Índices de toxicidad, protección del consumidor

Mar, 10/13/2015 - 09:34

0 comentarios

valoración 0 / 5

La presencia de sustancias químicas en alimentos obliga a establecer sistemas de control y herramientas de prevención que reduzcan la exposición humana a través de la dieta. Que sean dañinas depende, más que de la sustancia en cuestión, de factores como la cantidad y la frecuencia y tiempo de exposición. Estas sustancias en los alimentos proceden de distintas fuentes, como residuos de productos sanitarios (pesticidas y residuos de medicamentos); residuos ambientales (metales pesados o dioxinas); toxinas naturales, como micotoxinas; y sustancias fruto del procesado de los alimentos (acrilamida).

Control

Muchas de las pruebas utilizadas hasta hace unos años eran muy costosas y precisaban mucho tiempo para llevarlas a cabo. Esta complejidad se traducía en una mayor dificultad para intervenir y tomar acciones correctivas. Pero ahora, los actuales métodos analíticos permiten detectar estas sustancias incluso en concentraciones bajas, ya que se han desarrollado métodos más rápidos y rentables para detectar una amplia gama de contaminantes químicos en los distintos alimentos.

Según la legislación europea, todo alimento que contenga niveles inaceptables de contaminantes no se puede poner en el mercado. En la mayoría de los casos se trabaja por mantener niveles tan bajos como sea posible. Los estudios se centran en la exposición a corto y largo plazo y en determinar cuáles son los efectos en el organismo humano.

En la Unión Europea se trabaja desde hace años para unificar los criterios y crear una metodología común que permita evaluar la exposición de los consumidores de los principales contaminantes químicos a través de la dieta. Los sistemas de detección se han perfeccionado cada vez más, son más fiables y son capaces de detectar cantidades más bajas. El objetivo de la investigación en este campo ha sido que estos sistemas no solo detecten la sustancia sino que determinen hasta qué punto es perjudicial o inocua.

Índices de toxicidad

La protección del consumidor frente a la exposición a productos químicos y tóxicos a través de la dieta es una de las prioridades en salud pública de cualquier país y, para ello, se aplican estudios sobre la dieta total. Se trata, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), de una de las formas más eficaces de asegurar que las personas no están expuestas a niveles peligrosos de sustancias tóxicas químicas a través de los alimentos. Están diseñados para medir el promedio de cantidad de producto químico ingerido en los distintos grupos de edad y sexo de cada país y se centran en los productos químicos de la dieta en conjunto, no en alimentos individuales.

TTC (Umbral de Preocupación Toxicológica). Define cuáles es el umbral de exposición de sustancias químicas por debajo del cual no existen daños en la salud. Puede aplicarse para bajas concentraciones de productos químicos en los alimentos que carecen de datos de toxicidad. Las estructuras químicas se agrupan en toxicidad baja, (1,8 mg/persona/día); moderada (0,54 mg/persona/día); y alta (0,09 mg/persona/día). Se plantea su uso en ámbitos como los materiales en contacto con alimentos, metabolitos de las plantas y productos de degradación de plaguicidas, aditivos para piensos tecnológicos y sustancias aromatizantes. No se usa para carcinógenos de alta potencia, sustancias inorgánicas, metales, sustancias que tienden a bioacumularse, radiactivas o mezclas de sustancias químicas.

IDA (Ingesta Diaria Admisible). Es la dosis de un producto que puede ser ingerida diariamente por un individuo durante toda su vida sin riesgo para su salud. Este índice se expresa en mg/kg/día. Para establecer esta cantidad, los expertos se basan en una revisión científica de todos los datos toxicológicos disponibles sobre la sustancia. Esta información incluye pruebas a largo plazo en animales para determinar el nivel sin efecto adverso observado (NOAEL).

NOAEL (Nivel sin Efecto Adverso Observado). Se refiere a la cantidad de una sustancia, detectada tras observar o experimentar, y que no causa ningún efecto adverso detectable. Esta cantidad suele realizarse en animales. Por tanto, se aplica un factor de corrección para extrapolar a las personas. Se suele establecer en la centésima parte de la "dosis de efecto", después de considerar que una persona puede ser 100 veces más susceptible a una sustancia potencialmente tóxica.

LMR (Límite Máximo de Residuos). Define los niveles más altos de residuos de plaguicidas que están legalmente tolerados en alimentos y piensos. Se basan en buenas prácticas agrícolas, que es la cantidad mínima de plaguicidas necesaria para proteger los cultivos. Se establecen para una amplia gama de alimentos como frutas y verduras y leche. Se revisan de forma constante y, en el caso de nuevos datos que indiquen un posible riesgo, se puede bajar la dosis para reducir la exposición.

ALARA (as low as reasonable achievable). Tan bajo como sea posible, se aplica a sustancias genotóxicas y cancerígenas. Por sus desventajas, se han aplicado otros sistemas como el MOE (Margen de Exposición), que compara riesgos de diversas sustancias de este tipo, como la acrilamida, aplicando las diferencias en la potencia de la sustancia y los patrones de consumo. Cuanto menor es este margen, mayor riesgo para la salud.

 

Valoración: 

Sin votos

Te recomendamos

Añadir nuevo comentario

(If you're a human, don't change the following field)
(If you're a human, don't change the following field)
(If you're a human, don't change the following field)
Reglas de participación