El papel de la nutrición en las heridas crónicas

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Montse Arboix

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(@m_arboix) Enfermera experta en Promoción de Salud

Vie, 03/06/2015 - 14:24

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La nutrición y la hidratación son esenciales tanto en la prevención de las heridas crónicas, como en su proceso de curación. Una dieta adecuada proporciona los nutrientes necesarios para que una persona pueda desempeñar las actividades de la vida diaria y proteger su salud, sea capaz de hacer frente a infecciones y para que mantenga una piel en las mejores condiciones de resistencia y turgencia posibles para que pueda enfrentarse a agentes externos como la presión y la fricción, que contribuyen al desarrollo de las úlceras por presión.

La malnutrición en heridas crónicas

Tanto la malnutrición por exceso (sobrepeso y obesidad) como la asociada a la pérdida de peso, a la falta de nutrientes específicos o a la que se da en situaciones específicas -por ejemplo, ante infección o hiperglucemia, entre otros- pueden hacer que la piel sea más frágil y se rompa con mayor facilidad e, incluso, afectar la cicatrización de una herida, esto es, a su curación.

La evidencia científica sugiere que en la malnutrición por exceso, el exceso de calorías y grasa junto con la falta de actividad física aumentan el riesgo de sufrir hipertensión y dislipemias. Estas dos entidades clínicas, a su vez, son factores de riesgo de desarrollo de enfermedad vascular periférica, que puede provocar úlceras de pierna de etiología arterial. La propia obesidad puede provocar hipertensión venosa y esta, úlceras de origen venoso.

La malnutrición por defecto contempla la desnutrición calórica (con pérdida importante de energía y de nutrientes, de peso y de tejido adiposo), la desnutrición proteica (sobre todo, visceral), la desnutrición mixta (la mezcla de las dos anteriores, con pérdida de masa muscular, masa grasa y proteínas viscerales a consecuencia de enfermedad crónica o un proceso agudo que provoque estrés, como la cirugía o una infección) y los estados carenciales (asociados a la pérdida de oligoelementos y vitaminas relacionados con algún tipo de  las desnutriciones citadas).

La deshidratación también juega un papel fundamental en la atención integral de la persona con riesgo de desarrollar úlceras por presión, ya que se ha demostrado que es un importante factor de riesgo. Una piel deshidratada se torna frágil y pierde elasticidad, lo que la hace más frágil y más susceptible a romperse. Cuando ya hay lesión, la hidratación es vital para hacer llegar al lecho de la herida los nutrientes, fluidos y las defensas inmunitarias necesarios para que el proceso de cicatrización pueda desarrollarse de manera correcta. Los pacientes frágiles -por determinantes propios (edad, enfermedades, evento invalidante) o del entorno (pobreza, soledad) son más vulnerables a la enfermedad o se recuperan con mayor dificultad- son más sensibles a la deshidratación y, por ello, no hay que olvidar valorar su ingesta de líquidos en el marco del cuidado diario y tomar las medidas adecuadas. Las pérdidas insensibles de líquido que suceden a través de la piel -que se dan en todas las personas-, de la evaporación que hay en el lecho de una herida o la que provocan los procesos febriles o las infecciones (que incrementan las necesidades metabólicas) son difíciles de estimar. Sin embargo, son buenos marcadores del estado del volumen y color de la orina, la cantidad de líquido de los drenajes y las cifras de tensión arterial se pueden utilizar como marcadores.

Dimensión nutricional en las heridas crónicas

Algunos estudios han señalado que las estrategias nutricionales en pacientes con riesgo de sufrir una herida crónica o con una lesión ya establecida han mostrado sus beneficios: reducción de costes en el tratamiento global de las úlceras o una mejor evolución de las heridas de pierna en aquellos pacientes a los que se les administró un suplemento específico. 

No obstante, como exponen los especialistas del Grupo Nacional para el estudio y Asesoramiento de Úlceras por Presión y Heridas Crónicas (GNEAUPP), en Atención integral de las heridas crónicas es imprescindible, antes de ponerse manos a la obra, valorar el riesgo nutricional del paciente, determinar sus necesidades nutricionales según edad y estado de salud, potenciar al máximo sus propias posibilidades, proporcionar una adecuada suplementación y administración de nutrientes, y evaluar la efectividad de las actuaciones que se lleven a cabo, sin olvidar monitorizar las posibles complicaciones.

Úlceras made in Spain

El 4º estudio epidemiológico sobre las úlceras por presión en España, realizado por el GNEAUPP en el año 2013, muestra las nuevas cifras de prevalencia: en hospitales, un 7,87% de los adultos y un 3,36% de los niños ingresados presentan úlceras por presión; en los centros socio-sanitarios, un 13,41%; y en atención primaria, el 0,44% entre los mayores de 65 años y el 8,51% de personas que incluidas en atención domiciliaria. Las cifras más altas se dan en las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI), con un 18%. Del total de las heridas incluidas en este estudio trasversal, el 65,6% se han desarrollado en algún centro sanitario y el 29,45% en el domicilio del paciente.

Entre las conclusiones del estudio se destaca que, respecto a años previos, los porcentajes no han disminuido e, incluso, en los centros socio-sanitarios se ha duplicado la prevalencia de estas heridas (más en los centros privados comparados con los públicos). También se recalca que cerca de dos tercios de todas las heridas surgen como daño colateral de la atención sanitaria, lo que indica que se falla en prevención. No hay que olvidar que la prevención de las heridas crónicas es una meta alcanzable en un 95% de los casos si se utilizan los procedimientos y los materiales adecuados. No prevenir estas lesiones cuestan dinero (las heridas crónicas suponen al Sistema Nacional de Salud un coste de más de 1.687 millones de euros anuales) y, sobre todo, producen sufrimiento, dolor y, en algunos casos, la muerte de los pacientes.

 

*BIBLIOGRAFÍA

* P.L. Pancorbo, F.P. Garcia, J.E. Torra, J.Verdú y J.J. Soldevilla. Epidemiología de las úlceras por presión en España 2013: 4º Estudio Nacional de Prevalencia.

*Atención integral de las heridas crónicas S.P.A. Ediciones, 2004

*Verdú J, Perdomo E. Nutrición y Heridas Crónicas. Serie Documentos Técnicos GNEAUPP nº12. Grupo Nacional para el Estudio y Asesoramiento de Úlceras por Presión y Heridas Crónicas. Logroño. 2011

 

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