El café, entre el bien y el mal

Montse Arboix

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(@m_arboix) Enfermera experta en Promoción de Salud

Mar, 11/24/2015 - 12:24

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El café es la bebida natural más rica en cafeína, una sustancia con propiedades estimulantes. De igual manera que sucede con el té, las bebidas de cola y el chocolate, su consumo es habitual en todas las franjas de edad y en todos los niveles socioeconómicos. Entre sus componentes se encuentran minerales, vitaminas, antioxidantes y cientos de compuestos que pueden provocar distintos efectos, beneficiosos y adversos, sobre el organismo, a nivel del sistema respiratorio, sistema nervioso, músculo-esquelético y cardiovascular.

Los beneficios de la cafeína: qué dicen los estudios

Hay muchos trabajos que sugieren que la cafeína es beneficiosa para mantener a raya muchas enfermedades, pero no hay todavía suficiente evidencia científica para afirmarlo rotundamente. Se le asocia un efecto protector frente al Alzheimer, en concreto, de protección contra la producción del compuesto principal de las placas del cerebro asociadas a esta enfermedad: la proteína beta amiloide.

También, debido a sus componentes antioxidantes y antiinflamatorias, reduciría el riesgo de desarrollar cáncer de endometrio, próstata y algunos tipos de cáncer de mama; sin embargo, algunas investigaciones lo han señalado como un factor de riesgo en el desarrollo de otras neoplasias (cáncer de esófago). De igual manera sucede con el infarto de miocardio, donde un consumo moderado se relaciona con una pequeña disminución del riesgo pero, por otro lado, aumenta los niveles de un aminoácido denominado homocisteína, que puede alterar el recubrimiento de las arterias y provocar un aumento de la coagulación de la sangre.

Sin embargo, recientemente han sido publicados dos estudios con resultados concluyentes que pueden aportar un poco más de luz y hacer inclinar la balanza. Hace un par de años, investigadores de las universidades de Harvard y Columbia (EE.UU.) realizaron un estudio para comprobar si beber grandes cantidades de café influía en el desarrollo de depresión en las mujeres (con una muestra de 50.739 mujeres, con una edad media de 63 años y sin síntomas depresivos en el inicio del trabajo). Anteriormente ya se había demostrado que los hombres que bebían mucho café tenían menos tendencias suicidas. Los resultados, publicados en Archives of Internal Medicine Journal's mostraron que el riesgo de depresión disminuye al aumentar el consumo de café con cafeína. Quienes tomaban 2 o 3 cafés con cafeína al día tenían un 15% menos de posibilidades de sufrir depresión cuando se las comparaba con el grupo que tomaba solo 1 café o menos a la semana. Y cuando se incrementaban las tazas a 4 al día, el riesgo disminuía al 20%. Esta protección no se asoció con el café descafeinado.

Hace poco en Diabetes Care  se publicaba una revisión sistemática (con una muestra de 1.109.272 personas, 45.335 de ellas con de diabetes tipo 2) que concluía que el consumo de café, tanto para el café con cafeína como para el descafeinado, se asociaba inversamente con el riesgo de diabetes tipo 2 de una manera dosis-respuesta (en comparación con ningún tipo de café). La asociación, además, era consistente para los dos sexos y para personas de Europa, EE.UU. y Asia.

La cafeína: ¿una droga de abuso?

A pesar de que la cafeína se utiliza para fines terapéuticos (como broncodilatador), algunos autores, como Pardo et al., advierten que su uso agudo o crónico no está exento de efectos secundarios adversos, intoxicaciones e, incluso, muerte (por intoxicación de café). Algunos de los efectos habituales que provoca la cafeína son las palpitaciones, temblor, nerviosismo, angustia y miedo.

Hasta hay descritos algunos casos de psicosis aguda inducida por cafeína en personas sin psicopatología o de empeoramiento de síntomas psicóticos en esquizofrénicos. También, al ser el alérgeno causante de urticaria de origen desconocido en los consumidores de refrescos de cola, puede provocar anafilaxia. En el artículo ‘Cafeína: un nutriente, un fármaco o una droga de abuso’ los autores también destacan que la cafeína puede considerarse una droga de abuso, ya que tiene propiedades reforzadoras positivas, causa tolerancia y al suprimir su consumo surge un síndrome de abstinencia específico.

 

BIBLIOGRAFIA:

1. Lucas M, Mirzaei F, Pan A, et al. Coffee, Caffeine, and Risk of Depression Among Women. Arch Intern Med. 2011;171(17):1571-1578. doi:10.1001/archinternmed.2011.393.
2. Ding M, Bhupathiraju SN, Chen M, van Dam RM, Hu FB.Caffeinated and decaffeinated coffee consumption and risk of type 2 diabetes: a systematic review and a dose-response meta-analysis. Diabetes Care. 2014 Feb;37(2):569-86. doi: 10.2337/dc13-1203. Review.
3. Pardo R, Alvarez Y, Barral D, Farré M. Cafeína: un nutriente, un fármaco, o una droga de abuso. Adicciones. 2007; 19(3): 225-38.

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Antioxidantes, cáncer, café

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