La sal en la dieta

Montse Arboix

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(@m_arboix) Enfermera experta en Promoción de Salud

Mié, 11/30/2016 - 12:46

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La sal es uno de los condimentos más utilizado por los españoles: en la ensalada, en los guisos, en la carne… Tanto, que la cantidad ingerida cada día supone casi el doble de los 5 gramos de sal (o 2 gramos de sodio) que recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS). Así, según el Libro Blanco de la Nutrición de la Federación Española de Nutrición (FEN), en nuestro país se toman de media unos 9,8 gramos de sal al día.

Sin embargo, no todo es culpa del salero, del que solo sale el 25% de la sal que se consume. Según los datos procedentes de la Encuesta Nacional de Ingesta Dietética (ENIDE), la mayoría (37%) proviene de alimentos procesados fuera del hogar como latas de conserva, salsas, sopas comerciales, condimentos sazonadores y aditivos. Les siguen los cárnicos y derivados (21%); los pescados, moluscos, crustáceos y derivados (12%); los cereales y derivados (12%); y, en las últimas posiciones de la tabla, el azúcar, chocolate y derivados y las bebidas no lácteas (ambos grupos con un 1%). Además, tal y como advierten los autores, a pesar de estas cifras, se hace difícil determinar la cantidad de sal utilizada en la mesa además de la cantidad añadida durante el cocinado.

Consecuencias del abuso de sal

Aunque el exceso de sodio consumido se excreta por el riñón, cuando las cantidades son, de manera regular, muy elevadas, se convierte en un factor de riesgo asociado al desarrollo de hipertensión. Esta, a su vez, es un conocido factor de riesgo cardiovascular, tanto de dolencias cardiacas (infarto de miocardio, angina o insuficiencia cardiaca) como cerebrales (hemorragia o infarto cerebral y, a largo plazo, demencia). Además del consumo excesivo de sal, la hipertensión se asocia, también, con obesidad, consumo de alcohol, hábito tabáquico, sedentarismo y estrés, entre otros factores.

La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AECOSAN) estima que el 45% de los infartos de miocardio y la mitad de los accidentes cerebrovasculares (ictus) están relacionados con un consumo excesivo de sal. La OMS, por su parte, advierte de que, en todo el mundo, se emplea más cantidad de sal de la necesaria para la actividad fisiológica y si las cantidades se ciñeran a las recomendaciones, se podrían evitar hasta 2,5 millones de muertes al año. No hay que olvidar que las enfermedades no transmisibles (cardiovasculares y cerebrovasculares como las citadas con anterioridad) constituyen la principal causa de fallecimiento en todo el mundo y rebajar el consumo podría reducir las cifras de tensión arterial y el riesgo de desarrollarlas.

Recomendaciones en la ingesta de sodio

La evidencia científica ha puesto de manifiesto que disminuir la ingesta de sodio disminuye de manera significativa las cifras de tensión arterial sistólica tanto en población adulta como en infantil. En el documento elaborado por la OMS ‘Ingesta de sodio para adultos y niños’ en 2015 apunta, además, que esta reducción se ha observado con muy distintos grados de consumo y no depende de la cantidad consumida antes de la intervención y que bajar la ingesta a menos de 2 g/día resulta más beneficioso para la tensión arterial que disminuirla sin mermar la cantidad de sal ingerida.

En este documento, la OMS recomienda rebajar el consumo de sodio por debajo de los 2 gramos (5 gramos de sal) a fin de reducir la tensión arterial y el riesgo de enfermedades cardiovasculares, cerebrovasculares y cardiopatía coronaria entre los adultos y que este consumo máximo sea reducido según las necesidades energéticas del niño. También advierte de que estas recomendaciones son para todas las personas sanas, padezcan  o no hipertensión,  incluidas las madres lactantes o embarazadas. Sin embargo, para quienes sufran patologías o tomen fármacos que puedan producir hiponatremia o acumulación aguda de agua en el organismo y las que requieran dietas supervisadas por un especialistas (como en el caso de la diabetes tipo 1), lo mejor es continuar con la dieta habitual hasta resolver las dudas en la consulta.

Cómo reducir el consumo de sal

Para reducir la cantidad de sal, pueden ser de ayuda las siguientes sugerencias:

-Tener en cuenta que 5 gramos de sal equivale a una cucharada de tamaño café.
-Consumir alimentos frescos, mejor sin sal. Si es necesario, que cada comensal añada la cantidad que prefiera.
-Evitar en lo posible alimentos procesados.
-Cocinar al vapor permite que el alimento conserve mejor su sabor y evita la necesidad de agregar sal.
-Incrementar el uso de especias y hierbas como condimento.

 

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Sal, Hipertensión

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