SUEÑO Y NUTRICIÓN PARA MEJORAR NUESTRA SALUD

Mié, 03/15/2017 - 22:06

0 comentarios

valoración 0 / 5

Más de cuatro millones de adultos españoles sufren insomnio crónico y entre un 25-35% de la población adulta lo padece transitoriamente, según la Sociedad Española de Neurología.

La melatonina es la hormona que segregamos de manera natural y que indica a nuestro cerebro que es la hora de irse a dormir. Diversos factores como el ritmo de vida actual, los cambios de estación, las nuevas tecnologías o las diferentes etapas de la mujer (embarazo, menopausia y madurez) hacen que esta hormona se vea alterada, por lo que el sueño también.

Se considera que los factores condicionantes de la salud son la genética, el medio ambiente y el estilo de vida. Este último es el que podemos controlar cambiando factores como la alimentación, la actividad física, los hábitos de descanso y la conducta. Lo bueno que tiene esto es que, cuando mejoramos uno de estos factores, suele haber un efecto beneficioso en los otros, y si modificamos un poco todos, el efecto es sinérgico.

En este sentido, el vínculo entre cómo dormimos y cómo comemos es crucial. Tan trascendente es descansar las horas justas y necesarias como comer de forma adecuada. Sin embargo, la privación  del sueño y la dieta desequilibrada son habituales en las sociedades modernas.

Como ya sabemos, la función de la alimentación es aportar todos y cada uno de los nutrientes necesarios y otras sustancias en las cantidades adecuadas para el buen funcionamiento de todas las reacciones bioquímicas que sustentan nuestro metabolismo y otras funciones corporales. La principal preocupación hoy en día es la elevada prevalencia de la obesidad, pero vamos a ver qué alimentos entorpecen la capacidad de un sueño reparador.

ALIMENTOS QUE NO AYUDAN A DORMIR

  • Alimentos excitantes como el café, chocolate, té y otros que contengan cafeína. Recurrimos al café cuando se ha dormido mal y se está cansado. Tomamos algún café de más durante el día y esto impide dormirse pronto por la noche y a la mañana siguiente no se ha hecho más que acumular  cansancio. Hay que evitar entrar en este bucle. En este caso es mejor pasar un día sin café, a pesar de la somnolencia y, por fin, descansar bien durante la noche.
  • Cenas muy pesadas. A partir de media tarde, nuestro metabolismo ya no está preparado para quemar energía, sino para activar las funciones de reparación y equilibrio, por lo que en la cena hay que tomar verduras y proteínas con poca grasa (pescado, huevo, carne blanca...).
  • Consumo excesivo de hidratos de carbono refinados y azúcares. Con estos alimentos favorecemos la resistencia a la insulina, la diabetes y la obesidad, contraproducente para la regulación hormonal y neurológica.
  • Excesos calóricos en nuestro día a día. Conduce al aumento del perímetro abdominal, lo que favorece las alteraciones del sueño con la aparición de apneas.
  • Consumo de bebidas alcohólicas. Deterioran nuestro sistema nervioso y la calidad del sueño.

FUNCIONES DEL SUEÑO:

Es imprescindible para reparar funciones y tejidos, fijar la memoria, mantener el equilibrio y homeostasis de nuestro metabolismo, el buen funcionamiento del sistema inmunitario, etc.

Un buen descanso facilita el control de enfermedades crónicas infecciosas, inflamatorias y neuropsiquiátricas.

Con la edad vamos perdiendo capacidad de síntesis de la melatonina y el cambio de horarios por trabajo a turnos o por viajes a países lejanos (jet lag) también alteran la regulación del sueño.

CONSECUENCIAS DE UNA MALA DIETA

Hay que tener presente que el descanso y una buena gestión del estrés son imprescindibles para que nuestro organismo metabolice correctamente. En términos generales, podríamos decir que dormir poco y/o mal tiene consecuencias similares a seguir una dieta poco saludable.

Una dieta saludable y dormir mal disminuye:

  • La calidad de vida.
  • El rendimiento físico.
  • El rendimiento intelectual.
  • La capacidad cognitiva.
  • El equilibrio psicológico /emocional.

Una dieta poco saludable y dormir mal aumenta:

  • La tensión arterial.
  • El riesgo cardiovascular.
  • Alteraciones metabólicas (obesidad y diabetes).
  • Trastornos psicológicos.
  • Riesgo de enfermedades neurodegenerativas.
  • Percepción del dolor (agudo/crónico).

Así, si dormir poco nos hace comer más, engordar y empeora nuestra salud, tendremos que modificar nuestros hábitos diarios alimenticios y ser físicamente más activos para conseguir un sueño reparador.

RECOMENDACIONES PARA UNA BUENA NUTRICIÓN Y UN BUEN DESCANSO

- Tomar una dieta equilibrada con las calorías necesarias para cada caso.
- Comer cinco veces al día para mantener constante la glucemia y evitar tener hambre.
- Evitar el exceso de alimentos con grasa de origen animal, con hidratos de carbono refinados y azúcares.
- Utilizar el café de forma moderada, y nunca como ayuda compensatoria de cansancio acumulado.
- Beber agua durante el día: la hidratación es básica para el metabolismo y para eliminar la cafeína ingerida durante el día.
- Tomar cenas ligeras a base de verduras y proteínas de pescado, huevo o carne blanca.
- No tomar alcohol, especialmente cuando se necesita un sueño reparador.
- Dormir entre siete y ocho horas diarias, pues los efectos negativos del sueño perdido no se recuperan.
- Elevar el grado de conciencia a la hora de comer y de dormir evitando hacer otras actividades a la vez o estar pensando en todo lo que tenemos que hacer.

Asegurar un buen descanso y llevar una dieta equilibrada son garantía de salud para mantener el peso corporal, mantener el equilibrio metabólico, evitar patologías crónicas y conservar una buena microbiota intestinal. Merece la pena apuntarse al binomio saludable de comer y dormir bien.

 

Valoración: 

Sin votos

Te recomendamos

Añadir nuevo comentario

(If you're a human, don't change the following field)
(If you're a human, don't change the following field)
(If you're a human, don't change the following field)
Reglas de participación