Obesidad y contaminantes, peligro de hipertensión

Montse Arboix

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(@m_arboix) Enfermera experta en Promoción de Salud

Mié, 07/29/2015 - 12:32

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La obesidad empeora la salud y disminuye la esperanza de vida. Diversos estudios han demostrado que sufrir obesidad se relaciona con mayor riesgo de padecer enfermedades metabólicas y cardiovasculares. También aumenta el riesgo de cáncer (de colon, mama, endometrio, riñón, esófago, vesícula biliar, ovarios y páncreas) y muerte e influye en el pronóstico de la enfermedad oncológica.

Efectos en la salud de los contaminantes persistentes

Recientemente, un estudio realizado por la Universidad de Granada y el ibs.Granada Instituto de Investigación Biosanitaria asegura que las personas que sufren obesidad y que están expuestas a determinados contaminantes orgánicos persistentes (COPs) tienen el doble de riesgo de desarrollar hipertensión, independientemente de otros factores como la edad y el consumo de tabaco o alcohol.

Este estudio, que forma parte de otro de mayor envergadura denominado GraMo, contó con la colaboración de más de 300 voluntarios de ambos sexos, a los que se les tomaron muestras de sangre y grasa para analizar qué grado de plaguicidas y compuestos industriales –COPs- tenían y, 10 años después, se relacionó con el desarrollo de hipertensión.

En las muestras tomadas se descubrieron diversos residuos de contaminantes provenientes de procesos industriales, de la agricultura y de productos para la higiene personal, cuyo uso están prohibidos en la actualidad, y de otros componentes que, a pesar de la prohibición, están almacenados sin las normas de seguridad pertinentes y se van liberando al medio ambiente. En la actualidad, se estima que la introducción de los COPs en el organismo humano se hace a través de los alimentos grasos aunque, de momento, no deja de ser una suposición en humanos, puesto que solo se ha demostrado en animales.

Los autores explican que este estudio mejora el conocimiento sobre la contaminación ambiental y el desarrollo de enfermedades crónicas, sobre todo, las relacionas con el síndrome metabólico. Se cree que los COPs podrían interaccionar con los receptores hormonales o con la generación  de radicales libres. Además, algunos resultados del GraMo asocian la exposición a COPs con un riesgo elevado de padecer diabetes, obesidad y niveles elevados de colesterol y, como parece que se almacenan en tejido graso, podría ser una de las razones por que las personas con obesidad son más propensas a desarrollar estas dolencias.

La hipertensión arterial en la obesidad

La hipertensión es uno de los principales factores de riesgo cardiovascular. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que más  de 1.500 millones de personas conviven con esta dolencia, muchos de ellos son saberlo y sin ponerle tratamiento. Y, a veces, aun con tratamiento este no resulta efectivo. La situación en España no es mucho mejor: afecta a 15 millones de españoles y solo el 20% está controlado. La hipertensión es más habitual en las personas obesas.

Pero lo más importante es que esta enfermedad es, a su vez, un componente en el desarrollo de síndrome metabólico. Este síndrome es una situación en la que se dan al menos tres de las siguientes alteraciones: obesidad abdominal (perímetro de cintura mayor de 88 cm en las mujeres y de 102 cm en el hombre), dislipemia (HDL bajo y hipertrigliceridemia), hiperglucemia y aumento de la presión arterial.

Modificar el ambiente obesogénico que nos rodea

Hasta hace poco, tanto el sobrepeso como la obesidad se trataban como si fueran problemas aislados. Hay sabemos que el ambiente que nos rodea es fundamental, tanto para su desarrollo como para su abordaje. En nuestro día a día estamos rodeados por multitud de factores que hacen que vivamos inmersos en un entorno que facilita, fomenta incluso, la obesidad. La poca actividad física por la adopción de actividades de ocio pasivo, el estilo de vida sedentario, los hábitos alimentarios en la familia y la escuela, la desinformación alimentaria, las dietas hipercalóricas que fomenta la publicidad y el ritmo de vida imperante que hace que sea más fácil y barato comer mal que sano, no ayuda al cambio.

Por todo ello, se hace imprescindible abordar este problema de salud desde una visión global y multidisciplinaria, ya que solo actuando sobre el ambiente se podrán modificar los hábitos y conductas nocivos. Por supuesto que no se trata solo de insistir en disminuir la ingesta de calorías e incrementar las horas de actividad física, sino de ir más allá, de empoderar al población para que sea capaz de tomar la mejor decisión para enfrentarse a una determinada situación y llevarla a la práctica.

 

BIBLIOGRAFIA:

*Arrebola JP, Fernández MF, Martín-Olmedo P, Bonde JP, Martín-Rodríguez JL, Expósito J, et al. Historical exposure to persistent organic pollutants and risk of incident hypertension. Environ Res. 2015; 138:217-23.

*Asociación Española de Hipertensión y la Liga Española para la Lucha contra la Hipertensión Arterial:http://www.seh-lelha.org/

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Hipertensión, obesidad

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