Responsable de Campañas y RSC de EROSKI, en compañía de la Dra. Inmaculada Gil Canalda, Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria y miembro del Grupo de Trabajo de Alimentación y Nutrición de la SemFYC, quien presentó la sesión.

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Comer sano en tiempos de crisis

En la coyuntura actual, en la que muchas personas ven reducido su poder adquisitivo debido a la crisis económica y al encarecimiento de algunos productos, parece oportuno preguntarse si es posible llevar una alimentación completa y equilibrada sin gastar demasiado. Este asunto se planteó como eje central del debate, partiendo de la premisa de que, en contra de lo parece creerse, comer de una forma saludable no es cuestión de presupuesto.

A pesar de que el llevar una dieta adecuada con un presupuesto limitado pueda parecer, en un primer momento, un reto complicado, según la Dra. Joima Panisello, podemos adoptar una actitud positiva y pensar que “la crisis es una oportunidad para repensarnos y pensar cómo compramos, cómo programamos, cómo tiramos y cómo recocinamos”.

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Partiendo de este apunte, podríamos pensar que quizás las actuales circunstancias sirvan de estímulo para mejorar aquellas cosas que no estábamos haciendo bien. En este sentido, la Dra. Inmaculada Gil, dada la cercanía del Día Mundial del Medio ambiente que se celebró el día anterior a la sesión bajo el lema “Piensa, aliméntate, ahorra”, quiso llamar la atención sobre la gran cantidad de alimentos que se desperdician en nuestra sociedad: “cada año los países ricos desperdiciamos la misma cantidad de alimentos que se producen en toda el África Subsahariana y parte de ello es debido a unos estándares de selección basados más en la apariencia que en la calidad nutricional. La mayoría de los alimentos que se desperdician forman parte de la base de la pirámide de la dieta mediterránea (raíces, tubérculos, frutas, hortalizas, cereales) y buena parte de este desperdicio se produce en los hogares”. Evitar este hecho, paradójico dada la actual crisis, no sólo tendría repercusiones en la economía de las familias, sino también en el medio ambiente.

La obesidad, ¿una cuestión de presupuesto?

Algunos estudios han relacionado problemas como la obesidad con el estatus económico, alegando que las personas con pocos recursos no tienen fácil acceso a productos frescos, mientras que el consumo de alimentos con alto contenido en grasas y azúcares representa una opción más económica. En relación a esto, la Dra. Panisello recordaba que la subida de los precios que venimos experimentando recientemente y que afecta al coste de los alimentos puede favorecer esta tendencia, si bien intervienen otros factores como la falta de tiempo y de planificación o el no disponer de información nutricional suficiente para tomar decisiones. “A veces resulta más económico comer un menú en un restaurante de comida rápida que elegir otras opciones más equilibradas y saludables, por ejemplo, a base de pescado azul, ensalada, arroz, frutas, etc. A igualdad calórica, evidentemente, la comida basura es más barata, pero sale más cara si tenemos en cuenta el coste de los desastre que produce”.

En cualquier caso, la especialista señaló que hay maneras de aprovechar los recursos disponibles para cuidar la salud ajustándose al presupuesto familiar. Para ello, es imprescindible conocer qué nutrientes necesitamos y dónde podemos encontrarlos, así como diseñar estrategias para evitar los malos hábitos y controlar el desperdicio.

La educación no tiene precio

Ligado en parte a estos factores económicos, un aspecto que interviene en la forma de alimentarse es la educación. En este sentido, Mercedes Martínez, representante de EROSKI en la mesa, explicó que, más allá del cuidado de su oferta comercial, el grupo considera fundamental proporcionar al consumidor información y formación para concienciarle sobre la importancia de adoptar hábitos de vida adecuados que prevengan la aparición de enfermedades como la obesidad. Iniciativas como la mejora del etiquetado de los alimentos a través del Semáforo Nutricional, la difusión de contenidos sobre alimentación y salud mediante la revista Consumer y la puesta en marcha de múltiples campañas informativas y educativas son muestra de ello. Acciones destacables en este sentido son el programa “EROSKI, por tu salud”, desarrollado en 2012, y el Programa Educativo sobre Alimentación y Hábitos Saludables (PEAHS), dirigido a niños y basado en los personajes de dibujos Tix&Loy, mediante el cual se pone a disposición de los centros escolares, de forma gratuita, Unidades Didácticas adaptadas y se organizan talleres y actividades para los pequeños. En su desarrollo ha contado con el aval de Conserjerías de Sanidad y Educación, con el apoyo de colectivos profesionales como la Asociación Española de Dietistas y Nutricionistas (AEDN) y con el trabajo de equipos de pedagogos y nutricionistas.

Siguiendo esta línea de trabajo, EROSKI organizó, también como parte del Foro de Educación Sanitaria sobre Nutrición y Alimentación en Atención Primaria del Congreso de la semFYC, dos talleres para escolares bajo el nombre “Escuela infantil de alimentación saludable”, en los que grupos de niños recibieron una breve formación sobre los tipos de alimentos y la pirámide nutricional, aplicaron esos conocimientos en una compra simulada y disfrutaron de un almuerzo saludable a base de frutas variadas.

Muchas formas de alimentarse bien

Partiendo de una correcta información nutricional, “hay tantas maneras de alimentarse bien como culturas existen”, afirmó la Dra. Panisello, “pero de nutrirse bien sólo hay una: aquella que proporciona los nutrientes necesarios en las cantidades adecuadas”. De esta forma hizo referencia a la pirámide nutricional diseñada por la AESAN como parte de la Estrategia NAOS, que, a la vez que indica qué tipo de alimentos se deberían consumir a diario, varias veces por semana o sólo ocasionalmente, es capaz de adaptar estas recomendaciones a las tradiciones culinarias de distintas regiones teniendo en cuenta la diversidad cultural que puede encontrarse en España. “Aquí nuestro referente cultural es la dieta mediterránea, pero no lo es de todos nuestros pacientes, y debemos atender a esas diferencias. Existen patrones equivalentes en la cultura subsahariana, asiática o latinoamericana que permiten llevar una alimentación saludable, teniendo como principal fuente de energía los hidratos de carbono procedentes de cereales no refinados, frutas y verduras y con un aporte moderado de grasas, donde predominen las grasas moninsaturadas”.

La dieta mediterránea tradicional es precisamente la que suele tomarse como modelo de dieta saludable, puesto que en ella abundan las frutas y verduras frescas, variadas y de temporada, los cereales no refinados y están presentes los pescados azules y los lácteos que, si son fermentados, proporcionan beneficios adicionales. Dentro de esta tradición, el consumo carne es moderado y, por tanto, también lo es el de grasas saturadas, mientras que la principal fuente de grasa la constituye el aceite de oliva, alimento que, como ha demostrado el estudio PREDIMED, reporta múltiples beneficios para la salud, recordaba la Dra. Panisello.

Las claves del estilo de vida mediterráneo

“En la tradición mediterránea tan importante es lo que se come como cómo se come”, apuntaba la doctora. “Salir, movernos, tomar el sol, relacionarnos. El aprovechar los recursos y la estacional forman parte de ese estilo de vida mediterráneo que incluye una manera de alimentarse saludable y sostenible”. Algo que, según explicaba la Dra. Panisello, refleja muy bien la la Pirámide de la Dieta Mediterránea que propone la Fundación Dieta Mediterránea, en cuya base encontramos la actividad física, la convivencia, la biodiversidad y la estacionalidad, así como los productos tradicionales, locales y respetuosos con el medio ambiente como parte fundamental de este patrón de alimentación.

La especialista destacó la importancia de adaptar la ingesta de energía al consumo en función de la actividad, un hábito que no deberíamos perder, ya que es la clave para conservar un peso saludable. Este necesario equilibrio entre alimentación y actividad física se refleja también la pirámide de la Estrategia NAOS, que recomienda caminar o subir escaleras diariamente y realizar algún ejercicio de mayor intensidad varias veces por semana, limitando el tiempo dedicado a actividades sedentarias.

Estrategias para alimentarse bien de forma asequible

Muchos de los hábitos que favorecen un estilo de vida saludable no tienen un coste económico. Sin embargo, numerosas familias ven dificultades a la hora de conciliar la cartera con el equilibrio nutricional. En relación a esto, la Dra. Panisello opina que “no tiene por qué ser más caro alimentarse de forma saludable” y afirmó que los profesionales de la salud pueden ayudar a los pacientes a llevar una alimentación óptima, adaptada a las preferencias y factible económicamente, para lo cual es imprescindible conocer las necesidades concretas y, sobre todo, contar con la colaboración y el compromiso del propio paciente. De esta forma pueden diseñarse estrategias de forma conjunta que sirvan como pilar del tratamiento y como una eficaz herramienta preventiva.

Algunas consideraciones básicas en la formulación de estas estrategias son introducir la actividad física en el día a día y optar por alimentos frescos, sencillos y de temporada siempre que sea posible. Una buena idea es, por ejemplo, elegir fruta como tentempié en lugar de un snack o una pieza de bollería industrial, que, sin suponer un ahorro en términos económicos, sí afecta al equilibrio nutricional de la dieta.

Para la Dra. Panisello, la organización es la clave para llevar una buena alimentación sin gastar más. Por ello, insistió, es necesario organizar tanto los menús como la cesta de la compra en función de estos menús: “la sabiduría tradicional de las abuelas, que planificaban cada día lo que había para comer, teniendo en cuenta los productos de temporada, asegura que se cumpla la pirámide nutricional”. Llevar una programación de menús coherente, en la que unos platos complementen el resto, es, para la doctora, “Comer por causalidad y no por casualidad”. Algo opuesto a la improvisación, que a menudo conduce a soluciones fáciles y rápidas pero poco saludables. Sin embargo, también es necesario saber elegir opciones saludables de forma espontánea cuando no sea posible prever con antelación: “Podemos preparar una cena a base de huevo y una ensalada. De esa forma obtenemos un plato más saludable y más económico que si recurrimos al fast-food”. En este tipo de elecciones, recordó la Dra. Panisello, es importante vigilar el contenido en sal, azúcar y grasas saturadas de los alimentos, ya que son los componentes que pueden afectar de forma negativa a la salud.

Optar por combinaciones inteligentes que incluyan legumbres y arroz, aprovechar las sobras para preparar una cena nutritiva y controlar el tamaño de las raciones para no generar desperdicios son otras sugerencias que la Dra. Panisello propuso para lograr una dieta equilibrada y asequible. No quiso olvidar tampoco que “tan importante como esto son las emociones y la pedagogía”. Es fundamental que, desde que son pequeños, los niños aprendan a elegir los alimentos de la cesta de la compra, a identificar cuáles son saludables y cuáles lo son menos, pero también a reconocer sus emociones y a no recurrir a la comida cuando se sientan aburridos o enfadados.

A partir de estas recomendaciones, explicó la experta en nutrición, cada persona debe buscar sus propias estrategias para adaptarlas a su situación particular, incluyendo ideas originales como “tener un tiesto con verdolaga, una planta rica en omega-3, que puede servirnos para improvisar una saludable ensalada cuando no tengamos gran cosa en la nevera”.

 
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