EL PRIMER ALIMENTO DE NUESTRA VIDA Y SU IMPORTANCIA

Begoña García

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Nutricionista

Vie, 04/10/2015 - 16:29

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La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda Lactancia Materna (LM) desde la primera hora después del nacimiento y que sea exclusiva durante, al menos, los seis primeros meses.

La leche materna contiene anticuerpos que ayudan a proteger de enfermedades en la infancia, como la diarrea, y la neumonía, que son las dos causas principales de morbilidad en los dos primeros años de vida, en todo el mundo. Además contiene factores de crecimiento, inmunoglobulinas, citoquinas, compuestos antimicrobianos, así como factores que promueven una favorable colonización intestinal. Pero también es beneficiosa para las madres, ya que reduce el riesgo de cáncer de mama y de ovario, ayuda a las mujeres a recuperar mejor su peso anterior al embarazo, de manera saludable reduciendo las tasas de obesidad, pues facilita el restablecimiento del metabolismo materno después del embarazo. En definitiva hoy sabemos que no llevar a cabo la LM, puede aumentar la morbilidad en las mujeres.

La OMS, en sus recomendaciones señala que el apoyo a la madre es esencial. El estado nutricional de la mujer, antes, durante y después del embarazo, contribuye a su propio bienestar general, pero también al de sus niños y los demás miembros de la familia. El campo de la nutrición materna focaliza la atención a las mujeres como madres siendo el vector directo hacia el bienestar de los niños que engendra y su capacidad de amamantarlos, nutrirlos y cuidarlos. Por lo tanto la salud y el bienestar de la madre no se pueden descuidar. En el campo de la salud materno infantil se enfatiza sobre el niño y la prestación de servicios y de atención en la mujer a fin de que pueda tener embarazos y lactancias exitosos, lo cual por un lado es motivo de orgullo pero en ocasiones la atención a la madre como mujer queda un poco de lado. La función dual de las mujeres como madres y trabajadoras productivas se ve afectada por dietas deficientes y por ende hay mayor probabilidad de tener una salud deficitaria, que podría verse reflejada en toda la familia. La carga excesiva de trabajo puede llevar a la mujer con bajo consumo de alimentos, al borde de la malnutrición. (FAO)

Las reservas nutricionales de una madre lactante pueden estar más o menos agotadas en función del embarazo y de la pérdida de sangre durante el parto. La lactancia aumenta las necesidades de nutrientes, sobre todo debido a la pérdida de nutrientes, primero por el calostro y luego a través de la leche materna. El volumen de leche materna demandado por el bebé irá aumentando a lo largo de las semanas desde 250-300 mL en las primeras semanas, hasta 800mL en un bebé de 4 meses. 1 L de leche materna suministra cerca de 750 Kcal por lo que la madre deberá ingerir un plus en su dieta de entre 500-1000Kcal, solo para su bebé (además, necesitará cubrir sus necesidades energéticas). Cubrir estas recomendaciones calóricas debe ir paralelo al equilibrio en macro y micro nutrientes. La leche materna tiene una composición bastante constante que variará en función de la dieta de la madre. Si la dieta de la madre es deficiente, los primeros signos de variación se verán en la cantidad de leche y no en calidad ya que el organismo de la madre sacará todos los nutrientes de donde haya. Por ello es fundamental que esta se alimente bien para no quedar en una situación nutricional comprometida. (Deficiencias de calcio, hierro, vitamina D y muchas más)

Las  primeras semanas tras el parto es un periodo crítico en el que aparecen problemas que pueden ocasionar el abandono de la lactancia o la introducción de sucedáneos. Grietas, sensación de hipogalactia, síntomas de ansiedad materna o depresión postparto a los que se añaden la reincorporación al mundo laboral o incluso recuperar la figura lo antes posible, son factores que deben ser detectados y corregidos adecuadamente, mientras se refuerza la confianza de la madre y la de su familia, en la lactancia materna. Una vez superada esta fase crítica, conviene saber cómo realizar una alimentación adecuada incluyendo también algunos hábitos que van a influir positivamente en el bonito proceso de la LM. En este sentido una alimentación rica en vegetales, cereales, legumbres y frutas debe ser la base de la dieta, pero con un correcto lavado para minimizar la carga tóxica de los químicos medioambientales. También se recomienda que figuren en la dieta, el resto de alimentos que componen la Dieta Mediterránea (Dieta Mediterránea, Patrimonio de la Humanidad)

Por último conviene saber que los tóxicos ambientales son liposolubles y se bioacumulan y se biomagnifican en los tejidos grasos de la cadena trófica, cuya cima es el hombre. Las siguientes recomendaciones deben ser tenidas en cuenta en cualquier etapa de la vida, pero mucho más si cabe en la etapa del embarazo, lactancia y los primeros años de vida. (The American College of Obstetricians and Gynecologists: Committe Opinion)

Por ello, por el momento y hasta que vayamos tomando nota y reduciendo la contaminación ambiental del planeta con una producción de alimentos mucho más sostenible y justa, no conviene abusar de los alimentos ricos en grasas, aunque estas sean saludables. Algunos pescados no son recomendados para ser consumidos en mujeres en edad fértil, en embarazadas y niños menores de 5 años. Es el caso del pez espada, tiburón, atún rojo o lucio por presentar niveles elevados de metilmercurio. Sin embargo especies de menor tamaño como sardina, dorada, boquerón o pescadilla sí son fuentes interesantes para cubrir las necesidades de ácidos grasos poliinsaturados ω3 (1). Otro aspecto importante a tener en cuenta son los disruptores hormonales, especialmente en embarazo y lactancia. En las últimas décadas se está investigando sobre la migración de estas sustancias a los alimentos por su efecto en la alteración del equilibrio hormonal del sistema endocrino de los organismos, mediante bloqueo de la acción hormonal por competición con el receptor hormonal, suplantando o mimetizando hormonas endógenas; pero también por aumento o disminución de los propios niveles de actividad hormonal. Actuan a dosis extremadamente bajas pero continuadas en el tiempo y se encuentran de manera natural o sintética. Los naturales de procedencia vegetal son los fitoestrógenos (los encontramos en las plantas). Los sintéticos se utilizan para la fabricación del policarbonato. Como ejemplo de los sintéticos son el bisfenol A o los ftalatos presentes en los plásticos, principalmente  en recubrimientos de envases, latas, vajillas, biberones, tetinas,…Se sugiere que los envases para uso culinario se sustituyan por cerámica o cristal o se usen materiales libres de estas sustancias.

Y como siempre, ante cualquier duda, consulte con un Nutricionista que estará encantad@ de asesorarle.

LECTURAS RECOMENDADAS:

http://www.aeped.es/comite-lactancia-materna

REFERENCIAS USADAS:

[1] González-Estecha et al. Documento de consenso sobre la prevención de la exposición al metilmercurio en España. Nutr Hosp, 2015; 31(1):16-31.

WHO: Word Health Organization. Definition of Breastfeeding. [Citado el 8 april 2015] Disponible en: http://www.who.int/nutrition/topics/exclusive_breastfeeding/es/

Lozano de la Torre MJ. Lactancia materna. Protocolos diagnóstico-terapéuticos de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica SEGHNP-AEP; 279-286.

Aguilar Cordero et al. Lactancia materna como prevención del sobrepeso y la obesidad en el niño y el adolescente; revisión sistemática. Nutr Hosp. 2015;31(2):606-620. DOI:10.3305/nh.2015.31.2.8458

Stuebe AM, Rich-Edwards JW. The Reset Hypothesis: Lactation and Maternal Metabolism. Am J Perinatol 2009; 26(1): 81–88. doi: 10.1055/s-0028-1103034

Aguilar Cordero MJ, González Jiménez E, Álvarez Ferre J, Padilla López CA, Mur Villar N, García López PA, Valenza Peña MC. Lactancia materna: un método eficaz en la prevención del cáncer de mama. Nutr Hosp 2010;25(6):954-958.

Guijarro MG, Monereo S, Civantos S, Iglesias P, Díaz P y Montoya T. Importance of Breastfeeding in the Prevalence of Metabolic Syndrome and Degree of Childhood Obesity. Endocrinol Nutr 2009; 56 (8): 400-403. ISSN 1575-0922, 1575-0922. DOI http://dx.doi.org/10.1016/S1575-0922 (09)72709-3.

Schwarz EB, Ray RM, Stuebe AM, Allison MA, Ness RB, Freiberg MS, Cauley JA. Duration of Lactation and Risk Factors for Maternal Cardiovascular Disease. Obstet Gynecol 2009 May; 113(5):974-82. ISSN: 0029-7844. Doi: 10.1097/01.AOG.0000346884.67796.ca

Stuebe A. The risks of not breastfeeding for mothers and infants. Rev. obstet. Gynecol 2009 Fall; 2(4):222-31.

Bartick MC, Stuebe AM, Schwarz EB, Luongo C, Reinhold AG y Foster EM. Cost Analysis of Maternal Disease Associated With Suboptimal Breastfeeding. Obstet Gynecol. 2013, Jul. 122(1):111-9. DOI: 10.1097/AOG.0b013e318297a047. ISSN: 0029-7844

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