Diabetes en población infantil

Montse Arboix

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(@m_arboix) Enfermera experta en Promoción de Salud

Vie, 02/17/2017 - 12:07

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En la actualidad, la diabetes mellitus tipo 2 es una enfermedad muy prevalente en la población adulta española, pero se estima que muchas personas desconocen que sufren esta condición. Es más frecuente en hombres y aumenta con la edad, la obesidad abdominal, la presencia de hipertensión arterial (HTA), el nivel bajo de colesterol bueno, el nivel elevado de triglicéridos y los antecedentes familiares de diabetes. Es decir, es resultado de un estilo de vida poco saludable.

No obstante, de entre los cuatro tipos de diabetes que distingue la American Diabetes Association, también se encuentra la diabetes mellitus tipo 1 (DM 1). Esta se da cuando las células beta del páncreas, encargadas de fabricar la hormona insulina, se destruyen y no producen insulina o lo hacen en muy poca cantidad. Este trastorno metabólico suele ser secundario a una alteración autoinmune.

Al comer, los alimentos se convierten en glucosa, un hidrato de carbono. Pero para que las células puedan aprovechar la glucosa del torrente sanguíneo como combustible, es necesaria la actuación de la insulina. Por ello, ante un déficit, aumentan los niveles de glucosa en sangre (glucemia). Esta hiperglucemia mantenida acaba pasando factura a los distintos órganos y, sobre todo, al sistema nervioso y vascular.  

Síntomas de la DM 1

La DM 1 es una de las enfermedades crónicas más frecuentes. En España, se calcula que afecta a casi 30.000 menores de 15 años y que cada año 1.500 niños debutan con la enfermedad. Según la Asociación Española de Pediatría, un niño con diabetes puede presentar poliuria (orinar muchas veces y en gran cantidad) incluso por las noches, y no es extraño que vuelva a mojar la cama por falta de retención; polidipsia (tener mucha sed y beber grandes cantidades de líquido) también por la noche, para compensar las grandes pérdidas de agua por la orina; o polifagia (tener hambre y comer más), debido a que las células no pueden aprovechar la glucosa en sangre como fuente de energía. Como aun comiendo mucho las células no consiguen el combustible necesario, lo extraen de las grasas. Por este motivo también presentan pérdida de peso y cansancio.

Así pues, el tratamiento fundamental irá destinado a cubrir las necesidades de insulina, aunque sin olvidar la terapia nutricional y la práctica de ejercicio físico, que constituyen los otros dos pilares del tratamiento. El objetivo general es conseguir un control glicémico lo más semejante a la normalidad, para evitar las complicaciones agudas y crónicas a largo plazo.

Educación diabetológica para todos

Si llevar un estilo de vida saludable es lo que se prescribe a la población general para cuidar su salud, en el caso de quienes tienen DM, seguir hábitos saludables representa una condición indispensable. Desde la Fundación para la Diabetes advierten de que el niño necesitará medir el nivel de glucosa en sangre, inyectarse insulina, controlar las comidas, planificar las pautas de ejercicio físico y programar las actividades extraescolares y celebraciones. Sin embargo, para conseguir un autocontrol adecuado de la enfermedad, es imprescindible una educación diabetológica de calidad. Tener la información apropiada hace que la persona pueda tomar las mejores decisiones que le lleven a tener una buena calidad de vida. Al adquirir los conocimientos necesarios, conocerá cómo evitar las complicaciones agudas y crónicas de su enfermedad. No obstante, sufrir diabetes no debe impedir al menor realizar todas las actividades propias de su edad, aunque habrá que prevenir y planificarlas para evitar riesgos. 

Además del propio afectado, es necesario que progenitores, educadores, monitores de ocio o cualquier persona que comparta el día a día con el pequeño conozcan también qué significa la enfermedad y cómo actuar ante cualquier adversidad. Los expertos insisten en la necesidad de saber cómo actuar ante situaciones imprevisibles como la hiperglucemia o la hipoglucemia. Por ello es muy recomendable que padres y personal de la escuela se reúnan, si es posible también, con el equipo sanitario que lleva al niño.

Entre los aspectos que hay que tener en cuenta, desde la Fundación para la Diabetes recalcan que es primordial asegurarse de que todo el personal docente y no docente sabe la importancia de la diabetes, conoce la situación del escolar y dónde se guarda toda la información escrita con los siguientes aspectos: pauta habitual de insulina, valores normales de glucemia, información sobre las comidas y cómo actuar ante una hipoglucemia. También deben saber dónde está el material necesario –los padres deben cuidar para que no falten existencias- para tratar cualquier incidente (pastillas de glucosport, azucarillos, glucagón, zumos de fruta, etc.) y es muy recomendable explicar la situación al resto de los compañeros.

 

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