Materiales en contacto con alimentos

Mié, 09/16/2015 - 13:13

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Envases como botellas, utensilios de cocina o equipos como cafeteras tienen una variedad de materiales (plástico, papel, metal…) que entran en contacto con alimentos. Estos materiales constituyen un elemento fundamental en seguridad alimentaria, ya que juegan un papel importante para garantizar la calidad y la seguridad de los alimentos. Estos materiales cuentan en la Unión Europea con una normativa específica que incluye una lista de buenas prácticas de fabricación para evitar que se produzcan posibles transferencias de sustancias no deseadas del material al alimento. También vigila que estos materiales no alteren la composición de los alimentos de una manera inaceptable o tengan efectos adversos en el sabor o el olor.

Interacción entre material y alimento

Y es que debe tenerse en cuenta que estos materiales son una parte que están siempre presentes en el ciclo de vida de un alimento, ya sea durante la producción (maquinaria, equipamiento o instalaciones); la fabricación (superficies de trabajo, cintas transportadoras); el consumo (platos, cubiertos, tápers); o el almacenamiento (latas, envases). Cuando un material, sea cual sea el proceso en el que se encuentra el alimento, entra en contacto con este, puede ocurrir que se transfieran componentes o se altere la composición del alimento o las características organolépticas.

Para evitarlo y conseguir envases lo más neutros posible, las industrias alimentarias trabajan para crear materiales cada vez más respetuosos con los alimentos. Por tanto, es primordial asegurar que no constituyen un riesgo para la salud de las personas. De ahí que estén regulados por ley, tanto a nivel nacional como comunitario.

17 materiales distintos por ley

Plástico, celulosa regenerada, caucho, papel y cartón, cerámica, vidrio, metales y aleaciones, madera, textiles, ceras de parafina y ceras microcristalinas, materias activas, adhesivos, corcho, resinas de intercambio iónico, tintas de imprenta, de silicona y barnices y revestimientos. Estos son los 17 tipos de materiales que, por ley, pueden entrar en contacto con alimentos.

Además, debe considerarse que hay ciertos materiales que cuentan con regulaciones específicas. En el marco de la Unión Europea, existe una lista de las sustancias que están autorizadas para fabricar los materiales. En ella se incluye información sobre las condiciones y restricciones de uso.

En cuanto a la normativa europea, la responsable de evaluar las sustancias destinadas a ser usadas en la fabricación de materiales en contacto con alimentos es la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA). En el caso de los materiales plásticos, con el fin de garantizar la protección del consumidor, se han establecido dos tipos de límites de migración: un límite de migración global (LMG) de 60 mg (de sustancia) / kg (de alimento) para las sustancias que pueden migrar de los materiales a los alimentos; y un límite de migración específica (LME) que se aplica a las sustancias autorizadas y se determina en función de una evaluación toxicológica.

Este límite, el LME, suele fijarse de acuerdo con la ingesta diaria aceptable (IDA) o la ingesta diaria tolerable (IDT), establecida por el Comité Científico de la Alimentación (SCF). Para hacerlo, se calcula teniendo en cuenta que una persona de unos 60 kg consumiría cada día a lo largo de toda su vida un kilo de alimentos envasados en plástico con la sustancia en cuestión.

Materiales activos

En los últimos años ha surgido un nuevo tipo de material y objeto, los denominados materiales activos, que son los destinados a prolongar la vida útil o mantener el estado del alimento envasado. Para que esta función sea posible, es necesario que el material tenga componentes que liberen o absorban sustancias del alimento o su entorno de manera intencionada. En algunos casos, incorporan efectos antioxidantes o antimicrobianos que, en la mayoría de los casos, son los que permiten alargar la vida comercial del alimento.

Estos materiales requieren controles específicos, ya que también puede producirse transferencia de las sustancias del envase al producto. Para evitar que esto suceda, los envases cuentan con sustancias que absorben oxígeno, etileno, humedad, dióxido de carbono, sabores u olores. Las investigaciones en este campo han permitido desarrollar técnicas que ayuden a vigilar los fenómenos limitantes de la vida útil de los productos. La Comisión Europea aprobaba, en el año 2003, la introducción de los envases activos, también denominados inteligentes, y conseguir así realizar un rastreo completo de los materiales que entran en contacto con los alimentos. Esto posibilita identificarlos en todas las etapas de producción y distribución.

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