NUTRICIÓN Y DIABETES

Mié, 12/14/2016 - 21:45

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En la actualidad, en Europa aproximadamente el 35% de la población padece diabetes a lo largo de la vida. Se calcula que para el año 2025 habrá 33 millones más de diabéticos. Por ello, debemos abordar esta enfermedad como una patología muy prevalente e intentar revisar los hábitos dietéticos que predisponen a padecerla.

La diabetes Mellitus (DM) tipo 2 supone uno de los mayores problemas de Salud Publica hoy en día, tanto por su elevada prevalencia como por su incidencia y la trascendencia social y sanitaria de las complicaciones derivadas de la situación de hiperglucemia crónica. Además, se estima que tan solo un 30-40% de los diabéticos en tratamiento consigue el control metabólico, lo que provoca que la morbimortalidad cardiovascular sea de tres a cuatro veces mayor en los pacientes DM tipo 2 que en la población en general.

Por ello, es conveniente que el paciente tenga conocimientos de una serie de conceptos, tales como aspectos generales de la diabetes y posibles complicaciones a corto y largo plazo, tratamiento (alimentación adecuada, actividad física y tratamiento farmacológico), autocontrol (análisis),  especialmente en situaciones excepcionales (embarazo, infancia, viajes, celebraciones...) y actuación en caso de emergencia hipo o hiperglucemia.

 

FACTORES DE RIESGO PARA DESARROLLAR DIABETES:

  • Edad mayor de 45 años.
  • Sobrepeso.
  • Tensión arterial elevada.
  • Hiperlipidemia.
  • Diabetes gestacional.
  • Familiares diabéticos.
  • Hijo de más de 4 Kg al nacer.

La diabetes del adulto o de tipo 2 es prevenible en 9 de cada 10 casos. Factores modificables son el sedentarismo y la dieta principalmente. Se considera que realizar actividad física de forma regular, no fumar, seguir una dieta sana e intentar mantener un peso saludable puede evitar el 90% de casos de diabetes tipo 2.

Hábitos dietéticos que predisponen a la diabetes Mellitus tipo 2:

  • Bebidas azucaradas. Del mismo modo que las bebidas azucaradas incrementan la obesidad, el consumo frecuente de las mismas aumenta el riesgo de DM. Tomar una lata de refresco al día puede hacer crecer el riesgo de sufrir DM tipo 2 en un 22%.
  • Zumos de fruta. Beber zumos naturales de fruta de forma habitual aumenta el riesgo de padecer diabetes. Mientras que el consumo de la fruta entera disminuye el riesgo de padecer diabetes, la ingesta de zumos de fruta lo incrementa.
  • Carnes procesadas. Un estudio epidemiológico llevado a cabo en Francia demostró que el consumo frecuente de carnes procesadas, ahumadas, curadas, saladas o con conservantes (jamón, tocino, salchichas, embutido…) aumenta el riesgo de padecer diabetes.
  • Alimentos refinados. Tomar alimentos integrales (pan integral, pasta integral, arroz integral, etc.) disminuye el riesgo de diabetes. Existe un mayor riesgo de diabetes ante un mayor consumo de alimentos refinados como el arroz blanco. Se deben de comer al menos dos raciones diarias de granos integrales al día para reducir el riesgo de DM tipo 2.
  • El consumo de comida rápida de forma habitual, es decir, más de una vez a la semana, puede contribuir a una ganancia de peso y a la obesidad por un incremento en la ingesta de energía. Un incremento en el peso se ha demostrado que favorece la aparición de DM tipo 2.

 

RECOMENDACIONES NUTRICIONALES

La alimentación es, junto con la medicación, uno de los pilares básicos en el tratamiento de la diabetes.

Los objetivos que se pretenden lograr a través de ella son:

  • mejorar el control glucémico.
  • mantener un peso adecuado.
  • disminuir el riesgo cardiovascular.

La dieta del diabético debe adaptarse a sus necesidades diarias. Para ello hay que tener en cuenta:

  • Características personales: edad, peso, actividad física e intelectual, embarazo, otras enfermedades…
  • Preferencias alimentarias: para favorecer el seguimiento de la dieta, se deben considerar los gustos del paciente e intentar ajustarse a ellos.

Las pautas dietéticas de una persona diabética no son muy diferentes a las que debe llevar otra que no lo sea. La distribución de las calorías aportadas por los nutrientes en una dieta equilibrada debe ser del siguiente orden:

  • 55-60% de hidratos de carbono.
  • 15% de proteínas.
  • menos del 30% de lípidos.

Aunque los hidratos de carbono son el nutriente clave que hay que controlar en los diabéticos, no se llegan a prohibir en ningún caso, ya que la glucosa es el principal aporte de energía de nuestras células. Es importante tener en cuenta el tipo de hidrato de carbono que se consume, en función de cómo lo metaboliza el organismo.

 

ÍNDICE GLUCÉMICO

El índice glucémico permite comparar las respuestas postprandiales que producen los alimentos que contienen hidratos de carbono. Es el aumento en la glucemia dos horas después de la ingestión de una porción fija de alimento (50 g) dividido entre la respuesta producida por la misma porción de un alimento de referencia (glucosa o pan blanco).

Los carbohidratos simples o con un índice glucémico alto producen un pico en la respuesta glucémica rápido. Sería el tipo de hidratos de carbono que se tendría que utilizar en situaciones de hipoglucemia, para así alcanzar con rapidez unos niveles de glucemia normales. Su absorción en el intestino es mucho más rápida.

Los hidratos de carbono complejos o de absorción lenta o con índice glucémico bajo producen una respuesta más sostenida en el tiempo, liberando su energía lentamente al torrente sanguíneo y manteniendo unos niveles de glucosa en sangre más estables, por lo que constituyen la base de la dieta.

La persona diabética debe consumir preferentemente hidratos de carbono de absorción lenta para evitar alteraciones bruscas de la glucemia (75% de hidratos de carbono de absorción lenta y 25% de hidratos de carbono simples).

El reparto de este nutriente debería ser:

  • 30% por la mañana (desayuno – media mañana).
  • 40% durante el mediodía-tarde (comida – merienda).
  • 30% por la noche (cena – antes de acostarse).

También hay que tener en cuenta otros aspectos a la hora de valorar su influencia en la respuesta glucémica:

  • Lo habitual es mezclar unos alimentos con otros, lo cual puede dificultar el cálculo del índice glucémico resultante.
  • La grasa o la fibra que acompaña a los alimentos ralentiza la absorción de los hidratos de carbono (por ejemplo,  los helados por su contenido en grasa o las legumbres por su contenido en fibra). Para reducir el índice glucémico podemos elegir alimentos ricos en fibra, pero también podemos modificar su cocción.
  • La forma de cocinar los alimentos puede variar el índice glucémico (por ejemplola pasta al dente se absorbe más lentamente que la que está muy cocinada).
  • También sabemos que los alimentos líquidos o muy troceados se absorben con mayor rapidez que aquellos otros menos elaborados. Por ejemplo, será mas bajo el índice glucémico de una pieza de fruta que de un zumo.

La dieta resultante tiene que ser variada y equilibrada y la mediterránea es una de las más saludables y que mejor se adapta a esta enfermedad. El patrón alimentario en el que se basa está compuesto por:

  • Legumbres (garbanzos, lentejas, alubias…)  dos veces por semana.
  • Hortalizas y verduras, en cada comida principal (comida y cena).
  • Cereales, preferiblemente integrales (pan, arroz, pastas…).
  • Frutas frescas, en porciones no excesivas y teniendo en cuenta su contenido en azúcares (fructosa), en desayuno, comida y cena.
  • Pescados blancos (merluza, bacalao, gallo, dorada…) y azules (atún, bonito, sardinas, salmón, verdel).
  • Leche, queso fresco y derivados lácteos desnatados o bajos en grasa.
  • Carnes blancas (ave, conejo, lomo de cerdo…) retirando la grasa visible y la piel.
  • Aceite de oliva para cocinar y aderezar.
  • Un puñado de frutos secos al día.

Es importante recalcar que no existen alimentos prohibidos, pero sí que se debe reducir el consumo de:

  • Azúcar y alimentos que la contengan: pasteles, bollería refinada industrial, frutas en almíbar, mermeladas, miel, caramelos, golosinas, chocolate…
  • Frutas ricas en azúcares: uva, melón, pasas…
  • Leche entera, yogures enteros, quesos curados y grasos, mantequilla, nata…
  • Refrescos y zumos industriales de frutas…
  • Carnes rojas (ternera, cordero, buey), charcutería, fiambre, embutidos y vísceras, manteca de cerdo…
  • Salazones y ahumados.
  • Edulcorantes. La sacarosa es el edulcorante natural de uso habitual para la mayor parte de la población pero también el de mayor índice glucémico. Los diabéticos deben restringir este tipo de azúcar simple para evitar picos de glucosa. Para ello existen un conjunto de edulcorantes naturales o de síntesis, que permiten sustituirla proporcionando el sabor deseado.
  • Alcohol. No está contraindicado el consumo de alcohol en la persona diabética, salvo que existan otros criterios médicos para ello, pero hay que hacerlo de manera moderada.

 

EJERCICIO FÍSICO

El ejercicio físico practicado de manera regular es otro de los pilares fundamentales en el plan de tratamiento de la diabetes. Además de aumentar el bienestar, aporta los siguientes beneficios:

  • Mejora el control de la glucemia (basal y postprandial).
  • Aumenta la sensibilidad a la insulina.
  • Disminuye las necesidades de insulina o de antidiabéticos orales.
  • Reduce los factores de riesgo cardiovascular (perfil lipídico, hipertensión).
  • Contribuye al descenso de peso.

La actividad física debe adaptarse a la edad, condición física y preferencias del paciente. En principio, se deben seguir las mismas recomendaciones de actividad física (aeróbica y anaeróbica) que en la población general.

También hay que tener en cuenta que la propia actividad física puede conllevar algún episodio de hipoglucemia.

 

FALSAS CREENCIAS SOBRE LA ENFERMEDAD

  • Genética. El riesgo de padecer diabetes aumenta en el caso de familiares de primer grado diabéticos, pero no es el único. Los factores medioambientales juegan un papel importante. Por tanto, no todo el mundo que tiene diabetes la ha heredado de algún familiar.
  • Sobrepeso. La existencia de sobrepeso u obesidad predispone a la aparición de diabetes, pero no es un factor suficiente. La mayoría de personas con sobrepeso no desarrollarán diabetes, pero esto no implica que no haya que cuidarse.

 

FALSAS CREENCIAS SOBRE LA DIETA

  • Azúcar como factor desencadenante. El azúcar o los dulces pueden contribuir a la ganancia de peso, que puede ser un factor de riesgo para el desarrollo de DM tipo 2, pero no el único. Una persona no se convierte en diabética tan solo por consumir mucho azúcar.
  • Azúcar como prohibición. Los diabéticos creen que el azúcar está absolutamente prohibido de su dieta. Es evidente que elevan la glucosa en sangre pero dentro de una dieta controlada un diabético puede ingerir dulces, chocolate, etc.
  • Dieta. La dieta permite a los diabéticos mantener los niveles de glucemia, pero no cura la enfermedad. La diabetes se controla con dieta, ejercicio y medicación, pero no podemos controlar su progresión. Lo que sí permite la dieta es reducir las complicaciones derivadas de la enfermedad. Por eso se debe intentar que sea variada y equilibrada.
  • Carbohidratos. No se deben eliminar de la dieta. Son la base del tratamiento dietético y se debe repartir su ingesta a lo largo del día. Los carbohidratos simples de absorción rápida elevan los niveles de glucosa en sangre y deben restringirse, pero pueden incluirse dentro de un plan dietético adecuado.
  • Alimentos especiales. No es imprescindible el consumo de alimentos destinados especialmente a diabéticos, aunque pueden ayudar. Es bueno recordar al paciente que algunos de ellos consumidos en altas cantidades pueden tener efectos laxantes.
  • Tratamiento farmacológico. Debe siempre ir acompañado de la dieta así como de una actividad física moderada. Por tanto, debe quedar muy claro que ni los antidiabéticos orales ni la insulina sustituirán al control de la dieta.
  • Tratamiento y control de la enfermedad. La DM tipo 2 es una enfermedad progresiva. Al principio de ser diagnosticada, la glucemia puede controlarse con dieta y ejercicio. Más adelante se necesitarán antidiabéticos orales, pero si el control no es suficiente, se necesitaráinsulina. La evolución es así; no es que no se esté haciendo bien.

Hay que controlar no solo la glucemia, sino también el peso, la HTA, los niveles de colesterol o el tabaquismo para conseguir minimizar el riesgo cardiovascular. Esto significa que el paciente debe ser consciente de todos estos factores de riesgo

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Diabetes, azúcar

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