Salud aliñada con aceite de oliva

Montse Arboix

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(@m_arboix) Enfermera experta en Promoción de Salud

Lun, 10/12/2015 - 13:56

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El aceite de oliva está reivindicado como una fuente inagotable de salud por la multitud de beneficios que aporta cuando se incorpora de manera habitual en la dieta. Muchos estudios señalan que mejora los marcadores de salud cardiovascular, como el LDL y HDL del colesterol. El estudio Predimed ya puso en evidencia que las propiedades de la Dieta Mediterránea, si se suplementa con aceite de oliva – o con frutos secos-, multiplican sus efectos positivos en personas con un alto riesgo de fallecer a causa de un evento cardiovascular (como infarto de miocardio o ictus), en comparación con aquellos que siguen una dieta con poco aporte de grasas.

La importancia de los omegas del aceite de oliva en la salud

Los ácidos grasos omega 3 son una grasa poliinsaturada esencial, ya que el organismo no puede producirlos y, por ello, deben incorporarse a través de la alimentación, a través de los aceites vegetales, el pescado y los frutos secos. Los estudios le otorgan un papel protector ante las patologías cardiovasculares y algunos tipos de cáncer, la respuesta inmunitaria, la diabetes y algunas enfermedades mentales. Sin embargo, la EFSA (European Food Safety Authority) -que reconoce la relación entre el consumo de omega 3 y un menor riesgo de enfermedad coronaria, de un apropiado nivel de triglicéridos y de una adecuada actividad visual y cerebral- insiste en que la cantidad de omega 3 necesaria se puede conseguir a partir de una dieta equilibrada.

Los ácidos grasos omega 6 también forman parte de la grasa poliinsaturada del aceite de oliva y, de la misma manera, es esencial. El organismo los obtiene a través de la ingesta de la carne, los huevos, los aceites vegetales y los frutos secos. El ácido linoleico es uno de ellos. Sin embargo, diversas investigaciones describen que consumirlo de manera excesiva puede provocar inflamación y contribuir al desarrollo de enfermedades coronarias, asma, artritis, depresión e, incluso, cáncer. Por ello los especialistas en nutrición y dietética recomiendan un equilibrio entre ambos, en una proporción de dos a cuatro veces más omega 6 que de omega 3.

Por otro lado, también se encuentran los ácidos grasos omega 9, una grasa monoinsaturada, que, aunque no son esenciales, su consumo es también beneficioso para la salud. El más importante es el ácido oleico, principal componente del aceite de oliva, en un 70%-75%. Se le relaciona con la reducción de la fracción LDL y el aumento de HDL, que contribuye a disminuir el riesgo de desarrollar enfermedad cardiovascular. Incluso, algunas investigaciones sugieren que son útiles para prevenir y tratar el cáncer de mama. Al respecto, un estudio publicado en 2010 en Annals of Oncology ya apuntaba que el ácido oleico reducía, in vitro, los niveles del gen Her-2/neu, presente en más de la quinta parte de las pacientes con cáncer de mama y que se asocia a tumores muy agresivos, y, además, incrementaba la efectividad del anticuerpo monoclonal trastuzumab, utilizado en su tratamiento.

Omega 3 y pescado azul: cuidado con el mercurio

Así, aunque el beneficio que aporta el consumo de aceite de oliva en la salud parece incuestionable, no lo son los suplementos ricos en omega. Ejemplo de ello son las cápsulas de aceite de pescado, tan de moda, cuyos publicitados beneficios no se sustentan con la suficiente evidencia científica, tal y como expone Julio Basulto en este artículo.

Una de las fuentes principales de omega 3 citada es el pescado azul, que no está al margen de controversias tampoco, por el peligroso contenido en mercurio, un contaminante altamente tóxico que contienen las especies más grandes, como el atún rojo, el pez espada, el tiburón o el lucio. Al respecto, la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) recomienda  para poblaciones más sensibles como embarazadas, lactantes o niños hasta los tres años, que eviten su consumo y, hasta los 12 años, que se limite a 50 gramos semanales. No obstante, para obtener los beneficios de las grasas omega 3 de forma segura, se puede optar por pescados de menor tamaño o bien recurrir a las fuentes vegetales.

El papel de los omega en la salud

Como en cualquier aspecto de la salud y de la alimentación, fijarse en los beneficios por separado que aportan los omega no tiene demasiado sentido. Una dieta equilibrada, sana y variada, con el correcto aporte de estos nutrientes, tiene poca o ninguna repercusión, si no forma parte de un estilo de vida saludable que incorpore la práctica regular de actividad física y el abandono de hábitos tóxicos como el tabaco o el consumo excesivo de alcohol, entre otros, y luche contra el estrés.

 

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