El papel de la flora bacteriana

Montse Arboix

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(@m_arboix) Enfermera experta en Promoción de Salud

Lun, 11/30/2015 - 14:21

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Un órgano llamado microbiota

El término microbiota –popularmente denominada flora – se refiere al conjunto de la población microbiana que se encuentra en los diferentes ecosistemas del cuerpo: el conjunto de los cientos de miles de millones de microorganismos que habitan nuestro intestino, nariz, boca, vagina o intestino, entre otras. Con sus aproximados 2 kilogramos de peso, se la considera un órgano como otro, con sus propias funciones -inmunitaria, metabólica y trófica- que mantienen a raya las infecciones y al desarrollo de algunos de los órganos.

La clave para la salud es que esta microbiota sea variada y rica en especies diferentes, ya que ello aporta información al sistema inmunológico y lo entrena para que esté preparado para distintos ataques. A diferencia de lo que se creía hace unos años, para que el sistema inmunológico disponga de una mayor información, no es necesario haber sufrido muchas enfermedades infecciosas, solo haber estado en contacto con distintas especies diferentes. Es esta diversidad lo que marca la diferencia entre salud y enfermedad. De hecho, el equilibrio específico de la diversidad microbiana en cada localización es diferente entre las personas y depende de variables como la genética, pero también de la higiene y el comportamiento social. Incluso, puede variar a lo largo del tiempo dentro de un mismo sitio anatómico.

Durante la vida intrauterina, el feto carece de bacterias y nace sin microbiota. Pero, desde el mismo momento del parto, debido a la exposición a la microbiota vaginal y de la primera boqueada de aire, se inicia la incorporación de los microorganismos huéspedes que formarán parte de la flora. Se ha comprobado que los bebés que nacen por cesárea tienen una microbiota intestinal diferente, y algunos estudios lo han asociado con mayor riesgo de morbilidad y de sobrepeso y obesidad en el futuro. Los lactantes siguen poco a poco agregando nuevos comensales a través de la lactancia, la alimentación, el contacto con otras personas, el juego incluso, que dará como resultado el desarrollo de la microbiota cutánea, intestinal y de las mucosas. Esta actividad de incorporación microbiana se produce a lo largo de toda la vida, siendo la adolescencia el momento en que se logra la mayor diversidad, manteniéndose estable hasta las últimas etapas de vida (senectud), cuando disminuye la diversidad de algunos microorganismos, como las bifidobacterias.

Cuidar la flora intestinal: entre prebióticos y probióticos

Hace años que el esfuerzo de la comunidad científica se centra en los microorganismos que conforman la microbiota intestinal –que constituye la mayor superficie del organismo expuesta al exterior y es la zona más rica en células inmunitarias- y en su efecto sobre la salud de las personas. Se ha descubierto que diferentes patologías a nivel del sistema digestivo definen una microbiota distinta, aunque es muy difícil esclarecer si este factor es la causa o la consecuencia de la enfermedad.  Pero lo cierto es que el tejido inmunitario del sistema gastrointestinal está considerado como la parte de más compleja del sistema inmune del organismo.

Pero, ¿qué acciones ayudan a tener una microbiota intestinal en las mejores condiciones? Margarida Mas, en su libro ‘Las maravillas de la flora’, insiste en que lo principal es seguir una dieta muy variada en fibras vegetales ya que se asocian a mayor diversidad de microorganismos.

Los prebióticos, como se denomina a estas fibras vegetales, no se digieren ni se asimilan por el organismo pero se utilizan como sustrato energético para las bacterias beneficiosas del intestino grueso, sobre todo las del género Bifidum y Lactobacillus. Los prebióticos más estudiados son los frutooligosacáridos (FOS) y la inulina, que se encuentran en cantidades distintas en vegetales como el espárrago, el ajo, la cebolla, el puerro, el cardo, el tomate o el plátano, entre otros.

También es conveniente incorporar probióticos (lactobacilos y bifidobacterias). Los probióticos se diferencian de los anteriores porque son microorganismos vivos que para que cumplan su efecto beneficioso deben llegar vivos al colon. Sus efectos dependen de la especie y de la cepa y de la cantidad que se tome. No todos los probióticos sirven para todo. Se obtienen de la leche fermentada con bifidobacterias, como el kéfir o los yogures, del chucrut o del miso (sazonador utilizado en Japón), entre otros.

 

BIBLIOGRAFÍA:

*Khanna S.  Tosh PK. A Clinician's Primer on the Role of the Microbiome in Human Health and Disease. Mayo Clin Proc. 2014; 89 (1):107-14.
*Margarida Mas. Ed. Amat Editorial. Las Maravillas de la flora.

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