Osteoporosis y déficit de calcio

Montse Arboix

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(@m_arboix) Enfermera experta en Promoción de Salud

Jue, 10/27/2016 - 15:55

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La Sociedad Española de Reumatología (SER) estima que el 30% de las mujeres sufrirán osteoporosis en la menopausia y cerca de la mitad de las mujeres de más de 50 años tendrán una fractura de cadera, muñecas o vértebras. Esta sociedad científica se hace eco del actual manejo de la enfermedad osteoporótica en España, la falta de estrategias de prevención y de diagnóstico precoz. Según datos de la Encuesta Nacional de Ingesta Dietética Española (ENIDE), entre el 20% y el 30% de la población no alcanza las cantidades recomendadas de calcio.

No obstante, esta carencia también puede estar ocasionada, además de por un insuficiente aporte dietético, por deficiencia de vitamina D o por una relación calcio-fósforo muy baja. La consecuencia es una mineralización insuficiente de la matriz ósea que provoca osteoporosis. Pero no solo eso, también raquitismo -enfermedad propia de la infancia causada por una falta de vitamina D, calcio o fósforo y por una mala alimentación, que se caracteriza por deformaciones de los huesos que se doblan con facilidad-  y osteomalacia -reblandecimiento de los huesos debido a una carencia de vitamina D o a un problema con la capacidad del cuerpo para descomponer y usar esta vitamina, que ayuda a absorber el calcio-.

La osteoporosis es el tipo más común de enfermedad ósea. Se calcula que, en España, dos millones de mujeres tienen osteoporosis (una de cada cuatro mujeres tiene esta enfermedad) y causa 25.000 fracturas cada año. Pero las consecuencias de la enfermedad van más allá de un hueso fracturado. Como señalan desde la SER, también provoca disminución del peso corporal, encorvamiento de la columna vertebral y abombamiento del vientre, disminuyendo de manera considerable la estatura. Estos cambios físicos, a su vez, producen un impacto en la esfera psicológica de la persona, disminuyendo su autoestima y generando sentimientos de desamparo, desesperanza y miedo, entre otros.  

Además, la enfermedad osteoporótica va debilitando los huesos de forma progresiva hasta llegar al punto que cualquier pequeña caída o golpe podría provocar una fractura que, según sea el hueso afectado, genera dolor crónico y algún grado de incapacidad, otro de los factores devalúan enormemente la calidad de vida de los afectados.

Los factores de desarrollo de osteoporosis

La causa principal de la osteoporosis es genética, pero hay otros factores que pueden influir en su desarrollo. A continuación se citan algunas:

- El envejecimiento provoca una disminución de la cantidad del hueso en cualquier persona.

- Ser mujer: en proporción de cuatro veces más que el varón, por tener menor cantidad de masa ósea y por la pérdida de estrógenos en la menopausia (que origina un aumento de la resorción ósea). El riesgo es mayor si la menopausia es prematura -sea por causas naturales o quirúrgica-, si se dan periodos de amenorrea por problemas ginecológicos u hormonales y, sobre todo, si se es mujer de etnia caucásica o asiática. 

- Antecedentes familiares de osteoporosis o fracturas.

- Determinadas patologías y medicamentos, como los corticoides.

- Ser de talla pequeña y delgada, aunque hay que huir del sobrepeso.

- Desnutrición o mala alimentación, como las dietas pobres en calcio.

- Sedentarismo o inmovilización prolongada por enfermedad: la práctica de ejercicio físico de manera regular estimula la formación de hueso y la preservación de la densidad ósea.

- Consumo de tóxicos como el tabaco y alcohol, que disminuyen  la densidad ósea.

Alimentación contra la osteoporosis

Para prevenir la osteoporosis es necesario conseguir un aporte adecuado de calcio dentro de una pauta de alimentación sana y equilibrada durante toda la vida, sobre todo en las etapas de crecimiento y desarrollo óseo. Hay que tener en cuenta que la absorción del calcio de los alimentos se ve favorecida por determinados nutrientes: la vitamina D, ciertos aminoácidos, la lactosa y ácido ascórbico.

Así pues, entre los alimentos más recomendados están: la leche y lácteos (la cantidad de calcio de los lácteos desnatados es similar a los enteros); carnes (excepto las más grasas, derivados cárnicos semigrasos y productos de charcutería), pescado (también enlatados a los que se pueda comer el esqueleto) y huevos; cereales (conviene no abusar del salvado o cereales y derivados integrales ni de la bollería industrial), patatas y legumbres; verduras y hortalizas; frutas (insistir en un cítrico al día); y aceites de oliva y semillas, entre otros.  Algunos expertos recomiendan algas marinas, pero se aconseja antes de incluirla en la dieta, consultar a un profesional.

No obstante, hay sustancias de algunos alimentos que, en cantidades excesivas, disminuyen la absorción de este macromineral, como los fitatos (en el salvado de los cereales) o ácido fítico (reserva de fósforo de las semillas oleaginosas y de los granos de cereales), el fósforo o las proteínas.

 

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huesos, mujer

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