Niños que comen demasiada carne

Montse Arboix

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(@m_arboix) Enfermera experta en Promoción de Salud

Mié, 03/30/2016 - 10:57

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Una investigación realizada con una muestra de 1.701 niños españoles de edad media de 20 meses pone de manifiesto que consumen más del doble de proteínas de lo recomendado. El objetivo del estudio “ALSALMA”, publicado recientemente en Anales de Pediatría, ha sido analizar el patrón de alimentación de los menores de 3 años y comparar los resultados con las recomendaciones de consumo energético y de nutrientes. Para ello se pidió a los progenitores que rellenaran un diario dietético sobre la ingesta de alimentos de sus hijos durante 4 días no consecutivos.

Los resultados obtenidos son, como poco, llamativos: el 95,9% de los niños tomó más del doble las proteínas diarias recomendadas. El porcentaje medio de consumo de proteínas fue de un 370% por encima de las recomendaciones en los niños de 13 a 24 meses y del 441% en los niños de 25 a 36 meses, lo que supone un aporte que cuadriplica la cantidad recomendada por los expertos. Y, a  medida que aumenta la edad, el mayor consumo se concentra en la comida del mediodía y en la cena. Otro de los hallazgos de la investigación son los bajos niveles de vitamina D, relacionándose con un mayor IMC, sobre todo a partir de los 12 meses, cuando se suelen abandonar los suplementos. Esta situación, según concluyen los investigadores en el estudio, es similar a lo que ocurre fuera de nuestras fronteras, en EE.UU. y otros países de Europa, donde los menores de tres años consumen una dieta desequilibrada, con una elevada ingesta proteica.

Requerimientos de proteína en los niños

Los progenitores suelen sobrestimar las cantidades de proteína -sobre todo, en forma de carne- que dan a sus hijos, ya que se la considera un alimento fundamental para su crecimiento y desarrollo. La ofrecen en raciones tan excesivas que es fácil sobrepasar las necesidades de proteínas. Sin embargo, hay que tener en cuenta que los requerimientos de proteínas disminuyen a partir del primer año de vida hasta la adolescencia, donde se incrementan.

Así, los expertos en nutrición infantil señalan que las necesidades de este nutriente son de 2,2 gramos por cada kilo de peso y día (g/Kg/día) en los primeros seis meses de vida, a 1,5 g/ Kg/día, en el segundo semestre, a 1,2 g/Kg/día, de uno a tres años, y en edades superiores, de 1 g/Kg/día, hasta llegar a la adolescencia. Los niños ingieren demasiada proteína diaria (carne, pescado, huevos y lácteos). Un ejemplo gráfico de ello: si un niño de tres años toma dos vasos de leche, 50 gramos de carne, un yogur y una loncha de jamón cocido en un día, está casi doblando el aporte de proteína que necesita para su correcto desarrollo.

Dieta sana y equilibrada en todas las edades

La energía aportada por las proteínas en edades infantiles debería suponer entre el 10% y el 15% de todas las calorías totales, repartidas de la siguiente manera: el 65% deben ser de procedencia animal y un 35% a partir del consumo de vegetales. No obstante, en consonancia con las conclusiones extraídas del estudio citado, hay un consumo excesivo de proteínas de origen animal. Esto supone, de la misma manera, un aporte desmesurado de calorías, grasas saturadas, colesterol y sodio, nutrientes que están asociados al desarrollo de enfermedades crónicas como obesidad, hipertensión arterial y trastornos cardiovasculares y renales, entre otros.

Dada la alta incidencia de estos problemas de salud en la edad adulta, se hace necesario, desde la infancia, enseñar hábitos de alimentación saludable también relacionada con la cantidad óptima de ingesta proteica. En edades tempranas resulta más fácil  establecer unos hábitos alimentarios que sean una garantía de alimentación correcta en la edad adulta y, por tanto, un estado de salud adecuado. Dentro de este proceso de aprendizaje de hábitos saludables en alimentación, cuyo mayor peso recae en los progenitores, está establecer horarios de comida regulares, repartir la comida en cuatro o cinco tomas al día, evitar saltarse las comidas y no picotear entre horas, ofrecer una dieta sana, equilibrada y variada que incluya todos los alimentos necesarios, con limitación de dulces, postres industriales y comida rápida y, siempre que sea posible, comer en familia en un entorno apacible.

 

BIBLIOGRAFIA:

* Dalmau J, Peña-Quintana L, Moráis A, Martínez V, Varea V, Martínez MJ, Soler B. Análisis cuantitativo de la ingesta de nutrientes en niños menores de 3 años. Estudio ALSALMA. An Pediatr. 2015; 82:255-66

 

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