Hábitos alimentarios y salud mental

Montse Arboix

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(@m_arboix) Enfermera experta en Promoción de Salud

Lun, 09/14/2015 - 17:17

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La dieta juega un papel muy importante en la salud del cerebro, tanto como para mantener un rendimiento intelectual correcto, como para contribuir a controlar los trastornos del ánimo y enfermedades mentales e, incluso, para frenar el deterioro cognitivo y funcional.

Hace unos años, expertos del grupo de investigación en Riesgo Cardiovascular y Nutrición del Instituto Municipal de Investigación Médica (IMIM-Hospital del Mar, Barcelona) publicaban en British Journal of Nutrition los resultados de un estudio ("Adherence to the Mediterranean diet is associated with better mental and physical health" 2008) en el que se mostraban los efectos positivos de seguir la Dieta Mediterránea sobre la salud mental.

Además, los autores concluían que tales beneficios no solo eran debidos a la composición de los alimentos ingeridos, sino también al estilo de vida que se asocia a esta dieta, como comer más en casa y en familia, invertir tiempo en preparar los alimentos o compartir la comida, lo que contribuye a mejorar la percepción de bienestar del individuo. Los resultados indicaban, de manera significativa, que la dieta mediterránea está relacionada con una mejor percepción de las personas –hombres y mujeres- de su salud física y mental.

Más depresión con dietas ricas en grasas

Comer de manera más saludable tiene efectos positivos en el estado de ánimo y en la salud mental. De hecho, la depresión está asociada a algunos ingredientes habituales de las comidas rápidas o la bollería industrial, como las grasas saturadas y las trans. Así lo demostraron hace unos años investigadores de las universidades de Navarra y Las Palmas de Gran Canaria, que durante seis años siguieron a más de 12.000 voluntarios del Proyecto SUN (del Departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Facultad de Medicina de la Universidad de Navarra).

Las conclusiones fueron claras: las personas con un alto consumo de grasas trans (aceites grasos insaturados, sobre todo de origen vegetal, sometidos a un proceso de hidrogenación parcial, que la industria emplea en la fabricación de bollería y pastelería industrial, caramelos, snacks salados y dulces, helados, precocinados y fast food) y saturadas (que básicamente proceden de los alimentos de origen animal, de los productos lácteos y derivados) tenían un 48% más de posibilidades de sufrir depresión que quienes hacían un consumo prudente. A pesar de que, por supuesto, en el desarrollo de esta enfermedad mental intervienen muchos factores, la dieta juega un papel independiente.

Dieta sana contra el envejecimiento del cerebro

Un reciente estudio realizado en EE.UU. sugiere que seguir una dieta sana -como la mediterránea- podría reducir el riesgo de tener problemas con ciertas funciones cerebrales a medida que se envejece. Según los autores, las personas mayores que comen de manera más saludable disminuyen en un 35% las posibilidades de padecer deterioro de la memoria, el razonamiento, la realización simultánea de múltiples tareas o la resolución de problemas, es decir, de la función ejecutiva.  

De hecho, una dieta sana y equilibrada es un factor de protección frente al exceso de peso, la diabetes y la enfermedades cardiovasculares, entre otras, todas ellas, factores de riesgo para el deterioro cognitivo y la demencia.  Y, por el contrario, el consumo de azúcares y de carne roja se relacionó con un deterioro más rápido de la memoria.

Dieta Mediterránea y actividad física, la mejor combinación

La comunidad científica ha demostrado largamente que la actividad física es fuente de bienestar y salud y un factor muy importante que ayuda a evitar la pérdida de la función cognitiva. Por este motivo, si a los beneficios que aporta la Dieta Mediterránea se le suma seguir una pauta regular de actividad física, ayudaremos a nuestro cerebro a lidiar contra la ansiedad y el estrés, la depresión y otros trastornos del ánimo.

No obstante, no todo es dieta sana y el ejercicio físico en la búsqueda de la mejor salud mental. No hay que perder de vista que las personas preocupadas por su alimentación suelen ser las que tienen unos hábitos de vida más saludables, mantienen un peso adecuado, no fuman y consumen menos alcohol, entre otros.

 

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