La paleodieta: ¿de qué estamos hablando?

Montse Arboix

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(@m_arboix) Enfermera experta en Promoción de Salud

Sáb, 12/17/2016 - 15:54

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La paleodieta o la dieta del paleolítico es una tendencia que ha ganado muchos seguidores. En ella se propone seguir una alimentación similar a la que seguían nuestros ancestros en la época de las cavernas, cuando se subsistía a través de la caza y la recolección. Se basa en una alimentación rica en carne -roja y blanca- y pescado, frutas y verduras, frutos secos, raíces y semillas, todo ello sin que medie proceso alguno: ni congelados, ni enlatados ni preparados ni refinados de ningún tipo. Así pues, también deja de lado los productos lácteos y derivados (leche, quesos y yogur), arroz, pasta, aceites, harinas y derivados. El resultado: una ingesta alta en proteínas y grasas y muy pobre en carbohidratos.

La historia de la paleodieta

La primera persona en proponer este tipo de dieta, basada en grasas y proteínas, principalmente, fue Walter L. Voegtlin, gastroenterólogo, quien en su libro ‘La dieta de la edad de piedra’ (1975) apuntaba que el ser humano es un animal carnívoro, con dientes caninos, molares estriados e incisivos en la mandíbula superior y en la inferior, diseñados para machacar y desgarrar la comida con movimientos verticales. Y estas características difieren mucho a las de los rumiantes, los cuales tienen dientes diseñados para moler en movimientos circulares.

A partir de estas tipologías y otras relacionadas con las diferencias de diseño y función del sistema digestivo, afirmaba que los humanos son incapaces de adaptarse a una dieta basada en vegetales, sobre todo a los cereales ricos en carbohidratos, como tampoco a los productos lácteos. A la ingesta predominante de estos productos procesados los culpaba de ser la causa de las enfermedades que azotan la sociedad actual: la hipertensión, la obesidad, la diabetes tipo 2 y, en consecuencia, las enfermedades cardiovasculares. Y no solo estas: afirman que esta propuesta dietética es capaz de mantener a raya dolencias como osteoporosis y algunos tipos de cáncer. También apuntaba que todos los nutrientes esenciales se pueden obtener del reino animal, a excepción de la vitamina C y de la K.

A partir de aquí, otros investigadores, como el Dr. Stanley Boyd Eaton (radiólogo), el Dr. Loren Cordain –quien patentó este régimen alimentario como la ‘Paleo Diet’- o Robb Wolf, autor de ‘The Paleo Solution: The Original Human Diet’, fueron añadiendo resultados de estudios científicos para defender esta propuesta.

Defensores de la Paleo Diet

Los defensores de esta propuesta alimentaria señalan que fueron los cambios producidos en la época del Neolítico, con la adopción de técnicas de cultivo y las prácticas sistemáticas de agricultura de cereales y legumbres junto con la domesticación de los animales, los que provocaron un cambio también en los hábitos alimentarios responsables del desarrollo de las enfermedades más prevalentes de nuestra época que en aquel entonces no existían. En resumen: la dieta actual enferma porque se aleja mucho del modelo de alimentación que tenían nuestros antepasados recolectores-cazadores.

Otra ventaja es que, eliminando los alimentos procesados y elaborados, se evita la obesidad, una de las enfermedades metabólicas más prevalentes en nuestros días, y se logra un nivel de salud mental y física más idóneo.

Algunas de las razones que se esgrimen en contra

Sin embargo, aunque algunas de las pautas de la paleodieta son mucho mejores que las de la dieta que, por desgracia, sigue gran parte de la población -con exceso de azúcar, sal y grasas saturadas-, también tiene peros. Algunos investigadores, como el antropólogo William R. Leonard, señalan que los problemas de salud en las sociedades más industriales derivan del gran exceso de calorías ingeridas y de su procedencia, además del estilo de vida sedentario predominante.  

Otro de los argumentos en contra se basa en que los estudios utilizados para sustentar esta propuesta dietética son insuficientes, y que es posible que miles de años atrás convivieran diferentes regímenes alimentarios, por lo que considerar el uso generalizado de la ‘paleodieta’ es solo una hipótesis.

También su alto contenido en proteínas es muy controvertido. De hecho, seguir una dieta hiperproteica puede provocar resultados adversos para la salud. La Federación Española de Sociedades de Nutrición, Alimentación y Dietética (FESNAD), en el último consenso sobre obesidad y sobrepeso, señalaba que las dietas hiperproteicas, sobre todo si la proteína es de origen animal, pueden aumentar a largo plazo el riesgo de mortalidad total y cardiovascular.

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dieta, Proteínas

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