Propósitos saludables para el Año Nuevo

Montse Arboix

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(@m_arboix) Enfermera experta en Promoción de Salud

Jue, 01/12/2017 - 09:52

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La tradicional lista de propósitos saludables

Con el inicio del nuevo año llegan también los nuevos (o, según el caso, recurrentes) propósitos. Dejamos atrás los días vividos y miramos adelante con grandes promesas que, en la mayoría de las veces, tienen el objetivo de mejorar nuestro aspecto y/o calidad de vida. Empezar a practicar ejercicio físico de forma habitual, aprender -de una vez por todas- a defendernos con una lengua extranjera, dejar de fumar y cuidar la alimentación son algunos de los propósitos más comunes que vienen de la mano del Año Nuevo.

No obstante, una de las intenciones que tiene más relevancia en la salud es cuidar la alimentación con unos buenos hábitos dietéticos que, sin duda, deben acompañarse de un estilo de vida activo, del abandono del tabaco, de intentar mantener un peso saludable y de tener un enfoque positivo de la vida. No hay nada más barato ni más eficaz para cuidar nuestra salud que la combinación de estas costumbres.

Alimentación inadecuada: factor de riesgo

Que las enfermedades crónicas no transmisibles suponen una merma en la calidad de vida de los afectados y de sus familias y son causa de muerte prematura es algo que se conoce desde hace mucho tiempo. De igual manera está demostrado que la mayor parte son resultado de unos malos hábitos de salud, como el sedentarismo y el tabaquismo, entre otros. Sin embargo, para la mayoría de la población son aspectos a menudo subestimados.

No obstante, los datos que arroja la evidencia científica es clara y tajante: si se controlaran los factores de riesgo asociados a un estilo de vida poco saludable, se evitarían alrededor del 80% de las cardiopatías, ictus y diabetes tipo 2, además del 40% de todos los cánceres. Pero, en la práctica, parece que no es tan fácil, a tenor de los resultados. En realidad, factores de riesgo bien conocidos, como la obesidad y el sobrepeso, han aumentado en todos los grupos de población de tal manera que las autoridades sanitarías califican la situación de alarmante: cada vez se observan más casos de enfermedades crónicas vinculadas a una alimentación inadecuada, como las enfermedades cardiovasculares, el cáncer, la diabetes tipo 2, enfermedades osteomusculares o respiratorias, entre otras.

Buenos propósitos en alimentación

En un mundo donde estas enfermedades crónicas se extienden a un ritmo acelerado, hay que persistir en la consecución de una pauta alimentaria más saludable y, por supuesto, desde todos los ámbitos e implicando a todos los actores. Pero, ¿por dónde empezar?

Según expertos nutricionistas, hay que olvidarse del tan manido"‘ponerse a dieta". Una alimentación saludable va más allá de conseguir un determinado peso corporal. Es preferible optar por hacer pequeños cambios en la alimentación para ir adaptándolos de modo progresivo al día a día hasta que formen parte de nuestra alimentación.

Los principales propósitos deberían ser consumir de manera prioritaria alimentos de origen vegetal (verduras, hortalizas, legumbres, frutas y frutos secos), limitar los cereales refinados (optar por los integrales) y el azúcar (alimentos azucarados, como bollería, repostería, bebidas azucaradas). También es aconsejable prescindir de comer de forma habitual fast food, es decir, más de una vez a la semana, puesto que supone una ingesta energética muy importante.

Para conseguir que la dieta sea más equilibrada hay que tener en cuenta también los siguientes aspectos: que contenga dos raciones de verdura diaria; dos o tres piezas o raciones de fruta al día; de 2 a 3 raciones de alimentos proteicos al día; y legumbres o cereales ricos en fibra. De la misma manera se recomienda repartir la ingesta de alimentos en 5-6 raciones a lo largo del día.

Tal y como recomienda  Francisco Camarelles, médico de familia en el Servicio Madrileño de Salud, en esta entrada, se pueden cambiar dos conductas asociadas a la vez (por ejemplo, perder peso y aumentar la actividad física), que es de ayuda tener el apoyo de allegados (amigos, familia e, incluso, grupos de apoyo) para su consecución y que es más eficaz apoyarse en motivos que hagan sentirse bien por dentro y no solo en el aspecto físico. También recuerda que es muy aconsejable establecer un plan de acción y, ante todo, que los objetivos planeados sean realistas.

 

 

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