Vivir con diabetes. Abordaje multidisciplinar de la enfermedad

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Jue, 09/05/2013 - 11:26

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En el marco de las XVII Jornadas de Nutrición Práctica y el VIII Congreso Internacional de Nutrición, Alimentación y Dietética celebrados en Madrid, el pasado 19 de abril tuvo lugar la mesa redonda “Vivir con diabetes. Abordaje multidisciplinar de la enfermedad”, promovida por EROSKI. Esta fue una oportunidad para compartir y contrastar los puntos de vista de endocrinos, educadores en salud y pacientes sobre una de las enfermedades con mayor prevalencia en nuestro país: la diabetes.

Al abrir el debate sobre la diabetes, sus causas y las posibles medidas para mejorar su tratamiento y frenar su incidencia, es frecuente centrar la atención en la diabetes mellitus tipo 2. Ello se ve justificado por ser esta la forma más frecuente de diabetes, con una prevalencia que alcanza entre el 6 y el 7% en la población mundial, llegando a superar el 40% en mayores de 75 años.

La diabetes tipo 2 constituye un importante problema de salud pública en España, no solo por su complejidad y su incesante aumento, sino porque, además de suponer un riesgo para la salud en sí misma, representa un factor añadido para la aparición de otras patologías como las enfermedades cardiovasculares.

Todo ello hace necesario que de forma urgente se pongan en marcha medidas preventivas para frenar su progresión, además de que se favorezcan avances para mejorar el tratamiento y el pronóstico de los pacientes diabéticos. La concienciación y la educación son pilares fundamentales en esta empresa, siendo la alimentación una de las principales herramientas para abordar el problema.

En la sesión “Vivir con diabetes. Abordaje multidisciplinar de la enfermedad”, endocrinos como la Dra. Adela Rovira Jefa de Servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital Fundación Jiménez Díaz, en Madrid, y el Dr. Alfonso Calle, Jefe del Servicio de Endocrinología, Metabolismo y Nutrición del Hospital Clínico de Madrid, aportaron la visión del médico especialista en diabetes sobre la compleja fisiopatología de la enfermedad y sobre las iniciativas que pueden llevarse a cabo desde la consulta de endocrinología.

Alfonso CallePor su parte, la enfermera educadora en diabetes del madrileño Hospital Ramón y Cajal, Rosa Yelmo, hizo hincapié en la importancia del trabajo con el paciente para que este tome conciencia de su enfermedad y adquiera nuevos hábitos que le favorezcan. El punto de vista de los propios pacientes tuvo su representación de la mano de Ángel Cabrera, Presidente de la Federación de Diabéticos Españoles (FEDE). La mesa se completó con la intervención de Alejandro Martínez Berriochoa, Director General de la Fundación EROSKI, quien sostuvo que las industrias alimentarias y de la distribución tienen la responsabilidad de favorecer una alimentación saludable que facilite la prevención y el tratamiento de la diabetes.

Dr. Alfonso Calle

Jefe del Servicio de Endocrinología, Metabolismo y Nutrición del Hospital Clínico San Carlos. Madrid. Profesor en la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid. Dirige el Grupo de Investigación de Endocrinología de Enfermedades Metabólicas del Instituto de Investigación Sanitaria del Hospital Clínico San Carlos, cuyo trabajo se centra en la el estudio de Diabetes Mellitus, su epidemiología, complicaciones, tratamiento y prevención. Entre otros, ha participado en el Estudio di@bet.es, iniciativa conjunta de CIBERDEM (Centro de Investigación Biomédica en Red de Diabetes y Enfermedades Metabólicas Asociadas), la Sociedad Española de Diabetes (SED) y la disuelta Federación Española de Diabetes (FED), referente en estudios epidemiológicos de diabetes mellitus tipo 2 en España.

Fisiopatología de la diabetes mellitus.

Adela Rovira LoscosLa alimentación, pilar fundamental del tratamiento. La diabetes mellitus constituye el trastorno endocrino más común en la actualidad, por lo que buena parte del trabajo de los especialistas en endocrinología consiste en profundizar en el conocimiento de esta compleja enfermedad para determinar sus causas y hallar el tratamiento más adecuado en cada caso. En ese tratamiento la dieta se convierte siempre en una herramienta fundamental.

Dra. Adela Rovira Loscos

Jefa de Servicio de Endocrinología y Nutrición. Hospital Fundación Jiménez Díaz. Madrid. Profesora de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Madrid. Especialista en Endocrinología y Nutrición. Doctora en Medicina y Cirugía por la UAM en 1982. Jefe de Servicio de Endocrinología y Nutrición. Fundación Jiménez Díaz desde 2007. Profesor Asociado de Medicina de la UAM desde 1987. Investigador Principal de 13 proyectos financiados por el FISS. Investigador Principal de 15 Ensayos Clínicos Fase II/III, desde 2007. Directora de 9 Tesis Doctorales. En los últimos seis años ha publicado 25 capítulos en libros y 25 artículos en revistas nacionales e internacionales. Desempeña cargos en Juntas Directivas de Sociedades Científicas Nacionales e Internacionales.

Para explicar la etiología de la diabetes mellitus tipo 2, la Dra. Adela Rovira Loscos, Jefa de Servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital Fundación Jiménez Díaz, en Madrid, hizo referencia a los múltiples protagonistas implicados en su desarrollo: “Algunos de estos protagonistas tienen una base genética y, por tanto, no modificable con los medios actuales, mientras que otros tienen una base adquirida con posibilidad de ser “modificable”. Si bien no es posible rectificar los factores hereditarios que pueden favorecer la aparición de la diabetes, el que haya desencadenantes modificables, como son los hábitos de vida, representa una oportunidad para diseñar medidas preventivas de la enfermedad.

Entre estos factores modificables destacan la insuficiente actividad física y el alto consumo de comidas muy calóricas, hábitos muy comunes en el estilo de vida de nuestra sociedad occidental que, afirmó la doctora, “conllevan la ganancia de peso a expensas de aumento de grasa patológica que se deposita en el territorio intraabdominal, territorio vascular y en tejidos diana de la acción de la insulina”.

Además de estos factores genéticos y conductuales, existen factores epigenéticos: aquellos que, dada la alteración del ambiente, son capaces de modificar la expresión genética, por ejemplo, a través de la metilación del ADN, los micro-RNAs, la modificación de istonas, el plegamiento del RNA, etc. Todos ellos aspectos que están siendo objeto de estudio de importantes investigaciones en estos momentos y cuyo conocimiento nos ayudará a abordar mejor una enfermedad tan prevalente como es la diabetes mellitus.

La diabetes, una enfermedad silenciosa y compleja

La diabetes aparece de forma silenciosa y lenta, de modo que es común que, al realizarse el diagnóstico, el paciente lleve padeciéndola entre cinco y diez años sin saberlo. Dada la situación de hiperglucemia sostenida que se ha venido padeciendo hasta que la enfermedad se diagnostica, es frecuente que en ese momento las células beta pancreáticas funcionen ya a menos del 50% de su capacidad y que se hayan producido daños en algunos tejidos.

La compleja fisiopatología de la diabetes tipo 2 está relacionada con varios mecanismos, entre los que se encuentra el fracaso en la mencionada célula beta pancreática para secretar la suficiente cantidad de insulina que requiere el organismo para mantener una situación de normoglucemia.

Un segundo actor, íntimamente relacionado con el primer mecanismo, es la resistencia a la acción de la insulina en tejidos como el hígado, el gran productor de glucosa en nuestro cuerpo, y el músculo esquelético, el principal consumidor de glucosa tras la ingesta de alimentos.

En la diabetes se observa, en tercer lugar, un aumento de tejido graso metabólicamente dañino que constituye un gran productor de adipocinas implicadas en fenómenos de inflamación. Esto, asociado a una mayor lipolisis que produce un aumento de ácidos grasos libres, conlleva un agravamiento de la resistencia a la insulina y una menor secreción de insulina.

La célula alfa pancreática, responsable de la secreción de glucagón, es el cuarto protagonista en la diabetes. En pacientes diabéticos esta célula alfa pancreática se encuentra aumentada, con el consiguiente efecto intensificador de la producción hepática de glucosa.

Factores añadidos en la fisiopatología de la diabetes

 

Según explicó la Dra. Rovira, “en este escenario entran a jugar otros actores como el intestino, que produce un gran número de hormonas, entre ellas las incretinas. La secreción/acción de las incretinas está alterada en la diabetes tipo 2″. Las incretinas son responsables de potenciar la secreción de insulina tras la ingesta de alimentos. El GLP-1, concretamente, también frena la producción de glucagón.

Otro actor implicado en la diabetes son los riñones cuyo mecanismo de eliminación del exceso de glucosa, que no puede reabsorber a su paso, puede estar alterado. Por último, la aparición de la enfermedad puede verse favorecida por una alteración en ciertos mecanismos cerebrales. Así, se ha observado que un funcionamiento inadecuado en los núcleos hipotalámicos, reguladores del hambre y de la saciedad y sujetos a acciones de hormonas y de neurotransmisores, pueden tener un papel importante en la diabetes.

La diabetes es por tanto una patología compleja en la que múltiples elementos –pancreas, hígado, riñones, intestino, tejido adiposo, músculo esquelético, cerebro y sistema cardiovascular- están interconectados.

El tratamiento ideal

A la hora de diseñar un tratamiento, el profesional de la salud procura que este cumpla una serie de importantes criterios, como que sea seguro, eficaz, duradero, bien tolerado, que no provoque hipoglucemias ni aumento de peso y que sea de administración sencilla.

Un tratamiento ideal es el capaz de sumar a todo ello un valor añadido como, por ejemplo la reducción de lípidos y de la presión arterial, la adecuación a cualquier edad o la complementariedad con otros tratamientos.

El tratamiento médico-nutricional, que reúne todos estos aspectos, es considerado por muchos expertos un tratamiento ideal. Entre sus objetivos destaca el alcanzar unas glucemias normales, pero también el lograr unas concentraciones óptimas de lípidos en sangre, proporcionar calorías suficientes para mantener un peso corporal razonable, procurar el crecimiento y desarrollos normales, así como cubrir las necesidades del embarazo y la lactancia. Este tratamiento médico-nutricional es además capaz de prevenir, retrasar o tratar las complicaciones relacionadas con la nutrición, como son la obesidad, la dislipemia y la hipertensión. En definitiva, mejorar la salud a través de una nutrición óptima.

La alimentación, base del tratamiento

“Este panorama de mecanismos complejos en el desarrollo de la diabetes tipo 2 requiere un abordaje terapéutico múltiple cuya base indudable se encuentra en la instauración de un estilo de vida saludable”, afirmó la Dra. Rovira, quien también apuntó a la obesidad como uno de los principales factores de riesgo para la diabetes: “se puede reducir hasta un 75% el riesgo de sufrir diabetes si se reduce la obesidad”.

Puesto que la ganancia de peso está muy relacionada con el desarrollo de la diabetes, el reducir el exceso de grasa de la dieta es fundamental. La reducción en la ingesta calórica para conseguir una disminución del 5 al 10% del peso corporal ha demostrado una mejoría en el perfil glucémico y en la gran mayoría de factores de riesgo cardiovascular.

Con el fin de diseñar el tipo de dieta idóneo para pacientes diabéticos, se han estudiado diferentes modelos con distinta composición en macronutrientes para el control de la diabetes y para la reducción de peso en estos pacientes. Aunque no se haya establecido un patrón de alimentación óptimo, las dietas que más se barajan son las de un contenido bajo en carbohidratos que aporte beneficios sobre los niveles de triglicéridos y de HDL-colesterol. En este sentido, la dieta mediterránea ha probado su eficacia para la reducción de eventos cardiovasculares en pacientes con diabetes.

En cualquier caso, la Dra. Rovira advierte que “la combinación de carbohidratos, proteínas y grasas en la dieta debería ajustarse en cada persona con diabetes para conseguir objetivos metabólicos específicos y teniendo en cuenta las preferencias individuales”.

La educación del paciente, clave para el pronóstico de la enfermedad

Rosa Yelmo ValverdeMás allá del diagnóstico y la prescripción, el profesional de la salud puede ejercer una influencia fundamental sobre la actitud que toma el paciente frente a la diabetes. En este sentido, la educación en diabetes que pueden facilitar los especialistas es un elemento clave en el tratamiento de la enfermedad y, por tanto, en su pronóstico.

A través de la educación se transmiten al diabético herramientas para el día a día que le ayuden a evitar complicaciones y a sentirse bien. Se trata, en definitiva, de aprender a vivir con la diabetes.

Dña. Rosa Yelmo Valverde

Enfermera Educadora en Diabetes. Hospital Ramón y Cajal. Madrid. Diplomada en Enfermería por la Universidad Pontificia de Comillas y Diploma de Enfermera de Empresa por El Instituto Carlos III y la Universidad de Enfermería de Ciudad Real. Ha trabajado como Enfermera Educadora en Diabetes en la Unidad de diabetes y Telemedicina del Hospital San Rafael y actualmente desempaña esta labor en el Hospital Ramón y Cajal de Madrid. Anteriormente ejerció como enfermera en atención primaria en el Centro de Salud Fátima, en Madrid. Participa de forma regular como ponente especialista en educación diabetológica pediátrica en cursos y congresos y es colaboradora en ublicaciones en revistas españolas y extranjeras.

Tras el diagnóstico de diabetes mellitus, sea de tipo 1 o de tipo 2, es importante la participación activa del paciente en el control diario de su enfermedad. A través de la educación diabetológica se dota al paciente de las habilidades y herramientas necesarias para el control de la enfermedad.

¿Cómo se pone en marcha esa educación diabetológica? ¿Qué obstáculos pueden presentarse para alcanzar los objetivos? Rosa Yelmo, Enfermera Educadora en la Unidad de diabetes Pediátrica del Hospital Ramón y Cajal de Madrid, compartió sus experiencias profesionales en la mesa redonda “Vivir con diabetes. Abordaje multidisciplinar de la enfermedad” para dar respuesta a estas cuestiones.

¿Por qué educar?

La educación terapéutica es un proceso que va dirigido a una población que padece una enfermedad crónica con el objetivo de mejorar su calidad de vida y su bienestar social. En el caso de la diabetes, la educación terapéutica constituye un proceso continuado e integrado dirigido a ayudar a las personas diabéticas y a sus familias a cooperar en la mejoría de la calidad de vida.

Si bien las primeras intervenciones para la educación en diabetes se centraron en enseñar a los pacientes la técnica de la auto-inyección, este adiestramiento y el facilitar información no son las únicas patas de la educación terapéuica. En la actualidad, el educador influye de forma determinante en la inculcación de hábitos y en la motivación para seguir el tratamiento. A través de la educación terapéutica, además, se forma al paciente en la prevención de complicaciones asociadas a la diabetes. De hecho, afirmó Rosa Yelmo, “la educación tiene un poderoso impacto sobre indicadores clínicos que disminuyen la mortalidad y la morbilidad, igual que tienen un beneficio sobre los servicios sanitarios al disminuir los costes de los mismos”. Como en tantos otros aspectos, el invertir en educación y prevención, y no únicamente en el tratamiento de complicaciones evitables, aporta un alto valor a la salud de los pacientes.

El papel del entorno familiar

El educador no solo trabaja con el paciente, sino que también ha de hacerlo con las personas de su entorno más cercano, ya que la comprensión y el apoyo de la familia son fundamentales para el correcto seguimiento del tratamiento. “La educación en hábitos tiene que estar dirigida a toda la familia. No se le puede decir a un niño diabético que no puede comer dulces cuando su hermano está a su lado merendando donuts”. El objetivo de la información y la formación que se facilita en el proceso continuado de la educación es que el paciente sea capaz de entender y gestionar su enfermedad de forma que, en su día a día, pueda tomar las decisiones más adecuadas para él de forma autónoma, algo que no siempre resulta sencillo.

Autonomía y autocuidado, objetivos fundamentales

Cuando se diagnostica una enfermedad crónica, es vital que el propio paciente sea el gestor de la enfermedad, porque él va ser quien diariamente tome muchas decisiones que determinarán el pronóstico de la misma.

Es tarea del educador el proporcionarle las herramientas que le permitan esta toma de decisiones de forma autónoma y que favorezcan la participación activa del paciente y su familia en el tratamiento. La persona con diabetes ha de ser capaz de evaluar los beneficios o las complicaciones que puedan derivar de los hábitos que adopte. Para ello, los profesionales de la salud deben transmitirle información sobre la fisiopatología de la enfermedad de forma sencilla y clara, teniendo en cuenta la edad de paciente y sus circunstancias concretas.

Las pautas dietéticas, las indicaciones en cuanto a la administración de los medicamentos o la insulina y los consejos sobre la práctica de ejercicio físico deben estar presentes en el programa de educación terapéutica para la diabetes. Cuando un paciente no entiende qué ocurre en su organismo ni cómo le ayudan determinados hábitos, difícilmente podrá adoptar una actitud responsable ante la enfermedad y seguir un tratamiento de forma continuada.

El diseño de programas de educación terapéutica

Uno de los puntos en los quiso insistir la experta es la importancia de contar programas estructurados y evaluables para poder llevar una adecuada educación terapéutica. Debe tratarse de programas “que contemplen objetivos y estrategias, que faciliten conocimientos y habilidades técnicas, así como la actitud y el apoyo necesarios para que la persona con diabetes pueda autogestionar su enfermedad”. Además “este programa debe ser continuado en el tiempo de una forma dinámica, evaluado y reformulado, adaptándose a la persona y el momento de la enfermedad”.

Un equipo multidisciplinar para una educación completa

Para poner en marcha estos programas es necesario contar con la estrecha colaboración de un equipo diabetológico multidisciplinar. El papel del diabetólogo es fundamental, pero también el de los educadores y los psicólogos, que ayudan de forma decisiva a derribar falsas creencias y a lograr un cambio de hábitos duradero. Por supuesto, el trabajo de los dietistas es también fundamental, ya que son ellos quienes podrán indicar las pautas de alimentación más adecuadas a cada paciente teniendo en cuenta sus necesidades y preferencias. Por su parte, los asistentes y trabajadores sociales que intervienen en los programas pueden facilitar al paciente el acceso a los recursos económicos y sanitarios que necesite. El trabajo de todo este equipo debe centrarse siempre en el paciente y en su familia, haciendo un seguimiento muy cercano de las circunstancias de cada caso particular.

Este equipo necesita un entrenamiento pedagógico específico para llevar a cabo la educación terapéutica, basado en conocimientos muy actualizados. Sin embargo, esta formación debe ir acompañada de una actitud comprensiva y de una atención personalizada para que el tratamiento resulte efectivo: “la empatía es un aspecto fundamental. Es necesario saber escuchar al paciente y poder darle las herramientas que necesita” señaló Rosa Yelmo. “No vale hacer una presentación estándar para todos los pacientes. Cada uno tiene unas barreras diferentes para integrar la diabetes en su forma de vida y es imprescindible atender cada caso de forma individual para ayudarles a superarlas”.

Retos y dificultades del paciente diabético en la sociedad actual

Ángel Cabrera HidalgoPara el paciente diagnosticado de diabetes, el aprender a convivir con la enfermedad supone un reto. El desconocimiento de la patología es a menudo la primera dificultad con la que se encuentra. Para asimilarla y adoptar cambios en su estilo de vida, el entorno familiar y los profesionales sanitarios son importantes aliados.

D. Ángel Cabrera Hidalgo

Presidente de la Federación de Diabéticos Españoles (FEDE). Licenciado en Ciencias Empresariales y Administración de Empresas por la Universidad Complutense de Madrid. Doctorado en Económicas por la Universidad Autónoma de Madrid. Presidente de la Asociación de Diabéticos de Fuenlabrada, cargo que desarrolló conjuntamente con el de Vicepresidente y Presidente de la Federación de Asociaciones de Diabéticos de la Comunidad de Madrid (FADCAM, 2000-2004). Presidente de la Federación de Asociaciones de Diabéticos de la Comunidad de Madrid (FADCAM, 2002 – 2006). Copresidente del Comité Local del III Congreso Nacional de la Federación Española de Diabetes (FED) y desarrollo de funciones de asesoramiento para la Federación de Diabéticos Españoles (FEDE, 2006-2008). Presidente de la Federación de Diabéticos Españoles (FEDE, 2008 – actualidad).

Para asegurar el éxito de un tratamiento, los profesionales de la salud responsables de diseñarlo deben tener muy presentes las opiniones, actitudes y necesidades de los pacientes. En su representación, la mesa redonda “Vivir con diabetes. Abordaje multidisciplinar de la enfermedad” contó con la participación de Ángel Cabrera, Presidente de la Federación de Diabéticos Españoles (FEDE), quien, también como diabético, expuso algunos de los retos y dificultades que estos pacientes se encuentran en su día a día.

Según explicó Ángel Cabrera, para los pacientes y sus familiares, la diabetes representa un reto en sí misma. No siempre es fácil asimilar la enfermedad, especialmente cuando existe un gran desconocimiento de la misma y el tratamiento prescrito conlleva un cambio forzoso de los hábitos de vida.

La relación médico-paciente

Tras el diagnóstico de diabetes, la relación médico-paciente cobra un protagonismo especial, dada la cronicidad y la necesidad de un tratamiento continuado en esta enfermedad. Las asimetrías de información y una actitud paternal del médico para con el paciente no ayudan a la autogestión de la enfermedad. “Por ello, es deseable poner todo cuanto esté en nuestras manos para establecer una relación horizontal en la que se el paciente sea partícipe de la toma de decisiones”, apuntó Ángel Cabrera. “No ha de tomarse como un trato de favor, sino de una interrelación entre dos expertos que intercambian información: por una parte, el profesional sanitario, que es experto en diabetes, y por la otra, el paciente, que es experto en vivir con diabetes”. El alcanzar el equilibrio en esta relación es fundamental para mantener la adherencia al tratamiento y evitar que aparezcan otras patologías asociadas a la diabetes.

Tener en cuenta al paciente significa, entre otras cosas, procurar transmitirle de forma clara la información que necesita conocer para autogestionar su enfermedad. El presidente de FEDE enfatizó el papel de la comunicación y del lenguaje en la consulta “si el mensaje no llega adecuadamente del emisor al receptor, se habrá tirado por tierra todo esfuerzo y el tiempo dedicado, además de una gran ocasión de conseguir un aliado. Es por ello que la clínica ha de hacerse en un lenguaje adaptado al paciente y a su capacidad para comprender lo que le ocurre”.

Dificultades en la consulta

Los pacientes no siempre encuentran los recursos sanitarios que necesitan para hacer frente a su enfermedad: “Existe un déficit muy importante en el sistema nacional de salud en relación a dos de los pilares básicos en el abordaje de la diabetes”. Ángel Cabrera describía así las dificultades que a veces los pacientes encuentran en la consulta de Atención Primaria: “A diferencia de la prescripción de medicamentos, hay otras recetas que no se hacen con la misma insistencia: las que se refieren al ejercicio y a la alimentación. Muchas veces nos dan unas fotocopias con una serie de dietas”.

Según este paciente, estos dos aspectos tan fundamentales no se tratan adecuadamente y la falta de complicidad con el médico repercute negativamente en el compromiso con el tratamiento.

En otras ocasiones, el fracaso se produce por fijar unos controles perfectos, lo que puede desanimar al paciente que, en determinadas ocasiones, no logra controlar su enfermedad como le gustaría. En cualquier caso, la confianza del paciente en el equipo diabetológico que le atiende es imprescindible para lograr la motivación necesaria para el manejo de la diabetes.

Atender a la diversidad

En opinión de Ángel Cabrera, en muchas ocasiones se diagnostica diabetes en genérico, lo que supone una dificultad añadida para lograr la adherencia al tratamiento. “Cada paciente es igual de diferente, y deberíamos ser tratados como tales. Se debe adaptar entonces la diabetes a nuestras vidas y no nuestras vidas a la diabetes, porque si sucede esto último probablemente nos pasaremos toda la vida renegando de lo que estamos haciendo”. Así, el tratamiento de la diabetes debe ser un “traje a medida” para cada individuo, adaptado a su edad, su situación socioeconómica, su cultura, sus costumbres y sus emociones.

“Al ser una enfermedad crónica, cada recomendación debe hacerse pensando en que el paciente debe vivir con esta patología toda la vida, lo cual requiere una motivación específica para cada caso”, apunta el representante de la Federación.

Aprender a cambiar

La asimilación de la enfermedad es un reto complicado para muchos pacientes. Ante el diagnóstico surgen muchas preguntas y miedos y es importante poder transmitírselas al profesional de la salud. Una información clara ayuda a disipar esas dudas, pero además será necesario vencer las barreras que supone el tener que cambiar hábitos de vida muy arraigados. Parte fundamental del tratamiento terapéutico es la capacidad del paciente para asumir la responsabilidad.

El diabético debe entender que padece una enfermedad crónica y tendrá que seguir un tratamiento toda la vida. Las pautas que los profesionales de la salud le indiquen deben estar pensadas teniendo este aspecto en cuenta. “No se puede pretender un cambio brusco del estilo de vida de la persona diabética, ya que esto lleva casi con seguridad al fracaso y al abandono del tratamiento ante la más mínima adversidad”, dijo el presidente de FEDE. Unas medidas realistas, pero siempre suficientes, favorecerán que el cambio de hábitos sea más llevadero.

Es aconsejable que, sin alarmarle, se informe al paciente desde el principio de las complicaciones que se pueden derivar de la diabetes y de la importancia de seguir el tratamiento para prevenirlas. De esta forma será consciente de que puede hacer una vida normal, siempre que se comprometa con los tres pilares fundamentales de este tratamiento: alimentación saludable, ejercicio y medicación.

Alimentarse para sentirse bien

Los hábitos de alimentación saludable adquieren, en la diabetes, un papel primordial, si bien seguir las pautas dietéticas prescritas es una de las mayores dificultades para el paciente y su rechazo es la principal causa por la se rompe la adherencia terapéutica.

Posibles respuestas de la industria alimentaria y de la distribución a las necesidades del paciente diabético

Alejandro Martínez BerriochoaLos profesionales de la salud –endocrinos, educadores en diabetes, dietistas- y las asociaciones que representan a los pacientes con diabetes, son los principales agentes que se ocupan de esta enfermedad. Sin embargo, no son los únicos. La Federación Internacional de Diabetes utiliza el calificativo “laico” para referirse a aquellas personas e que, sin padecer diabetes, se sienten involucradas con la patología y hacen lo que está en su mano para mejorar la calidad de vida de las personas con diabetes.

Alejandro Martínez Berriochoa

Director de Responsabilidad Social, Productos Informativos y Medio Ambiente en EROSKI y Director General de la Fundación EROSKI. Licenciado en Derecho (especialidad Jurídico Económica, Universidad de Deusto, con la que colabora en actividades docentes) y en Filología Hispánica, ha desarrollado toda su carrera profesional en el sector de la distribución comercial. Ha sido Presidente de la Federación de Cooperativas de Consumo de Euskadi (FECOE), Consejero en el Consejo Superior de Cooperativas de Euskadi (CSCE), Vocal en la confederación de Cooperativas de Euskadi (Konfekoop), Vicepresidente de Elkar Lan S. Coop. (para la promoción del cooperativismo), miembro del Comité Ejecutivo de la Red Española del Pacto Mundial de Naciones Unidas, de la que EROSKI es miembro fundador, miembro del Consejo Asesor de la Revista de Responsabilidad Social de la Empresa, y miembro del Consejo Económico y Social de Euskadi. Españoles (FEDE, 2008 – actualidad).

Las empresas de la industria alimentaria y de la distribución, dado su papel como proveedores de alimentos en los que se basa la dieta de los consumidores, deberían ser partícipes de esa preocupación por la salud de la población. Al menos eso piensa Alejandro Martínez Berriochoa, Director de la Fundación EROSKI, quien afirma que la compañía es uno de esos agentes “laicos”. En su intervención en la mesa redonda, Alejandro Martínez quiso aportar una mirada distinta y complementaria sobre una enfermedad tan prevalente como es la diabetes mellitus y que, según apuntó, “no es un asunto solo de médicos, sino que es un problema global”.

En el tratamiento de la diabetes la motivación, la educación, el acceso a las herramientas necesarias y la información adaptada a un lenguaje sencillo y comprensible son elementos fundamentales. Todos ellos son también principios que guían la labor de EROSKI y la Fundación EROSKI en su labor del día a día. Algo que resulta natural en una empresa con base cooperativa en la que la mitad del peso de las decisiones recae sobre los propios consumidores y que se caracteriza por una fuerte sensibilidad hacia las demandas de la sociedad. “Una empresa que toma conciencia de los que hay que hacer y que tiene capacidad para poner en marcha iniciativas, como es el caso de EROSKI, siente el deber de actuar de forma responsable y de involucrarse en problemas de salud como son la diabetes o la obesidad infantil, entre otros”. Este planteamiento es el que está detrás, por ejemplo, de la reformulación de los productos de marca propia que representan cerca del 45% de los que se vende en las tiendas EROSKI. “Lo primero, lo más inmediato, es actuar sobre lo que uno vende. Por eso hace años adquirimos el compromiso de mejorar nutricionalmente los productos a los que ponemos nuestro nombre eliminando las grasas trans de todos ellos. Más recientemente, hemos creado una gama que comprende alimentos de consumo habitual en los que se ha reducido el azúcar, la sal y la grasa. Queremos contribuir así a que llevar una alimentación saludable sea más fácil”.

En este empeño, la información y la formación ocupan un papel central. Entendiéndolo así, EROSKI y Fundación EROSKI son veteranos en el desarrollo de campañas educativas para inculcar hábitos de vida saludables en la población: desde la creación del Semáforo Nutricional -un sistema completo y sencillo de información nutricional que tiene como fin el ayudar a los consumidores a seguir una dieta más equilibrada- hasta la puesta en marcha de acciones dirigidas a niños para prevenir la obesidad infantil.

En el ámbito digital, EROSKI pone a disposición interesados boletines sobre nutrición, uno de los cuales está dirigido a personas con necesidades especiales, como es la diabetes. Pensando también en estos pacientes, EROSKI ha diseñado una aplicación de recetas orientadas a una alimentación saludable y elaboradas por expertos en nutrición que ha tenido una gran acogida entre el público. De esta forma se facilitan miles de recetas acompañadas de un comentario dietético y un informe de enfermedades para las que está recomendada, además del semáforo nutricional de cada una de ellas.

“La intervención en la salud y el bienestar de los ciudadanos es una responsabilidad de todos”, subrayó Alejandro Martínez, que además explicó que la misión de la Fundación EROSKI es mejorar la calidad de vida de los consumidores, sobre todo a través de su educación y su información en temas de alimentación. “La intervención en el tratamiento de la diabetes debe ser multidisciplinar y, nosotros, la industria alimentaria y la distribución, estamos en el escalón previo y podemos contribuir a la prevención de la enfermedad. Nuestra actuación puede repercutir de forma positiva en la salud del consumidor, porque nadie está tan cerca de él como la tienda en la que compra”.

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