“Ya disponemos de pruebas convincentes de la capacidad de la Dieta Mediterránea para reducir el riesgo de la enfermedad cardiovascular”

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Mié, 09/11/2013 - 13:46

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En los últimos años, diversas e importantes investigaciones han permitido profundizar sobre el conocimiento de los distintos beneficios que el seguimiento de una Dieta Mediterránea puede ejercer sobre la salud. Dado el interés generado alrededor de este patrón de alimentación, este año se ha celebrado en Reus el World Forum for Nutritional Research Conference, un encuentro internacional organizado por la Federación Española de Sociedades de Nutrición, Alimentación y Dietética (FESNAD), la Fundación Iberoamericana de Nutrición (FINUT), la Fundación Dieta Mediterránea (FDM) y la Fundación Internacional de Frutos Secos (INC) cuyo eje temático fundamental ha sido la Dieta Mediterránea. La Dra. Mariette Gerber, una de las más prestigiosas expertas en este patrón dietético a nivel internacional, participó en este foro para dar una visión global de las más recientes evidencias científicas relacionadas con los productos tradicionales del Mediterráneo.

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En tiempos pasados la alimentación de los países del Mediterráneo no se tenía en estima, ya que se consideraba una dieta propia de regiones poco desarrolladas. ¿Cómo se llegó a la conclusión de que en realidad la Dieta Mediterránea encerraba una gran riqueza?
Más que no estar valorada, lo que sucedía es que los visitantes procedentes de Estados Unidos o de los países del norte de Europa no podían entender cómo las gentes de unos países menos desarrollados tenían un aspecto tan sano y disfrutaban de una alta esperanza de vida.

En la región del Mediterráneo, ¿ha cambiado mucho el patrón de alimentación respecto de la de aquellos años?
Sí. En el sur de Francia, por ejemplo, hemos observado que solo el 10% de la población mantenía una Dieta Mediterránea y que las generaciones más jóvenes tenían mayor tendencia a alejarse de este patrón: lo seguía el 12% de los mayores de 65 años y sólo el 8% de los menores de 35.

Y entre los distintos países de la cuenca del Mediterráneo, ¿existen grandes diferencias? ¿Se refleja ello en la salud de sus habitantes?
En la dieta tradicional de los países de la cuenca del Mediterráneo existen diferencias sobre todo en lo que se refiere a formas de preparación y recetas, así como a condimentos específicos. Con el tiempo, muchos de estos países han experimentado una transición hacia un patrón de dieta occidental (lo que se conoce como “Western diet”). Como consecuencia de este cambio, se ha observado un incremento de la prevalencia de obesidad en la región del Mediterráneo. Por ejemplo, en Creta, los índices de obesidad infantil son similares a los de Estados Unidos. En el sur de Francia, a finales de los 80, la prevalencia de enfermedad cardiovascular y de cáncer entre las mujeres era un 2 y un 8%, respectivamente, menor que la media nacional. A finales de los años 90, la prevalencia de afecciones cardiovasculares en esta zona era un 2% mayor que la media del país y el número de casos de cáncer estaba solo un 4% por debajo. Por otra parte, a principios de este siglo los indicadores de salud eran mucho mejores en Cerdeña, donde se han mantenido las principales características de la Dieta Mediterránea, que en Malta, en la que se ha impuesto un patrón de dieta occidental debido a la presencia inglesa.

Gracias a las últimas investigaciones, cada vez son más populares términos como “fenoles” o “lignanos”, compuestos presentes en algunos productos de la Dieta Mediterránea. ¿Qué efectos tienen sobre la salud?
Los fenoles se conocieron primero como antioxidantes y han sido reconocidos como tales por la EFSA, que en 2011 aprobó las declaraciones de propiedades saludables en relación al consumo de hidroxitirosol, uno de los compuestos fenólicos presentes en el aceite de oliva. Pero los fenoles son más que eso: actúan sobre las enzimas de desintoxicación para eliminar compuestos cancerígenos y participan también en la represión de las moléculas implicadas en la proliferación del cáncer (PKC, c-Jun, c-FOS. . . ), en la apoptosis (caspasas) y en la inflamación (NFkB, COX-2).

Los lignanos son una de las clases de compuestos fenólicos existentes, precursores de enterolignanos, enterodiol y enterolactona, que poseen propiedades características de los fitoestrógenos. Están involucrados en el metabolismo del estradiol. En concreto, favorecen la síntesis de 2-hidroxioestrona en lugar de 16α-hidroxiestrona, la primera con una menor actividad estrogénica que el segundo.

¿Qué otros componentes típicos de la Dieta Mediterránea han demostrado poseer importantes propiedades saludables?
La mayoría de las fitoalexinas pueden proporcionar importantes beneficios para la salud. Sin embargo, las bondades de la Dieta Mediterránea no residen sólo en unos componentes en concreto, sino en la combinación de estos. Por ello preferimos hablar de un patrón dietético que de elementos aislados.

Recientes estudios han demostrado la eficacia de la Dieta Mediterránea en la prevención de la enfermedad cardiovascular. Respecto a esto, ¿qué conclusiones considera más notables?
Diversos estudios epidemiológicos habían sugerido antes estos efectos beneficiosos. Sin embargo, la mayor parte de ellos eran estudios observacionales y no podían demostrar una relación causal. Con el estudio PREDIMED ya disponemos de pruebas convincentes de la capacidad de la Dieta Mediterránea para reducir el riesgo de la enfermedad cardiovascular y la mortalidad asociada. Esta investigación ha demostrado que una Dieta Mediterránea suplementada con nueces reduce el riesgo de incidencia de enfermedades cardiovasculares en un 28% y una enriquecida con aceite de oliva virgen extra lo hace en un 30%.

¿No es llamativo que una dieta que no es reducida en grasa ni hipocalórica haya demostrado ser útil para prevenir la obesidad y otras enfermedades relacionadas con el sobrepeso?
El balance de energía tiene que ser respetado, el exceso de calorías se traducirá en sobrepeso. Pero el hecho es que la Dieta Mediterránea proporciona sensación de saciedad sin incurrir en un exceso de calorías y permite una dieta equilibrada que incluye el placer de las comidas.

La relación entre nutrientes y protección frente a enfermedades es compleja. ¿Qué técnicas usan para estudiar estas interacciones?
Los métodos epidemiológicos han evolucionado mucho desde las últimas décadas del siglo pasado en lo que se refiere a la calidad de los cuestionarios para evaluar la ingesta de alimentos, de las tablas de composición de alimentos y del tipo de estudios, generalizándose los estudios prospectivos frente a los estudios de casos y controles. Estos estudios analíticos aportan datos sobre patrones dietéticos más generales y más cercanos al enfoque holístico de los hábitos alimenticios que el análisis de alimentos o nutrientes específicos. Dicho enfoque holístico pone de manifiesto el efecto beneficioso de todos los componentes de la Dieta del Mediterráneo en su conjunto, a pesar de que el aceite de oliva es un elemento a destacar.

Además de lo referido estrictamente a la dieta, se dice que ciertos factores ambientales son esenciales para entender los beneficios de la Dieta Mediterránea. ¿Qué peso tienen estos factores complementarios?
Como pudimos comprobar en nuestro estudio comparativo entre Malta y Cerdeña, hay diversos factores relacionados con la forma de comer que son muy relevantes, tales como la estructura de las comidas, el horario de la ingesta de alimentos durante el día, siendo la comida principal la del mediodía y haciendo una cena ligera a base de vegetales, y el comer en familia. Otros aspectos importantes relativos al estilo de vida, como la siesta, la exposición al sol –con el consiguiente aporte de vitamina D- y la actividad física también han sido tradicionalmente característicos de las zonas rurales en los países Mediterráneos.

Además de los beneficios para la salud, ¿qué otros efectos positivos a nivel social puede tener la promoción de la Dieta Mediterránea?
A escala familiar, compartir las comidas permite el intercambio y la educación nutricional de los niños (¡o de los adultos!). A nivel medioambiental, dado que la Dieta Mediterránea se caracteriza por la presencia muchas frutas y verduras, contribuye a mantener la biodiversidad. Además, estos vegetales deben garantizar una alta seguridad y calidad nutricional, siendo preferible el consumo de alimentos de temporada. Esto se corresponde con una agricultura desprovista de contaminantes -potencialmente perjudiciales para la salud- y con un mayor desarrollo de la producción ecológica.

La repercusión económica también puede ser importante: dado que la Dieta Mediterránea reduce el riesgo de obesidad y de enfermedades crónicas degenerativas, su mantenimiento o expansión podrían suponer un importante ahorro en los presupuestos sanitarios. Para hacernos una idea, en Francia, cada infarto supone un coste de 17.000 €. Teniendo en cuenta el número de casos totales, en 2007 este coste alcanzó los 5,3 billones de euros, por lo que el impacto económico de la prevención también es muy relevante.

¿Qué iniciativas cree que podrían ser útiles para preservar y potenciar el desarrollo de la Dieta Mediterránea?
La información es esencial, por lo que tanto la población en general como los profesionales de la salud deberían recibir los consejos y la ayuda necesaria. La creación de webs que promuevan el conocimiento de alimentos de esta dieta es una buena iniciativa. Otro punto importante es facilitar el acceso a frutas, hortalizas y aceite de oliva también en países de otras regiones, así como enseñar a la población cómo cocinar, cómo organizar sus comidas, y cómo beber vino en las comidas con moderación. Pero todo esto requiere ser apoyado por una fuerte acción política.

Dra. Mariette Gerber

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Doctora en Medicina, Mariette Gerber ha desarrollado buena parte de su labor investigadora como científico senior en el INSERM (Instituto Nacional de la Salud y de la Investigación Médica, en Francia) y en el Centro de Investigación del Cáncer en Montpellier, donde ha estudiado los factores de riesgo para el cáncer de mama y ha desarrollado proyectos de investigación en epidemiología nutricional. Especializándose en la Dieta Mediterránea, ha participado también en el grupo de investigación sobre Dieta Mediterránea de la Organización Europea para la Prevención del Cáncer (ECP) y ha sido miembro de uno de los grupos de trabajo de la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC) centrado en el papel de los carotenoides. Asimismo, ha sido miembro de un grupo de trabajo de la FAO y la OMS para la revisión de las recomendaciones de ingesta de ácidos grasos. La Dra. Gerber ha ocupado el cargo de Presidenta de la Sociedad Francesa de Nutrición y actualmente trabaja como experta de la Agencia Francesa de Seguridad Alimentaria (AFSSA) y del Consejo Nacional de Alimentos de Francia.

A lo largo de su carrera, además de participar como especialista en numerosos congresos y medios de comunicación, ha publicado más de 120 artículos científicos y reseñas en revistas internacionales y ha participado como autora de varios libros, entre los que puede destacarse “Santé et alimentation méditerranéenne au quotidien” (2004, Edisud, Aix en Provence) y “Dieta Mediterránea: salud y ciencia” (2012, John Wiley & Sons, West Sussex).

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