El trastorno por atracón

Montse Arboix

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(@m_arboix) Enfermera experta en Promoción de Salud

Mar, 07/12/2016 - 13:08

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Aunque ligado a la alimentación, el trastorno por atracón -binge eating disorder en inglés- es una afección mental. Se caracteriza por un comportamiento patológico en el que el afectado tiene episodios repetidos de atracones (que se dan una vez a la semana durante un periodo de 3 meses) en un espacio relativamente corto de tiempo (en unas 2 horas), en el cual se ingiere una cantidad excesiva de comida, sin que medie el apetito y con pérdida de control (sensación de no poder parar de comer o no poder controlar el qué o cuánto se come).

Y, a pesar de que episodios de ingesta compulsiva hacen pensar en la bulimia nerviosa, lo cierto es que se diferencia de esta porque el afectado no realiza conductas compensatorias como inducirse el vómito, abusar de laxantes y diuréticos, realizar ejercicio físico en exceso o hacer ayunos prolongados, entre otros, que tienen el objetivo de frenar la ganancia de kilos  Además, de manera frecuente, la persona con este trastorno también manifiesta síntomas depresivos y sentimientos de culpa o ansiedad por su comportamiento, que conduce a más atracones de comida, sobre todo de alimentos ricos en grasa y dulces y comida rápida. Por este motivo, es fácil que aparezcan sobrepeso y obesidad, con los riesgos asociados que ello conlleva para la salud (diabetes, colesterol, etc.).

Se estima que afecta alrededor del 2% y el 5% de la población de sociedades industrializadas, sobre todo mujeres con sobrepeso. Algunos autores han descrito factores que predisponen a desarrollar un trastorno de la conducta alimentaria, como el trastorno por atracón. Entre ellos se encuentran progenitores con problemas afectivos, experiencias desfavorables durante la infancia o tener una personalidad perfeccionista, entre otros. Otros factores disparadores de esta conducta son los estresores personales, la restricción alimentaria, sentimientos negativos y baja autoestima relacionada con el propio peso o la forma corporal, incluso con la comida, y el aburrimiento.

Este trastorno metal se manifiesta de manera más común en la adolescencia o al inicio de la adultez, aunque los afectados que llegan a las consultas tienen edades superiores a quienes sufren anorexia o bulimia y las tasas de remisión también son mayores. Datos recientes de la Sociedad Española de Medicina General (SEMG) apuntan que hasta el 80% en el caso de los enfermos con trastorno por atracón, cuyo tratamiento es menos complejo que el de la anorexia o la bulimia, supera la enfermedad y tiene mayores probabilidades de éxito. Que la persona, además, sufra una enfermedad psiquiátrica –como trastorno bipolar, trastornos depresivos o de ansiedad- y, aunque menos, con el consumo de tóxicos, está relacionada con su gravedad.

Educación para prevenir trastornos de la conducta alimentaria

Diferentes estudios insisten en la necesidad de que los progenitores se impliquen en el fomento de la adecuada conducta alimentaria, dentro del contexto de hábitos y estilos de vida saludables. De hecho, el ambiente obesogénico en el que estamos inmersos como sociedad -la disponibilidad de alimentos con gran contenido calórico, patrones de alimentación familiar, alto grado de sedentarismo o la poca o errónea información sobre aspectos alimentarios, entre otros-  y, por contrapartida, la presión sociocultural para realizar dietas restrictivas y estar delgado son importantes factores de riesgo que necesitan un abordaje en todos los niveles.

Así pues, aunque la población diana sea los niños y jóvenes, además de la implicación familiar se hace necesario involucrar en las intervenciones de prevención otros actores muy relacionados con los niños y jóvenes, como los profesores o entrenadores deportivos. Además, es fundamental ayudar a los más jóvenes a desarrollar habilidades para la vida, que les ayuden a mejorar su autoconocimiento, al manejo y resolución de conflictos, a la toma de decisiones y a desarrollar pensamiento crítico, para poder criticar con conocimiento el modelo estético y hacer frente a la presión social.

 

BIBLIOGRAFÍA:

*Azucena García Palacios. Binge eating disorder in the DSM-5  C. Med. Psicosom, Nº 110 – 2014.

*Guía de Psicoeducación sobre los Trastornos de la Conducta Alimentaria y el Sobrepeso. Gobierno de Cantabria. Consejería de Sanidad y Servicios Sociales.

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