Cerveza y estilo de vida saludable: ¿son compatibles?

Montse Arboix

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(@m_arboix) Enfermera experta en Promoción de Salud

Vie, 01/20/2017 - 13:39

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Negra, rubia, tostada, artesanal… La cerveza ocupa un lugar  destacado en la lista de bebidas alcohólicas que se elaboran y consumen por toda la Unión Europea. Son tales las cantidades que, para poner un ejemplo, en 2011 la producción superó los 380 millones de hectolitros procesados. Es una de las bebidas fermentadas más antiguas. Esta bebida alcohólica tiene unas características en su composición que la diferencian del resto. Sus ingredientes principales son el agua, la cebada y el lúpulo. Las características del agua, como la cantidad de minerales que contenga (calcio, sulfatos o cloruros),  establecen los grados de amargor, color y textura del producto final. La calidad de la cebada –en España se utiliza una variedad denominada ‘2 carreras’- determina la del malteado (proceso en el que la cebada se germina, se seca y se tuesta), un elemento muy importante en la elaboración de la cerveza.  El último ingrediente, el lúpulo, sirve para aportar aroma y el particular sabor amargo a esta bebida, además de contribuir a la estabilidad de la espuma. El lúpulo hace que la bebida sea más resistente al deterioro microbiológico.

Propiedades de la cerveza

Mucho se ha dicho y escrito sobre los beneficios del consumo moderado de cerveza en cuanto a sus propiedades antioxidantes y su aporte de nutrientes (como las vitaminas del grupo B, fósforo, proteínas, carbohidratos y ácido fólico, entre otras), su mínimo contenido en sodio o su baja graduación alcohólica (en torno al 4,5% de alcohol, menos de la mitad del vino), su efecto protector frente a la osteoporosis e, incluso, que favorece el incremento lipoproteínas de alta densidad (HDL, colesterol bueno).

Sin embargo, no hay que perder de vista que es una bebida alcohólica y, como tal, tiene un efecto tóxico sobre la salud. Por el hecho de que es legal y está aceptado socialmente su consumo, no hay que olvidar que es un grave problema de salud pública. La evidencia científica señala que su consumo -ocasional, habitual y, por supuesto, abusivo- está relacionado con el desarrollo de multitud de enfermedades y trastornos (más de 200), problemas sociales, incremento de violencia y del número de accidentes, entre otras. Por ejemplo, relacionado con el desarrollo de cáncer, las evidencias científicas apoyan la recomendación de no consumir bebidas alcohólicas, sea vino, cerveza u orujo, ya que todas las bebidas alcohólicas tienen el mismo efecto nocivo sobre la salud, sin diferencias significativas en cuanto al tipo de bebida. Según datos de la Organización Mundial de la Salud, cada año se producen 3,3 millones de muertes en el mundo debido al consumo nocivo de alcohol  (5,9% de todas las defunciones).

Sin alcohol, 0,0%, light y, ahora, isotónicas

Estos últimos años han salido al mercado cervezas con distinta denominación: sin alcohol, 0,0% y light. Las dos primeras tienen menor grado alcohólico. Por ello, si se opta por una de estas, conviene fijarse bien en la etiqueta y comprobar la graduación, que en la mayoría de los casos no supera el 0,9%, una quinta parte de lo que contiene la cerveza tradicional. Las cervezas light presentan un menor aporte calórico y también alcohólico, a medio camino entre las sin y la cerveza normal.

Sin embargo, recientemente ha salido al mercado una nueva bebida para deportistas: la cerveza 0,0 isotónica. Las bebidas isotónicas son preparados ricos en sustancias para reponer de manera rápida las pérdidas que se producen durante la práctica de ejercicio, que además de contener agua, incluyen cloruro sódico, potasio, magnesio, calcio, glúcidos simples y complejos. Estos últimos son los responsables del contenido calórico de estas bebidas (60-70 gramos de azúcares por litro), una cifra nada despreciable, sobre todo si se utiliza para rehidratarse después de realizar ejercicio de baja o moderada intensidad y sin esfuerzo excesivo.

La salida reciente al mercado de cerveza 0,0 isotónica promocionada como una bebida de reposición adecuada para deportistas ha levantado polvareda. Primero, porque la evidencia señala que la cerveza, por sus propias características, no se la puede considerar una bebida de reposición, tal y como explica Raquel Blasco, doctora en Medicina y referente en la salud del deportista, en esta entrada. Y, por otro lado, como expone la Sociedad Española de Medicina del Deporte  (SEMED) y el Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos (CGCOM), no cumple con los criterios y las garantías necesarios para ser recomendada para la práctica de actividad física. Además, los expertos se lamentan del uso de deportistas famosos para fomentar hábitos contrarios a las prácticas saludables, como es el consumo de alcohol, máxime en el ámbito del deporte, donde son ejemplo a seguir para muchos niños y adolescentes.

 

 

 

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