La Dieta Mediterránea como activo de salud

Montse Arboix

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(@m_arboix) Enfermera experta en Promoción de Salud

Mié, 07/01/2015 - 10:31

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Activos de salud

Desde hace tiempo, muchos profesionales de la salud intentan unir esfuerzos en pro de la promoción de la salud, un paso más allá de la prevención de enfermedades y control de sus factores de riesgo. La promoción de la salud, de la mano de la teoría salutogénica, da importancia al papel activo de cada persona en el cuidado de su salud y en la modificación de conductas que le lleven a seguir estilos de vida más saludables. En otras palabras, la capacidad de cada persona de generar su propia salud, con sus propios recursos (activos de salud). Y son estos últimos, los activos de salud, las herramientas que potencian las capacidades de las personas para mantener su salud y su bienestar, y también para generarlas en caso de desequilibrio.

Pero los activos de salud no solo se encuentran en las personas. Esta riqueza también se encuentra en las comunidades, y pueden ser utilizadas tanto por los ciudadanos como por quienes son responsables de elaborar y llevar a cabo políticas que mejoren los determinantes de salud y bienestar de esta población. Los activos comunitarios son una oportunidad para la promoción de salud, ya que permiten mejorar la salud de las personas que las integran y conocer las barreras -sociales, estructurales y psicosociales- de la comunidad que impiden avanzar. Para entendernos: un activo de la comunidad son  las asociaciones socioculturales, donde se establecen relaciones personales y se crean vínculos afectivos y de participación, y también sus zonas verdes, que permiten practicar actividad física y donde mayores y niños pueden compartir experiencias.

La Mediterránea, más que una dieta

Vaya por delante que cada activo de salud es potencialmente promotor de la salud dentro de su contexto. Y es en la zona bañada por el Mediterráneo donde la dieta es clave en la promoción de la salud junto al resto de aspectos de multiculturalidad que la caracteriza: cultura, tradiciones, música… Considerada por la Unesco como bien Patrimonio Inmaterial de la Humanidad desde 2010, la Dieta Mediterránea es más que alimentación, es una actividad social basada en las tradiciones y un estilo de vida que comparten todos los países con influencia mediterránea, y cuyas semejanzas se pueden observar en tareas tan heterogéneas como la agricultura, la pesca, al conservación y, por supuesto, la manera de cocinar y los alimentos que forman parte, entre otras.

Asimismo, lo que también hace de la Dieta Mediterránea tradicional un activo de salud es el papel cultural y social que juega dentro de la gastronomía, como es el hecho de reunirse alrededor de una mesa con familia y amigos para disfrutar de la compañía y la comida.

Proteger la Dieta Mediterránea: una tarea de todos

Para la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Dieta Mediterránea tradicional es una dieta sana y equilibrada. Sus beneficios son tales que los expertos la consideran como una de las manera de luchar contra la malnutrición, sea por defecto o por exceso, que azota la salud pública en todo el mundo.  

Hasta mediados de los años cincuenta, la forma tradicional de esta dieta ayudaba a mantener a raya los factores de riesgo cardiovascular, con el uso de aceite de oliva en vez de grasas saturadas, el vino de baja graduación, como potencial nutriente antioxidante, la inclusión de cereales, legumbres y multitud de alimentos vegetales, como frutas y verduras, y con la mínima utilización de azúcares refinados y el poco consumo de carne. Sin embargo, el progresivo incremento del ritmo de vida se ha visto acompañado por un cambio de hábitos por otra parte nada saludables, como una alimentación desequilibrada y un mayor índice de sedentarismo. En la actualidad, la alimentación que se sigue en los países de  influencia mediterránea se caracteriza por un exceso de calorías, de grasas saturadas y trans, y de azúcar y sal y, por otro lado, relega a las frutas y verduras.

Pero la Dieta Mediterránea no solo beneficia la salud y el bienestar de los consumidores, sino que existe evidencia de que contribuye a mantener una agricultura sostenible y a proteger el medio ambiente. Por ello, es de cumplimiento necesario que las autoridades, agentes de salud y el conjunto de la sociedad hagan un esfuerzo para preservar  el estilo de vida mediterráneo y su alimentación. 

 

BIBLIOGRAFIA:

*Segunda Conferencia Internacional sobre Nutrición (2014). Disponible en: http://www.fao.org/3/a-ml542s.pdf
*Fundación dieta Mediterránea. Disponible en: http://dietamediterranea.com/

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