El cacao: un placer saludable

Montse Arboix

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(@m_arboix) Enfermera experta en Promoción de Salud

Mié, 07/08/2015 - 09:44

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Desde tiempos inmemoriales, al cacao se le ha atribuido propiedades saludables. En el campo de la investigación, mucho se ha escrito sobre los efectos protectores que confieren los flavonoides, uno de sus compuestos activos.

Pero, ¿de qué estamos hablando? Por un lado están los flavonoides, polifenoles que se encuentran en abundancia en alimentos de origen vegetal, con su capacidad antioxidante. Por otro, están los radicales libres de oxígeno, moléculas que se generan durante los procesos metabólicos. Cuando se crean cantidad de radicales libres, la célula y sus componentes, entre ellos, el ADN, se dañan. Este proceso es clave en el envejecimiento y en el desarrollo de muchas enfermedades degenerativas. Y es ahí donde los flavonoides pueden jugar un papel muy importante: eliminando los radicales libres.

Efectos endoteliales

Son muchos los estudios que relacionan los compuestos del cacao con efectos beneficiosos sobre la salud del corazón. Una revisión realizada en 2009 analizó la relación que hay entre el cacao y algunos de sus derivados con las enfermedades cardiovasculares. Los autores concluyeron que además de los conocidos efectos antioxidantes, se le pueden atribuir  inhibición de la actividad plaquetaria y mejoran la función endotelial por su activación de la síntesis endotelial del óxido nítrico.

De igual manera, se ha demostrado que el cacao reduce la tensión arterial al aumentar la elasticidad de los vasos sanguíneos, un factor de peso en el desarrollo de cardiopatías.

Cacao para el cerebro

Pero el cacao no solo es bueno para el paladar y el corazón. Sus potenciales efectos en el cerebro están en el punto de mira de numerosas investigaciones. De la misma revisión citada con anterioridad se desprende que en el cacao hay disponibles otros componentes muy interesantes por sus cualidades saludables, como la teobromina y el triptófano. Las semillas de cacao contienen entre un 1% y un 4% de teobromina (el chocolate negro un 1,5% aproximadamente), un alcaloide precursor de la serotonina, neurotransmisor que interviene en procesos relacionados con el estado de ánimo, el sueño y el placer, entre otros. Por otro lado, el triptófano es un aminoácido esencial que el organismo utiliza, a su vez, para producir niacina y serotonina.

Otro trabajo, publicado recientemente en ‘Nature Neuroscience’, pone en evidencia que podría mejorar la memoria. Después de administrar un preparado de flavonoides (900mgs) durante tres meses a unos voluntarios sanos, mediante resonancia magnética se ha podido objetivar que proporciona una mayor vascularización cerebral y una mayor actividad metabólica en una zona del cerebro asociada a la memoria, y cuyo deterioro se asocia al proceso de envejecimiento.

También el estudio EPIC-Norflock (con más de 20.000 participantes) pone de manifiesto que el consumo de hasta 100 gramos de chocolate al día se asocia, además de un menor riesgo de desarrollar enfermedades del corazón, a un 23% menos de posibilidades de sufrir un accidente cerebrovascular (ictus).

Sin embargo, no hay que perder de vista que no el chocolate es solo cacao; y que los compuestos beneficiosos vienen acompañados de cantidades variables  y, en algunos casos, nada despreciables de grasas y azúcares. Y, por último, a modo de recordatorio: ningún alimento, por sí solo, es responsable de la curación o prevención de enfermedades.

Dieta, estilo de vida y enfermedades

El EPIC (siglas en inglés de Investigación Prospectiva Europea sobre Nutrición y Cáncer) es el mayor estudio llevado a cabo para relacionar dieta, estado nutricional, estilo de vida y factores ambientales con enfermedades crónicas y cáncer. Durante más de 20 años se han recogido los datos relacionados con hábitos nutricionales y estilo de vida y de muestras de sangre, de unos 510.000 europeos de 10 países distintos.

Entre otros resultados obtenidos destacan los relacionados con el desarrollo de cáncer colorrectal, y que asocian la ingesta de mucha fibra y mucho pescado con la reducción de riesgo de desarrollarlo, y, al contrario, como comer mucha carne roja y procesada aumenta el riesgo de sufrirlo, además del papel que tienen, también, el alcohol, la obesidad y el sedentarismo. Sin embargo, en los cánceres de mama y próstata no se ha relacionado con un alto o bajo consumo de frutas y verduras.

 

BIBLIOGRAFIA

*Pascual V, Valls RM, Solà R. Cacao y chocolate: ¿un placer cardiosaludable?
Clínica e Investigación en Arteriosclerosis. 2009; 21 (4): 198-209

*Estudio EPIC. Disponible en: http://www.epic-spain.com/

 

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