La dieta en el cáncer de mama

Montse Arboix

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(@m_arboix) Enfermera experta en Promoción de Salud

Vie, 06/24/2016 - 10:12

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Una cada ocho mujeres sufrirá cáncer de mama en algún momento de su vida. La buena noticia es que, a pesar de ser una enfermedad muy extendida y de estar entre uno de los principales motivos de fallecimiento entre las mujeres de entre 45 y 55 años, es el que mayor tasa de curación tiene. Está demostrado que determinados factores medioambientales y estilos de vida favorecen su desarrollo. Algunos de estos factores de riesgo, como el consumo de alcohol o la inactividad física pueden prevenirse.

Principales factores de riesgo en el cáncer de mama

No se conoce a ciencia cierta, todavía, cuáles son los factores específicos que establecen el desarrollo de un cáncer de mama. Pero, en cambio, sí se sabe que hay algunos hábitos de vida que pueden incrementar las probabilidades de sufrir uno, como describen las más importantes asociaciones dedicadas al estudio de esta enfermedad, como el American Institute for Cancer Research (AICR):

Edad: a más edad, más aumentan las posibilidades de tener un cáncer de mama.

Peso: un exceso de grasa corporal en la menopausia incrementa el riesgo.

Antecedentes familiares: los factores genéticos (como el gen BRCA-1, entre otros) son los culpables de entre el 5% y el 10% de todos los cánceres de mama. No obstante, hay que tener en cuenta que, a pesar de que la genética predispone a estos tumores, más del 80% de las mujeres que desarrollan una tumoración maligna no tienen antecedentes familiares.

Consumo de alcohol: se considera que cualquier tipo de consumo aumenta el riesgo de sufrir un cáncer de mama.

Sedentarismo: la falta de actividad física predispone a la enfermedad, sobre todo una vez establecida la menopausia. Hay estudios que apuntan que solo con practicar actividad física 15 minutos al día se reducía un 14% el riesgo de morir por cualquier motivo y el 10% de hacerlo a causa de enfermedad oncológica.

Tabaquismo: fumar provoca distintas enfermedades y se asocia a un mayor riesgo de cáncer de mama en mujeres premenopáusicas más jóvenes, igual que la exposición al humo del tabaco se relaciona con mayor riesgo en mujeres posmenopáusicas

Dieta contra el cáncer de mama

Para el AICR, el 40% de casos de cáncer de mama son prevenibles mediante la combinación de actividad física, alimentación saludable y lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses.  Pero son los buenos hábitos dietéticos a los que esta organización da más poder en el control de la enfermedad y que se resumen a continuación en dos apartados:

INCREMENTAR

  • El consumo de vegetales, sobre todo de aquellos que no contengan almidón: tomates, verduras de hojas verdes, pimientos y zanahorias.
  • La ingesta de fruta entera y fresca.
  • Los granos enteros: pan integral, arroz integral, avena y quinua.
  • Las legumbres, como lentejas, garbanzos, judías…

REDUCIR

  • Las bebidas azucaradas, mal denominadas refrescos.
  • La carne roja y la procesada (embutidos, salchichas, etc.), por su densidad calórica, y aunque no se ha establecido su relación con el cáncer de mama, sí que se conoce que incrementa el riesgo de cáncer colorrectal.
  • El consumo habitual de fast food. Datos recientes señalan que ingerir comida rápida más de una vez por semana aumenta el riesgo de obesidad y esta enfermedad, el de desarrollo de cáncer de mama.

Como consejo final advierten que una buena regla es llenar al menos 2/3 del plato con alimentos de origen vegetal y, el resto, de alimentos de origen animal.

Ayuno nocturno contra cáncer de mama

Un reciente estudio, publicado en JAMA Oncology, muestra como el ayuno nocturno prolongado disminuye el riesgo de recurrencia de cáncer de mama de manera significativa. Los investigadores buscaban averiguar si la duración del ayuno nocturno es un factor pronóstico de la recurrencia y la mortalidad en mujeres con cáncer de mama incipiente y si se asocia a factores de riesgo de resultados desfavorables, como la obesidad y el sueño, entre otros. Se analizaron los datos de más de 2.400 mujeres (con edades entre los 27 y los 70 años) afectadas de cáncer de mama y sin diabetes mellitus, incluidas en el estudio Women’s Healthy Eating and Living.

Observaron que un ayuno nocturno menor a 13 horas se asoció, de manera significativa, a un incremento del riesgo de recurrencia del cáncer de mama del 36 %, en comparación con el ayuno nocturno superior 13 horas. Los resultados corroboran otros estudios que afirman que el ayuno prolongado durante la fase de sueño influye de forma positiva en los procesos metabólicos y de carcinogénesis que están presumiblemente asociados al riesgo y al pronóstico del cáncer de mama. Por este motivo, los investigadores proponen el aumento de la duración del ayuno nocturno como una herramienta no farmacológica y sencilla para reducir el riesgo de recurrencia del cáncer de mama.

 

BIBLIOGRAFÍA:

*Marinac CR, Nelson SH, Breen CI, et al. Prolonged Nightly Fasting and Breast Cancer Prognosis. JAMA Oncol. doi:10.1001/jamaoncol.2016.0164

 

 

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